Sigue corriendo el tiempo, corriendo la incertidumbre, creciendo el clima político, los insultos sustituyen al diálogo, y la mezquindad, el cinismo, el ego y el desprecio se adueñan de un espacio que no debería tener color, solo gestión.

Se salvan pocos, sobre todo a pequeña escala, los más cercanos, mientras que aquellos más alejados dan un claro ejemplo de falta de temple, educación y empatía.

Aun así, mientras todo parece arder a nuestro alrededor, las luces que se observan en el horizonte van dejando un atisbo de esperanza. Los días vividos han pasado, dejando su marca en una sociedad que jamás imaginó que algo así pudiera ocurrir, una marca que, con el tiempo, como todos sus efectos, se irá difuminando en los en el correr del tiempo. No hay un antes y un después, no hay un hoy y un mañana, tampoco todo es negro o blanco. La vida, la experiencia, los años, cada circunstancia, todo influirá.

El gobierno podrá hacer los planes que considere más oportunos, y, aun así, el ser humano, dentro de sus límites, más o menos estrechos, adoptará posturas dentro de la generalidad. Hay quienes han vivido el confinamiento sin más protección que la que antes tenían, sin miedo, con riesgo, incluidos sanitarios y trabajadores de cualquier sector, y volverán a sus rutinas paulatinamente del mismo modo que llevaron esto. Otros volverán a sus rutinas con sus propias normas más o menos extremas, y poco a poco volverán a otra normalidad en la que habrá cosas que jamás les abandonarán.

Lo ocurrido ha transformado en parte a la sociedad, una sociedad formada por miles de personas que tendrán sus propios criterios y valores, y cada una de ellas moldearán su entorno hasta su zona de confort.

Esto, en algunos aspectos no tiene nada que ver con la política, es simplemente un efecto social que transformará a unos más que a otros, posiblemente, nos encontremos con cambios sociales, seguramente para mejorarnos, y de los que ningún estado será responsable, aunque como ocurre siempre, dirán que lo malo es culpa propia y lo bueno gracias a su gestión.

De momento, y sin tener que mirar atrás, avancemos hace la claridad que se va abriendo entre las nubes.