La marcha de José Manuel Caballero de Unión Portuense y su incorporación al proyecto de Germán Beardo ha provocado una reacción bastante previsible en parte de la oposición. Se habla de captar voluntades, de cargos, de debilitamiento de otros proyectos políticos y de la necesidad de sumar fuerzas para intentar disputar algún día el poder al PP. Todo eso puede discutirse. Pero quizá el debate verdaderamente importante esté en otro sitio.



Mientras buena parte de la izquierda portuense sigue mirando hacia Germán Beardo para explicar su debilidad, apenas se habla de una cuestión bastante más incómoda: la ausencia de renovación en sus propios liderazgos.

Durante los últimos años se ha instalado entre parte del electorado progresista una sensación de derrotismo permanente. Beardo gobierna con comodidad, el PP mantiene una posición dominante y la oposición continúa sin encontrar una fórmula capaz de disputarle realmente la ciudad. La pregunta, sin embargo, no debería ser únicamente por qué gana el PP. También habría que preguntarse por qué no aparece una alternativa capaz de generar una ilusión nueva.

El concejal y anterior alcalde de Izquierda Unida, José Luis Bueno. / EA

El concejal y portavoz del Grupo Municipal Mixto-Izquierda Unida, José Luis Bueno, habla con frecuencia del “beardismo” para referirse políticamente al fenómeno construido alrededor del actual alcalde y de su manera de ejercer el poder en El Puerto. El concepto puede servir para describir una realidad política que Bueno considera perjudicial, pero también corre el riesgo de convertirse en una explicación demasiado cómoda: si todo acaba reducido al “beardismo”, queda pendiente analizar qué está haciendo mal la oposición para no ser capaz de ofrecer algo que lo sustituya.

Bueno continúa siendo la principal referencia municipal de Izquierda Unida después de más de una década ocupando responsabilidades políticas, una etapa que ha coincidido con uno de los peores momentos históricos de la formación en El Puerto.

Por parte del PSOE, el concejal Ángel María González comenzó su trayectoria en Juventudes Socialistas en 2008, llegó al Ayuntamiento como concejal en 2013 y hoy dirige el PSOE portuense como secretario general y portavoz municipal.

Al igual que Bueno, González lleva prácticamente toda su vida adulta vinculado a la estructura del partido. La renovación también consiste en nuevas ideas, nuevos equipos y nuevas formas de conectar con la ciudad.

El concejal y portavoz del PSOE, Ángel González. / EA

Por su parte, Javier Botella ha convertido el cambio de chaqueta en método político. Llegó a Unión Portuense procedente de Levantemos El Puerto, asumió el liderazgo en 2019 y ahora pilota el salto a 100x100 Unidos Portuenses. Cambian las siglas, cambia el discurso, cambian los principios y cambia hasta la definición de municipalismo cuando conviene. Lo único que nunca cambia es quién aparece en el centro de la foto. [Javier Botella dinamita Unión Portuense]

Son tres trayectorias diferentes que terminan planteando una misma pregunta: ¿dónde está el relevo?

Conviene aclarar algo: llevar muchos años en política no es, por sí mismo, un problema. Germán Beardo también acumula una larga trayectoria pública. La diferencia es que ha ganado elecciones y ha consolidado mayorías. Cuando un liderazgo obtiene respaldo electoral, la necesidad de relevo no se plantea en los mismos términos. El problema aparece cuando se encadenan derrotas y proyectos fracasados, no se consigue crecer y, aun así, las mismas caras continúan intentando resolver una y otra vez el mismo problema. En política, perder también debería obligar a revisar liderazgos, equipos y estrategias.

Todavía faltan meses para que queden configuradas definitivamente las candidaturas de las municipales de 2027. Sería prematuro afirmar que los tres volverán a encabezar sus respectivos espacios, aunque todo apunta a ello. Puede haber cambios, incorporaciones o nuevos liderazgos. Pero, a día de hoy, ninguno de esos relevos resulta visible.

El concejal y portavoz de Unión Portuense, Javier Botella, camino de 100x100 Unidos Portuenses. EA

Renovarse cuando se pierde no consiste en cambiar un logotipo, modificar una ejecutiva o introducir varios nombres nuevos en puestos secundarios de una candidatura. Significa conseguir que personas nuevas con peso real quieran entrar en política, abrir las organizaciones a la sociedad y construir un proyecto que no parezca simplemente una nueva edición de lo anterior.

La izquierda puede seguir denunciando el “beardismo”, la fortaleza del PP, la fidelidad de su electorado, los movimientos de Beardo o buscando fórmulas para concentrar el voto. Todo eso forma parte del debate político y algunas críticas podrán tener fundamento. Pero ninguna de esas explicaciones sustituye a la autocrítica, que empieza por mirarse al espejo antes de señalar siempre al de enfrente.

Porque si dentro de unos meses vuelven a presentarse las mismas caras para resolver los mismos problemas que llevan años denunciando, resultará complicado vender aquello como una alternativa nueva.

Por eso, antes de preguntarse cómo terminar con el “beardismo” o con el particular “reinado” de Beardo, quizá la izquierda portuense debería mirarse al espejo.

El problema no es solamente que Beardo sea fuerte. Es que, a día de hoy, prácticamente no tiene oposición enfrente. La izquierda continúa sin ofrecer un relevo suficientemente nuevo, atractivo y sólido como para hacerle sombra y, si uno mira hacia Vox, tampoco aparece un proyecto de ciudad capaz de disputarle realmente el terreno. Cambian las caras, cambian las siglas y cambian los discursos, pero la conclusión sigue siendo la misma: en El Puerto hay gobierno. Oposición, no.