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Sobre el horizonte un radiante sol auguraba un día de calor asfixiante. Ni el Levante ni el Poniente daban un soplo para respirar, y la fresca brisa del mar apenas llegaba hasta la ciudad.

El río daba algo de frescor a un ambiente cargado y plomizo, mientras a lo lejos, se intuía el rumor de las olas. Al ritmo de “vaya vaya, aquí no hay playa”, intentaba comprender si la parte primera de la segunda fase, en los lugares donde se superaba la segunda parte de la primera fase tras la superación de la fase cero del confinamiento, podía conllevar que las primeras horas de la segunda franja, pasadas las horas reservadas a las partes primeras del tiempo de deporte, permitían actividades náuticas, sin entorpecer la primera franja de la segunda hora en algún momento.

Tras hacerme un cuadrante trifásico, mostrando áreas en doce colores divididos por edades y actividades, llegué a la conclusión que cuando la luna, en fase creciente, estuviera en línea recta con Orión y Venus, entre las tres y media y las cinco, podría disfrutar de la playa.

Me imaginé la hora, recién almorzado, con un Sol de justicia sobre mi cabeza, y mientras lo decidía recordé que estando en la segunda parte de la primera fase en esa hora solo podía ir a tomar café, eso sí, con mascarilla, pantalla y guantes, bueno guantes no, porque los guantes en la primera fase son gran fuente de contagio, seguramente en la segunda parte de la tercera fase, y creo que en la primera de la segunda, se deberán usar guantes, siendo un delito contra la salud publica el no uso, porque en esos momentos el virus avisa de contagio masivo a quienes no los usen.

Desistí, seguí soñando con la playa, ya me imaginaba tumbado, pero de lado, para evitar contagios, con mi mascarilla embadurnada en protector solar (para no estropearla) y esa gomilla empapada en sudor pegada a mi oreja, lo mejor fue cuando me imaginé el rostro como un Colajet, a tres colores… aun me quedaba investigar donde conseguir una mascarilla impermeable para bañarme, porque Alex DeLarge Iglesias y sus expertos Pete Sánchez, Giorgi y Dim, aliados ahora con Billyboy habían prometido dejar que nos bañáramos en esas aguas plateadas y azules a partir de la tercera parte de la segunda fase o en la primera parte de la parte parte que parte, en función del color de pelo y el lugar de residencia.

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J. Joaquín García-Romeu, nacido en Cádiz, es licenciado en Derecho por la Universidad de Cádiz. Ejerce como abogado en la localidad de El Puerto de Santa María y en Sevilla, actividad que compagina desde los años 90 con colaboraciones en el mundo de la prensa y con la publicación de libros como 'La última negra' (Ediciones Atlantis) en 2018.

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