Mientras Calachica se consolida en Cádiz como un espacio de restauración y ocio con música, piscina y eventos sobre terrenos portuarios, Puerto Sherry se prepara para perder sus cuatro chiringuitos en plena temporada alta. Dos realidades bajo el ámbito de una misma Autoridad Portuaria, presidida por Teófila Martínez, que obligan a exigir explicaciones.



No se trata de afirmar que Calachica y los establecimientos portuenses tengan expedientes idénticos. Tampoco de negar que las autorizaciones deban ajustarse a la normativa. La cuestión política es otra: por qué la institución ha sido capaz de facilitar en Cádiz un nuevo modelo de ocio y no ha conseguido ordenar una transición que evitara el cierre simultáneo de Margarita, Blu, Playa Canalla y PhiPhi en el peor momento posible.

 

 
 
 
 
 
Ver esta publicación en Instagram
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Una publicación compartida de C ? L ? C H I C ? (@calachica.cadiz)


El cierre no afectará únicamente a cuatro empresas. Detrás de estos negocios hay trabajadores, proveedores, empresas de seguridad y limpieza, taxistas, alojamientos, restaurantes y otros establecimientos que también reciben parte del gasto generado por quienes acuden a Puerto Sherry.

Los empresarios cifran en unos 600 los puestos de trabajo vinculados directamente a los cuatro locales, según sus propias estimaciones. A ello se suman inversiones, contrataciones, campañas publicitarias, eventos programados, reservas y compromisos adquiridos para una temporada que ya estaba en marcha.

En el vídeo, Calachica en plena fiesta estos días, en Cádiz.

No existe un estudio público que permita convertir el impacto económico en una cifra definitiva. Pero negar sus efectos sobre otros sectores de El Puerto sería ignorar la realidad de una actividad que atrae cada verano a numerosos visitantes y genera consumo más allá de sus propias instalaciones.

Teófila Martínez no adoptó la decisión en solitario. El rechazo fue acordado por el Consejo de Administración de la APBC. Pero quien preside, dirige y representa políticamente una institución no puede aparecer únicamente cuando se inauguran proyectos y desaparecer cuando sus decisiones generan costes económicos y laborales.

Phiphi Beach, en Puerto Sherry.

¿Cierre inevitable?

La presidenta de la Autoridad Portuaria debe explicar cuándo conoció que el cierre era inevitable, qué alternativas se estudiaron, qué conversaciones se mantuvieron con la concesionaria y por qué no se logró coordinar el final del modelo anterior con el futuro proyecto previsto para la zona.

Porque el verdadero debate no está en defender que todo debía continuar exactamente igual. Está en saber por qué un problema conocido ha terminado por estallar a las puertas de julio y por qué la capacidad institucional mostrada para impulsar la restauración y el ocio en Cádiz no sirvió para evitar una ruptura tan perjudicial en Puerto Sherry.

Calachica representa en la capital una apuesta por la apertura del puerto a la ciudad, la gastronomía y los eventos. En El Puerto, la actuación de la misma institución aboca al cierre a cuatro establecimientos, amenaza los puestos vinculados a su actividad y afecta a una cadena de negocios.

La Autoridad Portuaria es la de la Bahía de Cádiz, no únicamente la de la capital. Y Teófila Martínez debe explicar por qué, bajo su presidencia, Cádiz suma un nuevo espacio de restauración y ocio mientras Puerto Sherry se prepara para perder sus cuatro chiringuitos en plena temporada alta.