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No soy muy aficionado a las películas de terror y muchas tienen una calidad media-baja. Pero hay películas de este género que merecen la pena realmente.

Algunas de terror buenas ya las he comentado, lo podéis leer aquí: La Residencia (1969), El sexto sentido (1999), Sobre psicópatas, o, El terror de M. Night Shyamalan.

Hoy me referiré a otras de miedo ya clásicas: La noche del cazador (1955) de Ch. Laughton; Carrie (1976), de B. De Palma; Nosferatu, vampiro de la noche (1979), de W. Herzog; y Psicosis (1960), de A. Hitchcock.

NOSFERATU, VAMPIRO DE LA NOCHE (1979). Cine de verano en Granada, excepcional temperatura, dispuesto estaba en su momento a disfrutar una vez más del genial Wener Herzog (“Aguirre, la cólera de Dios”, 1972; o, “Fitzcarraldo”, 1982).

Hace Herzog una estupenda adaptación de la novela de Bram Stoker, contando con la genial versión muda de esta obra de parte de F.W. Murnau (1922), que relata la historia del comerciante Jonathan Harker que pretende vender a Drácula una mansión; Nosferatu, atraído por la esposa del vendedor viaja a la ciudad de este llevando consigo al mismo diablo, el espanto, la muerte.

 

 

Herzog juega con los lineamientos generales del filme de Murnau adaptando la cinta al color y al sonido, sin olvidar el tono expresionista de la luz pura y la sombra sin esquinas, los llamativos personajes, sobre todo Nosferatu, y los ambientes esplendorosos y barrocos a la altura de la música de Wagner.

Está la impactante presencia del actor Klaus Kinski (asiduo con Herzog: relación amor-odio) cuyo rostro infernal de Drácula demente y el recitado de sus diálogos, resultan terroríficos e impactantes.

El arquetipo del vampiro lánguido de largas uñas, seducido por la belleza impalpable de la hermosísima actriz francesa Isabelle Adjani. Bruno Ganz cumple como el resto del reparto. Y cuenta con una maravillosa fotografía de Jörg Schmidt-Reitwein y la inquietante música de Popol Vuh.

Remake que incluso iguala el original de Murnau, resultando una obra de arte en toda regla, algo poco común en las segundas partes. Pero Herzog es muy grande, no se podía esperar menos.

 

CARRIE (1976). Carrie White es una adolescente retraída que vive con su madre, una fanática y esquizofrénica religiosa que hace sus particulares interpretaciones sobre la Biblia y que es en extremo severa, supersticiosa, constantemente aludiendo al pecado, al castigo y al diablo.

Por la influencia de esta madre tan siniestra, la retraída Carrie no goza de buena fama en el Instituto, donde sus compañeros y amigas se burlan de ella, incluso en ocasiones de forma desalmada.

Con motivo de su primera menstruación en las duchas del gimnasio del colegio, Carrie es asediada y todas las chicas le gastan bromas tremendas; y aquí ejercita por vez primera el poder que tiene de mover objetos a distancia (telequinesia); con su furia, rompe un foco de las duchas donde las jóvenes la están humillando.

Denunciada al Director, equivocándose este continuamente con el nombre de Carrie, ésta, furiosa de nuevo, hace que el cenicero de la mesa vuele por los aires. Los poderes telequinéticos de Carrie irán apareciendo a lo largo del filme en situaciones de sometimiento a algún maltrato.

El colofón de la película se produce cuando Carrie es invitada por un joven al baile de fin de graduación, con la oposición de la madre. En el baile se desencadena la gran tormenta-Carrie, que yo ahora no voy a contar obviamente, pero que tendrá consecuencias de una gravedad enorme en el desarrollo y final del filme.

El director Brian De Palma hace una dirección verdaderamente luminosa y sobre todo virtuosa, con imágenes fascinantes de un bestseller, la novela homónima de Stephen King, creando una cinta de terror paranormal, que realmente provoca miedo en el espectador.

El guion de Lawrence D. Cohen está minuciosamente escrito, sabe llevar a la pantalla el perfil psicológico de los personajes, y urde una trama de gran intensidad y una línea argumental que va in crescendo.

En los últimos minutos, cuando ya parece que lo peor está cumplido, resulta que aún queda lo verdaderamente maligno y brutal de la historia. Acompaña una gran música de Pino Donaggio y una luminosa y excelente fotografía de Mario Tosi.

Entre las actrices protagonistas destaca el excelente papel de una Sissy Spacek como Carrie, que sabe transmitir la angustia de una adolescente maltratada con una tendencia tormentosa y crueles venganzas, usando los poderes que posee.

Está igualmente estupenda Piper Laurie como Sra. Margaret, la loca madre que interpreta el fanatismo de una mujer desquiciada. El resto de las protagonistas conforma un equipo actoral de primer orden con figuras como Ammy Irving, William Katt, Betty Buckley, Nancy Allen o John Travolta (en su primera película), entre otros.

Carrie fue una película muy exitosa en la taquilla y con críticas muy positivas en su momento. Ha sido considerada una de las mejores películas de suspense y terror de los años setenta.

Realmente Carrie nos ofrece una mirada pavorosa sobre la venganza, la iniquidad y la ansiedad de una adolescente acosada y con una terrorífica madre. El espectador, llegado un punto, no sabe si le inquieta más Carrie, la madre o los perversos compañeros del colegio.

La escena del baile de fin de curso ha quedado ya para los anales del cine de terror, como una de las más sonadas del género. Ebert afirmó: "Se trata de una película de terror absolutamente fascinante”. Otros críticos dijeron: "Carrie es sorprendente, parecía una adolescente descuidada, inocente (…) pero nos dejó con miedo y pasmados en la escena de la graduación".

Si te gusta el cine de terror te la aconsejo; si eres miedoso/a, no. Pero Carrie es, además de terrorífica, bella, estéticamente esplendorosa, bonita formalmente. Un filme visual, obra de Palma, un virtuoso, un maestro de una brillantez rara y técnicamente perfecta.

Y si la veis, ojito a la escena final. He visto a más de un espectador/a saltar de la butaca.

 

PSICOSIS (1960). A la bonita ladrona-secretaria Marion Crane que huye con el botín, nadie le dijo que no tenía que parar en aquel Motel perdido en medio de carretera donde vive un tímido y excéntrico Norman junto a su madre: ¡uf, la que le espera!

De esta película ya se ha dicho casi todo, pero como para mí es una de esas obras emblemáticas del GRAN Hitchcock, yo también quiero hacer mi aportación, aunque sea breve.

Es una obra maestra del terror y una peli de crímenes con trasfondo horripilante. El miedo, la tensión o la intriga más desasosegante no nos abandonan desde prácticamente el comienzo. Además, Hitchcock trazó con esta película una línea divisoria, un antes y un después en el thriller de terror, lo cual no es poco.

Nunca se había hablado de un personaje tan loco y psicópata como el que magistralmente interpreta un Anthony Perkins que quedó ya para siempre como el maléfico Norman Bates. Incluso yo diría que el personaje lo apisonó para siempre y si lo veíamos en otra peli, mirábamos al inquietante Norman. Incluso, Perkins interpretó otras secuelas como Psicosis: I, II, III o IV; y le afectó psicológicamente este trabajo.

Decía que hay un antes y un después de “Psicosis”. Efectivamente, con su obra Hitchcock alumbra el subgénero denominado “slasher” (de la palabra «slash»: «cuchillada» o «corte» en inglés); esta modalidad de cine de terror destaca por la presencia de un psicópata que asesina brutalmente a mujeres jóvenes que se encuentran solas.

Esto es Psicosis, y la escena de la ducha y ese sonido medio música terrible, medio onomatopeya chirriante, han quedado ya para siempre en los sentidos de cuantos hemos disfrutado y sufrido con esta escena, momento álgido en el cual muchos hasta se tapan los ojos.

Por cierto, es un filme que puede verse varias veces y aunque sea la cuarta o la octava, la adrenalina sigue subiendo hasta la coronilla, pues su narración, sus entresijos conectan con nuestras filias y fobias más ocultas.

Tiene un hilo de pánico que nos lleva de forma directa a nuestras pesadillas y anhelos inconfesables, todo a la vez.

 

LA NOCHE DEL CAZADOR (1955). Ben Harper es un asesino que tras atracar y asesinar a dos personas vuelve a su casa donde confía a sus hijos el botín de diez mil dólares que acaba de obtener de su fechoría.

Una vez en la cárcel y antes de ser ejecutado, comparte celda con un extraño personaje de nombre Harry Powell (Mitchum), quien se entera del asunto del dinero. Una vez en libertad, Powell va al pueblo de Harper con la idea de hacerse con el botín a toda costa. Para ello enamora a la viuda (Winters), se casa con ella e inicia una borrascosa relación con sus dos hijos pequeños para que le digan dónde se encuentra el dinero que les dejó su padre.

El sujeto, genialmente interpretado por Robert Mitchum no repara en nada para conseguir su objetivo: se familiariza con la gente del pueblo, corteja y enamora a la viuda del convicto ejecutado (interpretación también magistral de Shelley Winters), intenta manipular incluso con amenazas a los hijos pequeños de la mujer, y finalmente comienza una persecución que se precipita por derroteros inquietantes donde los niños deben huir para sobrevivir.

Película turbadora genialmente dirigida por Charles Laughton, que logra transmitir miedo, que filma el miedo, pero no con sangre o efectos especiales, sino con una gran creatividad e intriga. Parece un drama onírico.

En la persecución de los niños, el director Laughton va reparando en detalles turbadores, algunos tomados de la naturaleza: primerísimos planos de ranas, tortugas, conejos y otros animalitos que sirven a modo de pasivos observadores de la tragedia que se está gestando.

Parece un cuento de Hansel y Gretel (hermanos Grimm) donde unos niños abandonados son perseguidos sin piedad por un malvado individuo dispuesto a todo para conseguir su botín.

Los pobres niños, niño y niña más pequeña, transitan un sendero boscoso de angustia y extenuación, siempre bajo la implacable sombra del malvado Powell. Es como el cuento del lobo, sólo que él es un auténtico predador que encarna la maldad.

Un guion genial de James Agee basado en la novela de David Grubb. Lástima que al parecer este filme fuera un fiasco en el plano comercial, lo que provocó que Laughton se despidiera de la dirección de cine.

Charles Laughton sólo dirigió esta película, con la que pasó a los anales de la historia cinematográfica como realizador de primer orden. Pero además fue también un actor grande entre los grandes en teatro y cine. El famoso Billy Wilder dijo que Laughton era "el más grande de todos los actores". Opinión compartida el actor James Mason, quiien dijo que era “un actor del método sin sus tonterías”.

En fin, un filme que asemeja una horrible pesadilla, una trama perversa que, en su conjunto, constituye una joya del cine, un clásico.

Revista Encadenados