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Una veintena de agentes de la Policía Local de El Puerto de Santa María, convocados por la UPLBA, se concentró este viernes a las puertas de la Jefatura de la Policía Local para reclamar "diálogo" y no "castigo" al alcalde de El Puerto, Germán Beardo, tras haber sido suspendidos de empleo y sueldo 12 agentes durante 56 días por la conocida "huelga de pantalones" acontecida en 2021.

Y es que, como se recordará, casualmente este grupo de agentes afiliados a la UPLBA se quedó sin pantalones reglamentarios al mismo tiempo, el mismo día, en la Motorada de 2021, como presunta excusa utilizada por el sindicato para reclamar una serie de supuestas mejoras salariales al equipo de Gobierno, entre ellas 3.000 euros más al año por cada agente, así como otra serie de arreglos en la Jefatura y más material.



Si bien las reivindicaciones de mejoras laborales o la renovación de la uniformidad (que cierto es, les correspondía ya) siempre son legítimas, no lo son tanto cuando se utiliza como excusa la falta de pantalones para presionar y poner en jaque al Ayuntamiento y a toda una ciudad sin poder prestar servicio de esa guisa, y sin que los pantalones aparecieran en ningún momento.

‘Los Hombres de Cobos’.

Dato interesante es que otra parte de la plantilla, la que sí demostró ser profesional y honrada, sí acudió en todo momento a su puesto de trabajo con los pantalones reglamentarios, lo que dejó en evidencia a estos agentes de la UPLBA que “perdieron” los pantalones de la noche a la mañana y acabaron pretendiendo trabajar en vaqueros o pantalones de paisano de lo más coloridos e inapropiados.

Precisamente, estos agentes que siguieron como pollos sin cabeza a su líder sindical en una estrategia de presión suicida, ni siquiera llegaron a sentarse a la mesa de negociación con el Ayuntamiento para las mejoras salariales porque tensaron tanto la cuerda con la pantomima de los pantalones que acabaron quemando todos los puentes posibles.

Lo que está claro es que, por el momento, la estrategia del líder sindical ha acabado con 12 agentes suspendidos de empleo y sueldo, el caso en los juzgados en busca de que su recurso prospere, y todo ello sin la mejora salarial y sin posibilidad de negociar nada, y lo que es peor; con la imagen de la Policía Local de El Puerto totalmente defenestrada. Lo mires por donde lo mires, han perdido pase lo que pase. Eso sí, el líder sindical que orquestó todo el tinglado bajo el irrisorio “que bien lo estamos haciendo…”, sigue sin dimitir, y de rositas, aunque cada vez más solo y con menos apoyos; como demostró el escaso poder de convocatoria que tuvo su llamamiento a través de un audio de Whatsapp el día antes.

Parte de los agentes afiliados a la UPLBA que pretendían trabajar sin los pantalones reglamentarios que ellos mismos habían "perdido" en 2021.

 

“Hablemos”

De esta manera, y con escaso apoyo incluso de la oposición, la UPLBA -que se ha convertido en un sindicato más propio de lo que recibes de Aliexpress- reclama ahora diálogo al alcalde Germán Beardo -al que tildan de "dictador"-, lamentando la situación en la que han quedado las familias de estos 12 agentes sin sueldo durante casi dos meses. ¿Y en qué situación dejaron ellos a El Puerto de Santa María durante cinco meses, incluyendo todo un verano post pandemia, con estos agentes sentados en las escaleras de la Jefatura sin pegar un palo al agua? Total, la mayoría de estos agentes ni son de El Puerto ni viven en El Puerto, les da igual El Puerto. [La vergüenza de El Puerto]

Estos agentes reclaman ahora diálogo y bandera blanca cuando se han visto con la soga al cuello

Y en este contexto, algunos de estos funcionarios que ahora reclaman diálogo y bandera blanca cuando se han visto con la soga al cuello, son los mismos que durante cinco meses se dedicaron presuntamente a sabotear la Jefatura de la Policía Local, así como a hacerles la vida imposible a compañeros que sí llevaban sus pantalones reglamentarios. Y todo ello, entre capítulo y capítulo de bochornosos espectáculos en los que incluso la Policía Nacional tuvo que acudir a la Jefatura a llamarles al orden. Sin olvidar que, mientras tanto, se dedicaban megáfono y petardos en mano a acosar e insultar en las redes sociales, a pie de sus propias casas o mediantes panfletos repartidos en la calle, a distintos miembros del equipo de Gobierno, especialmente al alcalde Germán Beardo y a la concejala de Seguridad, Marina Peris -que también tienen familia, como ellos aducen ahora pidiendo no ser "castigados"-.

Sin duda, se trata de una “mafia sindical” -por sus actuaciones fuera de lugar- que ya ha sido debidamente calada por la amplia mayoría de la ciudadanía portuense que no se cree sus comunicados, pataletas y mentiras. Un sindidato que, además, cuenta con cada vez menos apoyos internos por unas formas y maneras de actuar que han provocado que pierda buena parte de sus posibilidades de sentarse a negociar, sin "chantajes", las mejoras que estimen oportunas con el que ahora tildan de "dictador" por haber tenido la valentía política de ponerlos en su sitio.

Eso sí, al menos durante estos 56 días de suspensión de empleo y sueldo, más de uno tendrá tiempo de sobra para reflexionar y seguir buscando sus pantalones... aquellos donde deben guardar la valentía suficiente para pedirle explicaciones a su líder sindical por tal chapuza ideada. Mientras tanto, que disfruten de las "vacaciones".