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Una de las frases más emblemáticas del conocido libro sobre tácticas y estrategias miliares ‘El arte de la guerra de Sun Tzu’ dice: “Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo”. Se trata de una frase que los dirigentes del sindicato de la UPLBA de El Puerto de Santa María parece que no conocían, o no quisieron poner en marcha, cuando decidieron comenzar una guerra abierta con el Ayuntamiento portuense por la falta de pantalones reglamentarios.

No todos los policías locales secundan la presunta huelga, habiendo unos 40 agentes de servicio debidamente uniformados

Para quien no conozca esta historia, que cumple casi tres meses desde su inicio, hay que remontarse al pasado viernes 30 de abril, cuando en plena Motorada un grupo de agentes de la Policía Local de El Puerto, afiliados al sindicato UPLBA, comunicaron a través de una nota informativa que se habían quedado –todos a la vez- sin pantalones reglamentarios debido al incumplimiento del Ayuntamiento de proveerles de unos pantalones nuevos conforme a su convenio, siendo los últimos recibidos en 2017, según el sindicato.

Esta acción sindical –que no fue secundada por todos los policías– pretendía ser una forma de presionar al equipo de Gobierno de Germán Beardo de cara a sentarse en una próxima mesa de negociación donde realmente exponer sus demandas económicas de una subida salarial de más de 3.000 euros al año por agente, menos horas de trabajo y otra serie de mejoras en el equipamiento y en las instalaciones de la Jefatura, tal y como informó el pasado 19 de mayo el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España, en El Puerto (SPPME).

Dos patrulleros de la Policía Local este fin de semana en el C.C. Vistahermosa. / EA

Lo que no tuvo en cuenta la UPLBA es la actual parálisis burocrática que sufre el Ayuntamiento portuense por falta de personal, problemas con la intervención municipal y también por los propios efectos de la pandemia, así como, por supuesto, una gestión muy mejorable y criticable en varias áreas municipales, y entre ellas Policía Local con la concejala Marina Peris al frente, de la que la oposición ha pedido su dimisión en varias ocasiones.

De esta manera, lo que los dirigentes de la UPLBA pensaban que duraría unos días, quedando como anécdota y mucho ruido, se convirtió finalmente en una auténtica guerra de desgaste por no conocer, precisamente, que algo tan sencillo como la contratación de una empresa para suministrar los nuevos pantalones podría alargarse varios meses en un Ayuntamiento como el de El Puerto en estos momentos. Y por supuesto, sin permitirle mientras tanto el Jefe de la Policía Local trabajar sin estar debidamente uniformados, tal y como establece el reglamento, metiéndose la UPLBA en un callejón sin salida.



A partir de ese momento la UPLBA cruzó la línea sin retorno, los pantalones habían desaparecido y no podían dar marcha atrás por no quedar en evidencia ante la ciudadanía cuando más falta hacen los agentes en pleno verano con una pandemia de por medio.

Pasaron las semanas y comenzaron las denuncias cruzadas entre sindicatos –a cada cual más vergonzante– conociéndose cada vez más entre la ciudadanía portuense que lo de los pantalones era solo una excusa, llegando así una enorme oleada de críticas ciudadanas a la Policía Local y otras tantas a la gestión del equipo de gobierno, y hasta llegando el asunto a manos de la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Cádiz ante posibles indicios de delito por parte de los agentes que están secundando la presunta huelga encubierta.

Policías Locales que sí están trabajando denuncian insultos y coacciones por parte de agentes de la UPLBA

Los agentes cada vez más arrinconados porque no llegaban los pantalones reclamaron entonces al gobierno local trabajar con pantalones de paisano, siendo denegada la petición por parte de la Subdelegación del Gobierno, por ser de obligado cumplimiento que un Policía Local trabaje debidamente uniformado. Todo ello, mientras sus compañeros debidamente uniformados han seguido trabajando al pie del cañón día a día, sufriendo presuntos insultos y vejaciones por parte de algunos agentes de la UPLBA al considerarlos “traidores” y “esquiroles”. Incluso miembros de la UPLBA que no secundan la huelga se han visto presuntamente presionados y coacionados -incluso sufriendo daños en sus pertenencias personales- por el núcleo duro del sindicato, acabando algunos de baja médica por no aguantar el mal ambiente y la presión que se vive en la Jefatura.

La Policía Nacional poniendo orden ante el grupo de policías locales que secundan la presunta huelga tras un altercado con un superior. / EA

Y es que, es importante y justo recalcar que según informó la concejala de Seguridad, Marina Peris, hay unos 40 agentes de la Policía Local que no están secundando la huelga y están trabajando debidamente uniformados desde el primer momento (entre agentes patrullando y de segunda actividad). Muestra de que sí hay agentes trabajando la tenemos en varias de las intervenciones policiales que se han ido conociendo estos meses, entre ellas la más reciente en el centro comercial Vistahermosa el pasado sábado noche. Por lo cual, sí hay policías locales trabajando, al igual que también hay grúa municipal de servicio.

Los nuevos pantalones ya están pedidos y a la espera de que sean suministrados a los agentes

En este contexto, y con los días pasando uno tras otro, la llegada de los nuevos pantalones –que como hace semanas informó El Puerto Actualidad están ya pedidos– podría alargarse aún varias semanas más e incluso plantarnos en septiembre, en un proceso burocrático que tiene varias fases hasta que finalmente puedan suministrarse a los agentes, y que para más hándicap coge un verano de por medio.

Sea como fuere, el conflicto continúa con este grupo de policías locales que siguen con pantalones de paisano viendo los días pasar sentados en las escaleras de la Jefatura, entre acusaciones de sabotaje en la Jefatura o incluso con altercados con mandos superiores teniendo que acudir la Policía Nacional el pasado 21 de julio. Todo ello a la espera de unos pantalones que no llegan, pero que cuando lleguen no solucionarán nada en la Jefatura mientras haya siempre otra excusa a mano para seguir presionando, y un equipo de gobierno incapaz de dar con la tecla para solucionar un conflicto histórico y que lleva avergonzando a la ciudad y a la propia Policía Local demasiado tiempo.

Agentes de la Policía Local protestando a las puertas de la Jefatura, sin los pantalones reglamentarios.

Reunión con el alcalde

Los representantes sindicales de la UPLBA mantuvieron ayer por la tarde, en torno a las 19:30 horas, un encuentro con el alcalde Germán Beardo.

Este encuentro informal, al que no fueron invitados el resto de sindicatos, fue una primera toma de contacto con los agentes en busca de poner fin al conflicto.

Entre las exigencias de la UPLBA se encuentra la dimisión de la concejala de Seguridad, Marina Peris. Señalando también a la plana mayor de la Jefatura, es decir al Jefe y al Subinspector, a quienes acusan de “querer someter al colectivo”. Todo ello, hay que recordar, con una denuncia interpuesta por el Subinspector en la Comisaría de la Policía Nacional contra varios agentes del núcleo duro de la UPLBA por un presunto delito de resistencia y desobediencia grave a la autoridad, así como otro de amenazas.

Finalmente, respecto a las demandas económicas y de otras mejoras por parte de la UPLBA, no fueron abordadas, siendo actualmente un asunto que presumiblemente tendrá que esperar tras el enorme ruido generado con la presunta huelga encubierta.

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