Javier Botella ha dinamitado Unión Portuense. Esa es la conclusión política de este medio después de ver en qué ha terminado un proyecto que nació para defender exclusivamente El Puerto y que hoy forma parte, junto a El Puerto 100x100, de 100x100 Unidos Portuenses, integrada a su vez en el proyecto provincial 100x100 Unidos. Las siglas continúan existiendo, pero aquella Unión Portuense autónoma y claramente reconocible ha quedado políticamente diluida.



La formación consiguió hacerse un hueco hace siete años precisamente porque ofrecía algo distinto: municipalismo puro, independencia de estructuras superiores y un discurso centrado exclusivamente en El Puerto. Ese era su principal activo. Con Botella al frente, sin embargo, llegó el acuerdo con El Puerto 100x100, la integración en el espacio provincial impulsado por Juan Franco y la creación de una nueva marca para concurrir a las municipales de 2027. Además, Unión Portuense pidió el voto para la candidatura autonómica y Francisco Belaustegui ocupó el número cuatro de la lista por Cádiz.

Representantes de Unión Portuense y El Puerto 100x100, durante el encuentro en el que ambas formaciones han formalizado el denominado “Pacto de las Canteras”, dentro del proyecto provincial 100x100 Unidos en Cádiz.

El primer examen de esa nueva estrategia tampoco fue brillante. 100x100 Unidos obtuvo 373 votos, un 0,83%, en El Puerto en las elecciones andaluzas. No vamos a comparar unas autonómicas con unas municipales como si fueran lo mismo, pero tampoco hace falta maquillarlo: el resultado fue muy pobre para un proyecto respaldado por una formación con presencia consolidada en la ciudad.

El problema, además, ya venía de dentro. El Puerto Actualidad publicó el pasado 18 de mayo que la integración había provocado “importantes rechazos internos entre miembros históricos del proyecto”. Tres meses después, aquel malestar tiene nombre y apellidos.

José M. Caballero, secretario y fundador de Unión Portuense, ha decidido marcharse e incorporarse al proyecto político de Germán Beardo. Y su explicación a consulta de este medio es bastante clara: “Botella con La Línea 100% ya no defiende El Puerto como proyecto sino que se incorpora a un partido con ambición provincial”.

La frase tiene peso porque no procede de un adversario ni de este periódico. La pronuncia uno de los fundadores de Unión Portuense, alguien que estuvo en el nacimiento de la formación y que hoy considera que el rumbo marcado por Botella se ha alejado de aquella idea estrictamente portuense.

Caballero añade que “Germán Beardo es igual a El Puerto” y que cree en los proyectos que apuestan por la ciudad. Esa es su valoración y puede discutirse. Lo relevante aquí es otra cosa: uno de los fundadores ya no se reconoce en el proyecto que ayudó a crear.

Caballero y Botella en los inicios de Unión Portuense, años atrás.

Botella estaba en su derecho de cambiar de estrategia y buscar nuevas alianzas. Pero aquí no estamos ante una ampliación del proyecto original, sino ante algo bastante más claro: ha abandonado el Unión Portuense que defendía el municipalismo puro para integrarse en otro proyecto de dimensión provincial.

Y ahí está, a juicio de este medio, la hipocresía política de toda esta historia. Botella convirtió durante años el municipalismo y la independencia en bandera y ahora deja atrás aquel modelo para abrazar una estructura provincial. Una cosa es evolucionar y otra muy distinta volver a cambiar de disfraz y convertir en prescindibles los principios que antes se presentaban como fundamentales cuando aparece un nuevo proyecto al que subirse. [Javier Botella, cuando ningún disfraz oculta tu verdadera cara]

Un proyecto a la deriva

La fotografía de hoy es bastante incómoda: un proyecto a la deriva, 373 votos, rechazo interno, pérdida de autonomía política y la marcha de uno de sus fundadores, que además pone rumbo al proyecto de su máximo rival, Germán Beardo (PP). Todo ello mientras Unión Portuense deja atrás aquel proyecto exclusivamente portuense con el que consiguió diferenciarse y abrirse un espacio propio en la política local.

Botella podrá presentar 100x100 Unidos Portuenses como una suma, una evolución o una oportunidad. Nosotros vemos a un dirigente cuya credibilidad política está seriamente tocada, que ha vuelto a cambiar de proyecto y de envoltorio sin renunciar al protagonismo y que, para hacerlo, ha dejado por el camino buena parte del discurso con el que se presentó durante años ante los portuenses. Aquel Botella que vendía municipalismo puro, independencia y El Puerto por encima de cualquier estructura superior se parece cada vez menos al Botella que hoy se acomoda bajo el paraguas provincial de Juan Franco. Una cosa es cambiar de opinión y otra convertir tus principios en material de quita y pon dependiendo del proyecto político que toque vender.

Unión Portuense no ha crecido. Botella lo ha abandonado políticamente después de utilizar durante años aquello que la hacía diferente como principal carta de presentación ante los portuenses. Ahora toca vender 100x100 Unidos Portuenses y explicar que el salto provincial es compatible con aquel municipalismo puro que antes parecía sagrado.

Se puede cambiar de proyecto, de discurso e incluso volver a cambiar de disfraz. Lo complicado es hacerlo una y otra vez y pretender que nadie recuerde lo que defendías antes. Caballero, uno de los fundadores, sí parece recordarlo. Por eso se ha marchado.

Botella se queda con la nueva marca. Unión Portuense, con él, se quedó por el camino.