Agentes federales de las más altas instituciones llevan meses peinando las tierras portuenses en busca de personas con altas capacidades, auténticos X-Men. Son mutantes dotados de superpoderes que ponen en riesgo no solo la seguridad nacional, sino nuestra propia existencia.

Sus habilidades, algo jamás visto, hacen que se les conozca como los «pielsensibles», aunque sus poderes van muchísimo más allá de todo lo relacionado con el tacto o la percepción epidérmica.

Entre sus muchas variantes están aquellos que son capaces de percibir la mierda a distancia, incluso la que nadie más puede ver, poniendo en alerta a los simples mortales que caminan sobre la basura invisible que inunda la ciudad.

También abundan quienes son capaces de detectar la ruina por el simple olor de la piedra o por el crecimiento de la maleza devoradora entre los muros. A pesar de ello, la marginación que sufren los mutantes impide que sean escuchadas sus advertencias sobre la ruina que afecta a la ciudad como un cáncer maligno y oculto, solo visible para mentes privilegiadas.



Pero quienes destacan con diferencia son los hipersensibles al ruido, capaces de sufrir sonidos infernales aunque nadie de su entorno consiga escucharlos.

Lo peor es el sufrimiento que padecen ante la pasividad de miles y miles de personas que viven en edificios del centro a punto de colapsar, con mierda hasta los tobillos y sin poder dormir a causa del ruido, las ratas y las cucarachas.

Un sufrimiento provocado no solo por esa habilidad mutante que no les permite dormir ni vivir, sino también por contemplar cómo el mundo se sume en el caos.

Muchos de estos privilegiados seres, ahora perseguidos por fuerzas extranjeras que en realidad desean que impere el caos, han aunado sus esfuerzos en la LMPP, la Liga de Mutantes Parapollicos Portuenses. Han realizado un hábil juego de palabras con las siglas para despistar y ocultarse entre la gente normal, algo difícil dadas sus extraordinarias habilidades.

Unas habilidades destinadas a cumplir la misión de salvar el mundo, un mundo que se encuentra en alerta después de descubrirse la existencia de los «pielsensibles» más avanzados.

De hecho, se ha localizado al ejemplar más completo: aquel que, además de reunir todas las habilidades conocidas, es capaz de detectar a un fascista con el simple roce de su fétido aliento sobre la nuca.

Al parecer, en los tiempos que corren no solo estamos rodeados, sino que el gen fascista contagia a casi todos aquellos cuyos padres y madres nacieron antes de 1975.

Sin embargo, gracias a sus amplias habilidades, también han detectado fascistas cuyos progenitores nacieron después de ese año. Una noticia alarmante, pues demuestra la existencia del gen y su transmisión hasta la cuarta generación.