Sábado Santo, el día de la espera, la espera de la luz, la misma que poco a poco parece que se va viendo en la situación actual.

Minimizar el problema, ocultar datos, acusaciones y memeces apenas merecen comentario. La realidad es la que es, y por una vez, las CCAA son garantía de que la muerte tiene una sola cara.

Acusaciones sobre si se ocultan muertos o no apenas tiene sentido, pues que se gana con ello, minimizar un problema cuyas consecuencias han dado origen a un confinamiento.

Acaso es un modo de justificar una acción ejemplar. No, hoy es día de luto, aún las tinieblas dominan un mundo, nuestro mundo, pero son el preludio de la luz, del principio.

Lamentable de todo ello es la actuación de una clase política incapaz de aunar esfuerzos, incapaz de aceptar críticas, demagógica e impertinente a veces, airada, orgullosa, desafiante.

Apenas se dan cuenta de que lo que ahora ocurre es como la Guerra de Vietnam. Durante las guerras mundiales el control de la prensa era absoluto, además, se manipulaba información, y el bando vencedor podía demonizar al bando perdedor, se ocultaba información, y al ciudadano llegaba lo que el poder quería que conociera para influir en las decisiones. A veces alguien hacía uso de la palabra, pero apenas tenía público.

Durante la Guerra de Vietnam algo cambió. El color, la prensa, y sobre todo el fácil acceso a la información demostraron lo que era una guerra, en toda su crueldad, sin romanticismo ni héroes.

Hoy, como en aquellos momentos, toda la prensa, del color que sea, pone sus ojos en la clase política, analiza sus decisiones, y ahora, el acceso a la información no es que sea fácil, es inmediato, universal. Ello hace que todos los políticos estén en un gran escenario mientras todos observamos sus actuaciones.

No las analizaré, ni comentaré, porque para cada cual la película tendrá un sentido, pero al final, la única verdad es la que vemos, pudiendo ser interpretada, pero solo hay cara, y solo una verdad, casi todos, intentan chupar cámara, por eso, como hago cuando veo una película, me fijo en los actores secundarios, actores, sí, pero que a veces hacen mejor papel que los protagonistas.

La clase política está demostrando lo que es, sus actores principales comienzan a aburrir, y sin embargo, los actores secundarios, y los papeles menores están dando mayor contenido a la historia.