En política hay quien cambia de ideas. Y hay quien cambia de chaqueta esperando que la siguiente le quede mejor. En Unión Portuense ya deben tener el perchero lleno.

Tras el fracaso de Levántemos, aquella marca local vinculada a Podemos, llegó Unión Portuense, una formación creada a su medida y que, después de ocho años, debería afrontar el presente con el brío de un proyecto consolidado. Sin embargo, la fotografía de hoy es bien distinta: una formación que se desvanece justo cuando debería estar más fuerte.



En abril hablábamos en una columna, La veleta de San Antón, de la unión con 100x100 para las autonómicas. Una operación que pretendía sumar votos y presentar músculo municipalista. Pero aquellos golpes de timón ya dejaban entrever que algo no terminaba de encajar en la cúpula. Algunas licencias de Javier Botella no parecían convencer a todos.

Y ahora llega el último capítulo. Después de haber creado ese particular "hijo" conjunto, José Manuel Caballero abandona el barco y pone rumbo al Partido Popular.

Caballero no era un pasajero cualquiera. Fue secretario del grupo municipal en el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, ideólogo y "político a la sombra", como él mismo se denomina.

Ahora deja atrás Unión Portuense y cambia nuevamente de puerto. Y lo hace dejando las llaves puestas.

Javier Botella, mientras tanto, permanece. Fue el candidato a la Alcaldía y ahora le toca contemplar cómo la tripulación se reduce mientras el barco pierde el rumbo.

Porque, después de ocho años, una formación debería estar construyendo futuro, no explicando por qué sus piezas van desapareciendo.

Lo curioso es que se piense en "artimañas" para desestabilizar a la oposición y poco se piense en la autocrítica y en el cariño que uno se pueda dejar dar, teniendo durante este tiempo al enemigo en casa.

Cambiar de chaqueta una vez puede ser estrategia. Dos veces, adaptación. Cuando el armario político empieza a tener más trajes que principios reconocibles, quizá el problema ya no sea el color de la chaqueta —morada, verde, naranja—, sino el rumbo.

Unión Portuense nació para sumar. Hoy suma, sobre todo, salidas. Y mientras José Manuel busca nuevo puerto, Botella se queda con las llaves.

Hundir la flota no siempre necesita un torpedo. A veces basta con dejar las llaves puestas y esperar a que la tripulación se tire por la borda.