España cerró el Grupo H como primera clasificada después de vencer 1-0 a Uruguay con un gol de Álex Baena en el 42'. La Roja superó así una fase de grupos que había comenzado con el tropiezo ante Cabo Verde y terminó con siete puntos, además de una sensación mucho más convincente justo cuando el torneo empezaba a entrar en su tramo decisivo. Lo que viene ahora es una ruta que mezcla rivales tratables en el tramo inicial con obstáculos de primera línea a partir de cuartos, con Estados Unidos y Francia como sombras que planean sobre el horizonte si la Roja avanza como se espera.

Austria abre el camino en Los Ángeles

El rival en dieciseisavos es Austria, que terminó segunda del Grupo J por detrás de Argentina. Aunque el claro favoritismo en las apuestas España - Austria sitúa a la Roja como principal candidata para avanzar, el conjunto austriaco llega al cruce con un perfil muy reconocible para cualquier seguidor del fútbol europeo.



Para España, el partido tiene una dimensión táctica clara. La selección de De la Fuente ya demostró ante Cabo Verde que le cuesta ante equipos que defienden con orden y sin dejar espacios entre líneas. Austria puede reproducir ese planteamiento con más calidad y más experiencia, lo que convierte el 2 de julio en una prueba real de la capacidad de la Roja para romper estructuras defensivas cuando Lamine Yamal, Pedri y Oyarzabal no encuentran los espacios habituales.

Octavos trae los primeros nombres serios

Si España pasa la primera ronda eliminatoria, el cuadro la llevaría previsiblemente a un cruce de octavos ante el ganador del Portugal - Croacia, uno de los duelos más atractivos de los dieciseisavos. Ese partido, señalado en Toronto como una de las eliminatorias con más carga histórica por el posible cara a cara entre Cristiano Ronaldo y Luka Modric, también concentra buena parte del interés en las apuestas Portugal - Croacia, ya que de ahí saldría un rival de gran peso competitivo para la Roja.

Lo que resulta significativo de esta franja del cuadro es que cualquiera de esos dos rivales exige a España una versión más consistente de la que ha mostrado hasta ahora. No basta con el talento individual de Yamal ni con los goles de Oyarzabal: la selección necesita mostrar una identidad de equipo más sólida si quiere pasar de ronda sin comprometer las piernas y la cabeza para lo que viene después.

Mientras España prepara su cruce ante Austria, en el otro lado del cuadro aparece un nombre que el fútbol inglés lleva décadas esperando ver de nuevo en una final mundialista. Inglaterra cuenta con una ruta que, sobre el papel, la sitúa como la candidata más probable para alcanzar el MetLife Stadium el 19 de julio desde la parte opuesta del cuadro. Sin embargo, antes deberá cumplir este miércoles 2 de julio en Atlanta, donde tendrá que confirmar su favoritismo en uno de los dieciseisavos con más matices de los que sugiere el emparejamiento.

Cuartos y semifinales elevan la exigencia

A partir de cuartos, la ruta de España se vuelve considerablemente más difícil. Todos los modelos de proyección sitúan a Estados Unidos como el rival más probable en esa fase, algo que tiene una dimensión añadida.  Los norteamericanos juegan en casa, con una afición que ha convertido este Mundial en un acontecimiento nacional de primera magnitud y con un equipo que bajo la dirección de Mauricio Pochettino ha dado un salto cualitativo notable en los últimos cuatro años.

Más allá de Estados Unidos, Francia aparece como la candidata principal para semifinales. Y ese cruce, de producirse, sería el más exigente de todos. Mbappé lleva 16 goles en Mundiales, nueve puntos en la fase de grupos y una estructura colectiva que Deschamps lleva años puliendo hasta convertirla en una de las más fiables del torneo.

Lo que el camino de España dice sobre sus opciones reales

La ruta que tiene España por delante es razonablemente favorable en el tramo inicial y genuinamente exigente a partir de cuartos. No es el camino más difícil del cuadro, pero tampoco el más cómodo. Lo que determinará si la Roja llega a la final del MetLife Stadium el 19 de julio no es tanto el cuadro en sí como la capacidad del equipo de De la Fuente para encontrar su mejor versión antes de que los rivales le exijan lo mejor.