Javier Botella ha dinamitado Unión Portuense. Esa es la conclusión política de este medio después de ver en qué ha terminado un proyecto que nació para defender exclusivamente El Puerto y que hoy forma parte, junto a El Puerto 100x100, de 100x100 Unidos Portuenses, integrada a su vez en el proyecto provincial 100x100 Unidos. Las siglas continúan existiendo, pero aquella Unión Portuense autónoma y claramente reconocible ha quedado políticamente diluida.
Unión Portuense nació en El Puerto de Santa María el 3 de agosto de 2017, con José M. Caballero entre sus fundadores. Aquella primera etapa estuvo marcada por la falta de un liderazgo claro y por un proyecto todavía sin rumbo político definido. Fue el 31 de enero de 2019, con la llegada de Javier Botella al frente de la formación después de abandonar Levantemos El Puerto, la marca con la que Podemos concurrió a las municipales de 2015, cuando comenzó la etapa más reconocible de Unión Portuense: primero consiguió representación con un concejal en 2019 y posteriormente alcanzó dos ediles en 2023 en el Ayuntamiento.
La formación consiguió hacerse un hueco en la política local durante la etapa iniciada con Botella en 2019 precisamente porque ofrecía algo distinto: municipalismo puro, independencia de estructuras superiores y un discurso centrado exclusivamente en El Puerto. Ese era su principal activo. Con el paso de los años, sin embargo, llegó el acuerdo con El Puerto 100x100, la integración en el espacio provincial impulsado por Juan Franco y la creación de una nueva marca con la que concurrir a las municipales de 2027. Serán las cuartas elecciones de Botella y, en la práctica, su tercer proyecto político. Además, Unión Portuense pidió el voto para la candidatura autonómica y Francisco Belaustegui ocupó el número cuatro de la lista por Cádiz.

Representantes de Unión Portuense y El Puerto 100x100, durante el encuentro en el que ambas formaciones han formalizado el denominado “Pacto de las Canteras”, dentro del proyecto provincial 100x100 Unidos en Cádiz.
El primer examen de esa nueva estrategia tampoco fue brillante. 100x100 Unidos obtuvo 373 votos, un 0,83%, en El Puerto en las elecciones andaluzas. No vamos a comparar unas autonómicas con unas municipales como si fueran lo mismo, pero tampoco hace falta maquillarlo: el resultado fue muy pobre para un proyecto respaldado por una formación con presencia consolidada en la ciudad.
El problema, además, ya venía de dentro. El Puerto Actualidad publicó el pasado 18 de mayo que la integración había provocado “importantes rechazos internos entre miembros históricos del proyecto”. Tres meses después, aquel malestar tiene nombre y apellidos.
José M. Caballero, secretario y fundador de Unión Portuense, ha decidido marcharse e incorporarse al proyecto político de Germán Beardo. Y su explicación a consulta de este medio es bastante clara: “Botella con La Línea 100% ya no defiende El Puerto como proyecto sino que se incorpora a un partido con ambición provincial”.
La frase tiene peso porque no procede de un adversario ni de este periódico. La pronuncia uno de los fundadores de Unión Portuense, alguien que estuvo en el nacimiento de la formación y que hoy considera que el rumbo marcado por Botella se ha alejado de aquella idea estrictamente portuense.
Caballero añade que “Germán Beardo es igual a El Puerto” y que cree en los proyectos que apuestan por la ciudad. Esa es su valoración y puede discutirse. Lo relevante aquí es otra cosa: uno de los fundadores ya no se reconoce en el proyecto que ayudó a crear.

Caballero y Botella en los inicios de Unión Portuense, años atrás.
Botella estaba en su derecho de cambiar de estrategia y buscar nuevas alianzas. Pero aquí no estamos ante una ampliación del proyecto original, sino ante algo bastante más claro: ha abandonado el Unión Portuense que defendía el municipalismo puro para integrarse en otro proyecto de dimensión provincial.
Y ahí está, a juicio de este medio, la hipocresía política de toda esta historia. Botella convirtió durante años el municipalismo y la independencia en bandera y ahora deja atrás aquel modelo para abrazar una estructura provincial. Una cosa es evolucionar y otra muy distinta volver a cambiar de disfraz y convertir en prescindibles los principios que antes se presentaban como fundamentales cuando aparece un nuevo proyecto al que subirse. [Javier Botella, cuando ningún disfraz oculta tu verdadera cara]
Un proyecto a la deriva
La fotografía de hoy es bastante incómoda: un proyecto a la deriva, 373 votos, rechazo interno, pérdida de autonomía política y la marcha de uno de sus fundadores, que además pone rumbo al proyecto de su máximo rival, Germán Beardo (PP). Todo ello mientras Unión Portuense deja atrás aquel proyecto exclusivamente portuense con el que consiguió diferenciarse y abrirse un espacio propio en la política local.
Botella podrá presentar 100x100 Unidos Portuenses como una suma, una evolución o una oportunidad. Nosotros vemos a un dirigente cuya credibilidad política está seriamente tocada, que ha vuelto a cambiar de proyecto y de envoltorio sin renunciar al protagonismo y que, para hacerlo, ha dejado por el camino buena parte del discurso con el que se presentó durante años ante los portuenses. Aquel Botella que vendía municipalismo puro, independencia y El Puerto por encima de cualquier estructura superior se parece cada vez menos al Botella que hoy se acomoda bajo el paraguas provincial de Juan Franco. Una cosa es cambiar de opinión y otra convertir tus principios en material de quita y pon dependiendo del proyecto político que toque vender.

Un momento de la presentación de Unión Portuense el 31 de enero de 2019 con Javier Botella, y Caballero en un lateral, en la bodega del Club de Rugby.
Unión Portuense no ha crecido. Botella lo ha abandonado políticamente después de hacer suyo durante años aquello que lo diferenciaba y utilizarlo como principal carta de presentación ante los portuenses. Ahora toca vender 100x100 Unidos Portuenses y explicar que el salto provincial es compatible con aquel municipalismo puro que antes parecía sagrado. Difícil lo tiene: en El Puerto ya se conocen de sobra sus cambios de siglas, de discurso y de proyecto. Y llega un momento en que cambiar tanto deja de parecer evolución y empieza a parecer simplemente eso: cambiar de chaqueta cada vez que conviene.
Se puede cambiar de proyecto, de discurso e incluso volver a cambiar de disfraz. Lo complicado es hacerlo una y otra vez y pretender que nadie recuerde lo que defendías antes. Caballero, uno de los fundadores, sí parece recordarlo. Por eso se ha marchado.
Botella se queda con 100x100 Unidos Portuenses. El Unión Portuense que durante años vendió como proyecto propio y exclusivamente portuense, simplemente se lo dejó en la otra chaqueta.












