La Hermandad de la Vera Cruz ha culminado sus cultos en honor a María Santísima de Consolación y Lágrimas con la celebración de la Función Principal de Instituto y el Devoto Besamanos a la imagen mariana en la parroquia de San Joaquín.
La Función Principal estuvo oficiada por el Rvdo. Padre Juan Franco Pérez, después del triduo que el sacerdote presidió durante los días 2, 3 y 4 de septiembre, unos cultos que contaron con la asistencia de una amplia representación del mundo cofrade portuense.
María Santísima de Consolación y Lágrimas permaneció este domingo expuesta en Devoto Besamanos, luciendo saya blanca ricamente bordada en oro, acompañada de cinturilla y mangas a juego, así como un manto blanco brocado en oro.
El conjunto se completó con su corona dorada de salida, una pieza de orfebrería realizada por Jesús Domínguez. Como principal novedad, la Virgen estrenó además un nuevo rostrillo de encaje a blondas, donado por un grupo de hermanos de la corporación.
Los actos contaron también con la presencia del teniente de alcalde de Relaciones con la Ciudadanía, Javier Bello, quien acompañó a la hermandad durante la Función Principal y trasladó su felicitación al hermano mayor, Francisco Javier García Cruz, y a su Junta de Gobierno por el desarrollo de los cultos.













