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La escritora superventas Colleen Hoover vuelve a la cartelera con No te olvidaré (Reminders of Him), la adaptación cinematográfica de una de sus novelas más populares. Se refuerza así el dominio de esta novelista estadounidense en el mercado de adaptaciones literarias y su creciente presencia en la industria audiovisual.

En apenas unos años, Colleen ha pasado de dominar las listas de libros más vendidos a convertirse en una de las fuentes favoritas de Hollywood para el cine romántico.

Sus historias, centradas en emociones intensas, traumas y relaciones personales complejas, han conectado con una audiencia muy activa en redes sociales, lo que ha impulsado todavía más su salto al cine.

Una película tras otra se ha ido viendo que cada vez se adaptaban mejor las novelas de la conocida escritora, con temas que hibridan drama y romance, que a veces se han calificado de historias sensibleras.

Se trata de relatos que en la gran pantalla se visionan con cierto agrado, sobre un género denostado sin mucho fundamento y que la industria se toma en serio, habiendo construido películas que tienen su mérito y su facundia, dirigidas a un público popular.

Para ilustrar el fenómeno Hoover en el cine comento tres películas: No te olvidaré (2026), de V. Caswill; A pesar de ti (2025), de J. Boone; y Romper el círculo (2024), de J. Baldoni.

NO TE OLVIDARÉ (2026). Kenna es una joven que acaba de salir de la cárcel tras seis años de presidio. Cuando vuelve a su ciudad, busca un alojamiento mísero, encuentra un trabajo mínimo e intenta acercarse a su hija pequeña, con la que antes nunca pudo estar y que, a la sazón, vive con sus abuelos.

Tras salir de prisión por condena de homicidio involuntario por accidente de tráfico, de su novio Scotty, Kenna ansía conocer a su hija pequeña, nacida durante el tiempo de cárcel y que le arrebataron de las manos tras el parto. Pero encuentra la resistencia de todos, excepto de Ledger, el dueño de un bar y antiguo mejor amigo de Scotty.

No tardan en conocerse y reconocerse Kenna y Scotty. A medida que se acercan, la muchacha debe enfrentarse a sus errores pasados, para intentar construir un futuro esperanzador. La relación entre ambos se estrecha y juntos harán cuanto puedan por sanar las heridas pretéritas y continuar con la vida adelante.

La película de Vanessa Caswill, con un guion de la Hoover y Lauren Levine tiene su encanto. En esta obra, la tercera en pantalla grande de la novelista, conocemos a una madre (Maika Monroe) que, tras salir de prisión, lucha por conseguir ver a su hija de cinco años y demostrar que puede formar parte de la vida de la pequeña.

Destacan dos actores, que intentan un romance tierno y doloroso: el actor estadounidense Tyriq Withers y Maika Monroe. Ledger, trabaja de encargado en un Bar, es el padre adoptivo de la hija de cinco años de Scotty y Kenna (Zoe Kosovic), a la cual, la “madre” nunca ha conocido.

Aunque ella lo desea desesperadamente, los padres de Scotty, Patrick (Bradley Whitford) y Grace (Lauren Graham), se niegan a que se acerque a la niña, creyendo, erróneamente, que huyó del lugar y dejó a su hijo morir.

Withers y Monroe logran encontrar suficiente entidad dentro del trauma común, para dar solidez a lo que debería ser una trama trivial que, por los pelos, acaba salvando el pellejo; pero, a decir verdad, entre ellos no hay genuina química.

El resultado es trivial y tierno, con hermosas localizaciones de montaña, así como por una banda sonora de Americana —Waxahatchee, Kacey Musgraves y similares— cuya nostalgia y potencia hechizan.

El guion tiene retoques irregulares para responder a las preguntas del público —« ¿Cuál es tu trauma?», pregunta Amy (la cantante country Lainey Wilson) al darle trabajo a Kenna en un supermercado; lo cual que inyecta a la película la franqueza que tanto necesita.

Monroe y Withers, de forma extraordinaria, consiguen sugerir la explosiva lucha interna de lealtades artificiales, y la forma en que el dolor y la atracción pueden mutar en algo imparable. Pues eso sí, en un punto, entre Kenna y Scotty surge un fulgor y un calor erótico amoroso imparable.

La peli tiene un cierto nivel de disfrute primitivo que trasciende muchos de sus defectos y permite deleitarse con los elementos melodramáticos y sentimentales en su justa medida. De hecho, eso es en parte lo que mantiene el metraje a flote.

Aunque hay algunos artificios que hay que soportar, como las cartas de Kenna a Scotty convertidas en incisivas voces en off: también hay otros tantos, como el beso final bajo la lluvia, que dan sus frutos.

La dirección de la Caswill puede resultar demasiado fragmentada o que podría haber prescindido del uso excesivo de la cámara lenta, pero quiere acercarse a cierto tenor exuberante, con un presupuesto abultado. El resultado final es entretenido: una romance desgarrador.

Una obra que evoca otras obras excedidas en sentimentalismo y drama. Película de medianía que goza, empero, del mérito de convocar a bastantes espectadores, sobre todo quienes leen la obra de la Hoover.

Revista Encadenados

 

A PESAR DE TI (2025). Morgan es una madre que intenta evitar que su hija Clara, de 16 años, cometa los mismos errores que ella, que se quedó embarazada y muy joven.

Un trágico y extraño accidente del marido trae desgarradoras consecuencias para ellas, Morgan encuentra consuelo en la última persona que esperaba, mientras Clara se vuelve hacia el único chico que le han prohibido ver.

La historia comienza con un grupo de amigos adolescentes en 2006: Morgan (Allison Williams), su novio Chris (Scott Eastwood), su hermana Jenny (Willa Fitzgerald) y el novio de Jenny, Jonah (Dave Franco). Desde el principio hay señales de que las parejas están mal cerradas, ya que Morgan y Jonah están veladamente enamorados, aunque él nunca se atrevió a confesar sus sentimientos.

Cuando Morgan queda embarazada de Chris, la vida se encamina hacia una estabilidad, aunque forzada. Diecisiete años después, la hija de Morgan, Clara (McKenna Grace), ya es una mujercita con sus propios anhelos. Es el punto en que la aparente normalidad familiar se desintegra tras un accidente de coche que revela un secreto devastador.

Lo que sigue es una historia de duelo, traición, reconstrucción y reconciliación, tanto entre adultos como entre generaciones. La dirección de Josh Boone y el libreto de Susan McMartin se inclinan por el melodrama, con escenas más para llanto o risa que para invitar a la introspección. Más efectista y menos en las emociones que generan el conflicto.

La actuación de Allison Williams bien, gracias a su contención en un personaje desarrollado a medias, más allá del cliché de “madre traicionada que rehace su vida”. Dave Franco, transmite una nostalgia sincera en su personaje, aunque su vínculo romántico con Morgan apenas queda esbozado. McKenna Grace y Mason Thames son los que más se esfuerzan por darle verdad a sus personajes, incluso cuando sus escenas bordean el melodrama.

Visualmente, la película se siente más cercana al contenido streaming que a una producción cinematográfica cuidada. Hay una sobreabundancia de montajes musicales o escenas frente al espejo. Lo cual no colabora para que nos tomemos el drama en serio.

En fin, a la peli le falta alma. Tiene buen corazón. Quiere hablar del perdón, del vínculo madre-hija, del peso de los errores y del amor que sobrevive a la pérdida. Y aunque lo hace de forma torpe y leve, la cinta cree en los afectos sinceros. En tiempos de cinismo, sarcasmo y oscuridad, esta es una obrita que prefiere mostrarse vulnerable.

 

ROMPER EL CÍRCULO (2024). Dirigida por el actor Justin Baldoni (intérprete también), es adaptación del best-seller homónimo de Colleen Hoover. Cuenta la historia de Lily Bloom (Lively), que, tras el fallecimiento de su padre, conoce a Ryle (Baldoni), un neurocirujano famoso con el que empieza una relación.

Conforme avanza el vínculo y, sobre todo, cuando Lily se reencuentra fortuitamente con su amor de adolescencia, Atlas (Brandon Sklenar), Ryle, celoso, empieza a maltratarla. Se muestra la violencia a través de los ojos de ella que recuerda que su madre fue también víctima de palizas. También la madre de su antiguo novio Atlas, había sufrido este tipo de agresiones.

 

La violencia se retrata de manera interesante: en un principio, la película muestra los tres primeros golpes que recibe Lily de su pareja, como supuestos accidentes. Vemos el autoengaño de la protagonista, que se niega a reconocer la evidencia y huir de la situación. Incluso acaba casándose con el maltratador.

Este autoengaño o negación, además de funcionar muy bien en la construcción dramática de la cinta, inyecta una dosis de realismo sobre el tema y refleja una situación que ocurre en la realidad.

Pero la buena mujer, tras una posterior agresión extrema, resuelve decidiendo romper con su marido, un hombre que no controla sus impulsos violentos, aunque busque la amigabilidad posterior.

En el reparto Blake Lively en el papel de Lily es el punto fuerte del filme; ella es quien lleva el peso de la película. El resto está bastante inspirado igualmente. Además del importante papel de Justin Baldoni como marido de Lily, hay que destacar Brandon Skelnar como Atlas, el exnovio. Él le confiesa a ella lo que significó en su vida cuando la vio por vez primera: le salvó la vida.

El guion de Christy Hall tiene momentos emotivos, otros de firmeza y conflicto, entre el carácter romántico y la situación de maltrato. Acompañan encuadres que miran un ambiente lleno de detalles.