El cierre inminente de los chiringuitos de Puerto Sherry ha generado preocupación e incertidumbre entre empresarios hosteleros y turísticos de El Puerto, ante las posibles consecuencias que la desaparición de estos espacios de ocio pueda tener durante el comienzo de la temporada alta.
El presidente de la Asociación de Empresarios y Hosteleros del Centro, José Antonio Paguillo Palacios, señala que, tras conocerse la noticia, se han comenzado a comunicar cancelaciones de reservas en hoteles, pisos turísticos y establecimientos de hostelería.
Se trata de una valoración trasladada por el representante empresarial, sin que por el momento exista un balance público que permita conocer el número exacto de cancelaciones o cuantificar su impacto económico. [Los trabajadores de los chiringuitos de Puerto Sherry alzan la voz contra el cierre]
Desde la asociación confían, no obstante, en que parte de esas reservas pueda ser sustituida gracias a la amplia oferta general de El Puerto de Santa María como destino vacacional.
Paguillo considera que la ciudad mantiene suficiente capacidad de atracción turística para cubrir buena parte del vacío, aunque advierte de que durante la transición podría producirse un descenso temporal de visitantes y consumo.
El principal problema, según explica, es el momento en el que se produce el cierre. Muchas familias y visitantes ya han organizado sus vacaciones y reservado alojamiento en otros destinos, después de comprobar anteriormente que parte de la oferta portuense estaba ocupada por clientes vinculados al modelo de ocio de Puerto Sherry.
Esta circunstancia puede dificultar que las plazas liberadas tras las cancelaciones vuelvan a ocuparse con rapidez, especialmente al encontrarse ya avanzada la planificación de las vacaciones de verano.
La asociación sostiene además que el modelo turístico desarrollado durante los últimos años en la ciudad perderá parte de su atractivo con el cierre de Margarita, Blu, Playa Canalla y PhiPhi, establecimientos que considera determinantes en la consolidación de un público joven y vinculado al ocio nocturno. [Puerto Sherry paga el cierre mientras la Autoridad Portuaria impulsa el ocio en Cádiz]
Paguillo no prevé que la situación provoque un varapalo económico irreversible, pero sí reconoce que se notará en las ventas de los establecimientos del centro y de otros negocios relacionados con la actividad turística.
Para numerosos empresarios, la facturación obtenida durante los meses de verano resulta esencial para afrontar la reducción de ingresos de la temporada baja. Por ello, cualquier descenso de ventas durante julio y agosto puede tener consecuencias que se prolonguen más allá del periodo estival.
El sector permanece ahora pendiente de la evolución de las reservas y de la posible decisión judicial sobre las medidas cautelares anunciadas por los responsables de los cuatro chiringuitos para tratar de evitar el cierre.












