Los trabajadores vinculados a los chiringuitos de Puerto Sherry han comenzado a movilizarse contra el cierre previsto de los cuatro establecimientos y para reclamar una solución que permita mantener la actividad durante la temporada de verano.
La protesta conocida hasta ahora ha sido protagonizada por la plantilla de PhiPhi, cuyos empleados se concentraron en Puerto Sherry al grito de “Puerto Sherry no se cierra” para llamar la atención sobre el impacto laboral que puede provocar el cese de la actividad.
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La movilización pone rostro a una de las principales consecuencias del conflicto abierto tras la decisión de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz de no prolongar la autorización que permitía el funcionamiento de Margarita, Blu, Playa Canalla y PhiPhi.
Entre los profesionales vinculados a estos negocios se encuentran camareros, personal de cocina, seguridad, limpieza, músicos, técnicos, proveedores, relaciones públicas y trabajadores de mantenimiento, además de otros empleos indirectos relacionados con la actividad de los establecimientos.
Los empresarios de los cuatro chiringuitos calculan que el cierre podría afectar a más de 600 puestos de trabajo, según la estimación trasladada por los propios negocios.
La concentración de los empleados de PhiPhi se produce después de que los responsables de los establecimientos anunciaran su intención de acudir al juzgado para solicitar medidas cautelares con las que intentar evitar el cierre durante la temporada alta.
Los trabajadores reclaman que se tenga en cuenta el impacto humano y laboral de una decisión que llega cuando las empresas ya habían realizado contrataciones, inversiones y programaciones para los meses de verano.
El cierre no afectaría únicamente al personal contratado directamente por los chiringuitos. La actividad de estos establecimientos también genera trabajo para proveedores, empresas auxiliares, transportistas, músicos y profesionales del ocio, además del movimiento económico asociado a alojamientos, restauración y taxis.
La imagen de los trabajadores concentrados y el grito colectivo de “Puerto Sherry no se cierra” reflejan la preocupación de las plantillas ante la posibilidad de que los cuatro establecimientos tengan que cesar su actividad en los próximos días.












