El viernes dejó una de esas estampas que muchos ya echaban de menos en El Puerto, y otros no tanto: gente por todos lados, motos, música y bares hasta arriba. Desde la tarde se notaba que el día venía fuerte, pero fue al caer la noche cuando la ciudad terminó de explotar, con el centro y las zonas de ocio completamente llenas.
Para la hostelería, la jornada fue redonda. Terrazas completas, colas en algunos locales y un ritmo constante de clientes durante horas. Muchos negocios han visto en esta noche uno de los momentos más importantes del año, confirmando lo que supone la Motorada como inyección económica directa para la ciudad.
El ambiente fue, en líneas generales, muy bueno. Fiesta, reencuentros, hasta una pedida de mano y ganas de pasarlo bien, sin incidentes reseñables más allá de lo típico: ruido, concentración de gente en ciertos puntos y movimiento constante hasta altas horas. Nada fuera de lo esperado en un fin de semana así.

Los locales llenos.
También funcionó el dispositivo de seguridad, con presencia visible y controles que ayudaron a mantener el orden dentro de lo posible. En una noche de tanta afluencia, que todo transcurra sin problemas graves ya es un dato importante.
La sensación que se repetía en la calle era clara: hacía tiempo que no se veía un viernes así en El Puerto. Mucha gente, buen ambiente y la Motorada volviendo a demostrar que, más allá de las molestias, sigue siendo una cita clave para la ciudad.












