
“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.
Hay divertidas películas en las que los miembros de una familia, por constitución, contagio y ósmosis, acaban perteneciendo una estirpe y clasificación ineludible.
En las pelis que comento, bien familias de gánsteres o de monstruitos, todo en la mejor onda, se conforman como familias de gánsteres y “mónsteres”.
Comento: Malavita (2013), de L. Besson; y, La familia Monster (1964), serie de TV, de A. Burns y otros.
MALAVITA (2013). Dice la conocida copla popular: “Tres eran tres, las hijas de Elena; tres eran, tres, y ninguna era buena”. Y de tal guisa fueron las críticas que leí sobre esta película del conocido director Luc Besson. Un thriller-comedia negra que es una sátira cargada de humor sobre la mafia, o sea, la “Cosa Nostra”, o sea, el gansterismo de pura cepa.
Nunca ententendí tanta mala crítica y tanto mal comentario sobre una comedia que tiene el don de abordar con una graciosa socarronería este fenómeno social de la mafia en los EE. UU. concretamente, pero cuyo su origen está en Italia.
Esto no es El Padrino, es un chiste de El Padrino, es una cinta atravesada de principio a fin por el humor y la pullita, una obra simpática y de sonrisa más que de carcajada abrupta.
La historia, que es una adaptación de “Badfellas”, una novela de Tonino Benacquista, y traza la historia de una familia mafiosa americana que se va a vivir a la región francesa de Normandía, bajo la protección del FBI, en un programa de protección de testigos.

En ese contexto y viniendo de Nueva York, esta familia compuesta por el matrimonio y dos hijos, chico y chica adolescentes, hacen lo posible para adaptarse a la vida del pueblo, pero como de casta le viene al galgo, ante cualquier inconveniente no dudan en recurrir a los viejos métodos gansteriles para solucionar los problemas que se les van planteando en su cotidianeidad.
Conforme veía la película con atención y agrado, con una sonrisa interior recordaba una antigua serie televisiva titulada La Familia Monster, serie de los sesenta (abajo hablo de ella) donde, al ser todos monstruos, ninguno se sorprende de sus “monstruosidades”.
Pues igual sensación he tenido con este filme, sólo que en este caso no se trata de la “familia monster” sino de la “familia gánster”. Y así, lejos del dramatismo de este tipo de pelis, y lejos del humor de gags más o menos graciositos a que hubiera podido dar lugar la trama, esta película es una deliciosa historia narrada con un gran guion del propio Besson y Michael Caleo, basado como decía en una novela de Benacquista en la que los gánsteres son lo que son: mafiosos.
La peli tiene una buena fotografía de Thierry Arbogast, una agraciada música de Evgueni Galperine y Sacha Galperine, excelente dirección de Besson, que sabe ponerse muy bien detrás de la cámara, y las magníficas interpretaciones de todos sus protagonistas que, por destacar, menciono a Robert de Niro, Michelle Pfeiffer, Tommy Lee Jones y los jóvenes Agron y Lombardozzi, e igual Pastore.

Es una cinta de 111 minutos que se pasan volando, dejando buen sabor de boca y sabiendo que toda ella es un chiste, o sea, que no hace tragedia sino todo lo contrario, de las acciones de la familia que cuando no vuelan un supermercado, dinamitan una industria química o apalean a una pobre fontanero (pero no tan pobre). Y por supuesto no pasa desapercibida la mano de su productor ejecutivo Martin Scorsese, a quien en el mejor sentido de la palabra, se le ve el plumero.
En definitiva se trata de una película que yo recomiendo ver para poder, cada cual, tener su propio criterio. Hay que, eso sí, tener sentido del humor, ver esta cinta como cuando se lee El Quijote; si la obra de Cervantes es una crítica irónica a los libros de caballería, este film lo es a las películas “tremendas” de mafiosos.
Pero si alguien no acierta a ver el sarcasmo y el humor de fondo que atraviesa toda la obra, se le hará el filme simplón y entonces, mejor ver otra peli más dura o más dramática.
LA FAMILIA MONSTER (Serie de televisión) (TV) (1964). Siempre recordaré en mi más tierna infancia esta serie de TV, una época en la cual la apenas había cosas interesantes para ver, pero en la que había series bastante buenas como Ironside o Los intocables.
Pues bien, en esta serie titulada “La Familia Monster”, trabajaba como actriz principal la genial Yvonne De Carlo y un elenco de actores muy prestigiosos y versátiles. La ambientación de pseudo-terror, en blanco y negro, con aquel caserón destartalado lleno de telarañas y rodeado de un tétrico jardín.
Los protagonistas eran una peculiar y divertida familia de apariencia "monstruosa" y estilo de vida americano que viven en una siniestra mansión gótica, pero que, al ser lo que son, viven naturalmente sin una conciencia extraña de sus peculiaridades terroríficas: el padre (Fred Gwynne) es un Frankestein torpón y despistado, la madre (Yvonne De Carlo) medio bruja.

El abuelo vampiro (sensacional Al Lewis), Herman tan entrañable, brutote, torpón y tierno, Eddie Munster (Butch Patrick), el pequeño hombre lobo traviesillo y muy apegado a su abuelo, o la bonita y por eso rara hija encarnada por Beverly Owen (y luego por Past Priest), un dragón vive bajo la escalera, hay un cuervo en el reloj de cuco, y así...
Una serie muy graciosa, con un humor inofensivo pero efectivo y donde el espectador tomaba a chanza la trama y las anécdotas, como por ejemplo que la familia considerara una día de lluvia y truenos como una bendición y una jornada maravillosa para el disfrute. El verdadero miedo proviene de los "normales". Los vecinos, los otros. Lo que es hipócritamente correcto.

Eran unos capítulos atravesados de comicidad que se reía de lo que tradicionalmente suele dar miedo (los vampiros, las brujas, etc.) y que en cierto modo, al igual que el Quijote criticó y se rió en su época de las novelas de caballería, sus directores Allan Burns, Norm Liebbmann y Ed Hass, apoyados en los excelentes guionistas Dick Conway, James Allardice, Tom Adair y Douglas Tibbles hacían una crítica en clave de humor de las películas de terror de aquellos entonces… y de siempre.
Aparte de que adopte los roles de género tradicionales propios de la época, sigue siendo un entretenimiento familiar sano y sin complicaciones.
Pensemos que esa familia revivió con los años en el cine con “La familia Addams” (1994) en distintas entregas en los años ´90 (nada que ver), no alcanzaron el nivel de esta mítica serie, según mi opinión.











