La obra de Enrique Ochoa vuelve a ocupar un lugar destacado en su ciudad natal con la exposición ‘Enrique Ochoa: Plástica musical y abstracción’, inaugurada este jueves en el Monasterio de la Victoria y concebida como uno de los primeros grandes pasos para recuperar, divulgar y poner en valor el legado de uno de los artistas portuenses más singulares del siglo XX.

La muestra podrá visitarse gratuitamente hasta el próximo 8 de noviembre y reúne 18 obras del pintor dentro del ciclo ‘Tradición y Vanguardia, la cultura en los claustros’, impulsado por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María y la Diputación de Cádiz. La selección se adentra especialmente en una de las vertientes más personales e innovadoras de Ochoa: su denominada Plástica Musical, con la que trató de trasladar al lenguaje pictórico las emociones y sensaciones provocadas por la música.



La exposición fue inaugurada por el alcalde de El Puerto, Germán Beardo, y el presidente de la Fundación Pintor Enrique Ochoa y nieto del artista, José F. Estévez, dentro del proceso iniciado para reconectar definitivamente la obra de Ochoa con El Puerto.

Este proyecto tiene su origen inmediato en el protocolo de colaboración firmado el pasado mes de febrero entre el Ayuntamiento y la Fundación Pintor Enrique Ochoa para trabajar conjuntamente en la recuperación, difusión y puesta en valor de su producción artística.

Según señaló Beardo durante la inauguración, el objetivo es que la ciudad pueda volver a disfrutar de una obra que considera parte tanto de la Historia del Arte Contemporáneo como de la propia historia de El Puerto, facilitando además su conocimiento entre vecinos, visitantes y nuevas generaciones.

Germán Beardo y José Estévez.

El proyecto tendrá continuidad una vez finalicen las obras de rehabilitación del Hospital San Juan de Dios, donde está previsto habilitar un espacio expositivo permanente dedicado a Enrique Ochoa. La intención es convertir el edificio en uno de los principales puntos de referencia para conocer y difundir la trayectoria del artista portuense.

La iniciativa se integra además dentro de una estrategia de recuperación del patrimonio cultural vinculado a grandes creadores de la ciudad, junto al nuevo impulso de la Fundación Rafael Alberti y la reapertura de la Fundación Pedro Muñoz Seca.

En la inauguración participaron también el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido; el concejal de Cultura, Enrique Iglesias; el delegado territorial de Cultura de la Junta de Andalucía en Cádiz, Millán Alegre; y la teniente de alcalde de Ordenación, Planificación Urbana y Centro Histórico, Danuxia Enciso, entre otros representantes e invitados.

El regreso de Ochoa a El Puerto

La exposición del Monasterio de la Victoria representa el primer gran resultado visible del acuerdo alcanzado en febrero entre el Ayuntamiento y la Fundación Pintor Enrique Ochoa y abre un programa de colaboración destinado a recuperar progresivamente la presencia del artista en su ciudad natal.

José F. Estévez destacó durante la inauguración el especial significado de presentar la obra de su abuelo precisamente en El Puerto de Santa María y agradeció la implicación de los equipos municipales de Cultura y del Museo Municipal en la organización de la exposición.

La iniciativa está organizada por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María y la Fundación Pintor Enrique Ochoa, con la colaboración de la Diputación de Cádiz y el apoyo de Fundación Cajasol, HLA Grupo Hospitalario y Cremades & Calvo-Sotelo Abogados.

La música convertida en pintura

Uno de los grandes ejes de la exposición es la denominada Plástica Musical, una investigación artística que Ochoa desarrolló especialmente durante su estancia en la Cartuja de Valldemossa, en Mallorca, a partir de la década de 1940.

La espiritualidad del entorno y su estrecha relación con la música llevaron al artista a experimentar con nuevas formas de expresión y a intentar trasladar al lienzo aquello que una composición musical podía provocar emocionalmente en quien la escuchaba.

Entre las piezas que pueden contemplarse en el Monasterio de la Victoria se encuentran ‘Beethoven, Sinfonía núm. 9’, ‘Primavera de la sinfonía de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi’, ‘El pájaro de fuego de Strawinsky’, ‘Debussy: La catedral sumergida’ o ‘El ángel rosa en la Pasión de San Mateo de Bach’, además de diferentes composiciones abstractas relacionadas con su investigación musical.

Para José F. Estévez, comisario de la exposición, el Monasterio de la Victoria ofrece un escenario especialmente apropiado para contemplar estas obras debido a la dimensión espiritual y personal que caracteriza buena parte de esta producción.

La programación vinculada a la exposición continuará este viernes 14 de agosto, a las 20.00 horas, con un diálogo en el propio Monasterio de la Victoria entre Juan Luis Cebrián, de la Real Academia Española, y Enrique Garza, escritor y profesor de la Universidad Alfonso X el Sabio, moderado por José F. Estévez.

Enrique Ochoa, el portuense que convirtió la música en pintura

Enrique Ochoa nació en El Puerto de Santa María en 1891 y desarrolló una trayectoria artística marcada por la búsqueda permanente de nuevas formas de expresión. Conocido como ‘el pintor de la música’ y ‘el pintor de la mujer’, su producción transitó por diferentes corrientes y lenguajes, desde la figuración y el simbolismo hasta la abstracción.

Durante su infancia y juventud vivió entre Cádiz, Granada, Sevilla y Toledo y mantuvo relación con figuras fundamentales de la cultura española como Federico García Lorca, Pablo Picasso, Rafael Alberti o Manuel de Falla.

El Puerto tuvo también un papel relevante al inicio de su trayectoria profesional. El 1 de octubre de 1910 fue nombrado profesor de Modelado de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, institución con la que mantuvo una estrecha vinculación a lo largo de su vida.

Ochoa desarrolló igualmente una importante faceta como ilustrador vinculado a la prensa y al mundo editorial, hasta convertirse en uno de los nombres destacados de su época en este ámbito.

Su investigación sobre las relaciones entre pintura y música acabaría ocupando un lugar fundamental dentro de su producción, mediante la utilización de formas, colores y composiciones destinadas a representar visualmente las emociones asociadas a determinadas obras musicales.

El vínculo de Enrique Ochoa con El Puerto permaneció durante toda su vida. La ciudad lo reconoció como Hijo Predilecto, cuenta con una calle dedicada a su memoria y conserva una estrecha relación histórica entre su figura, la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia y el patrimonio artístico municipal.