Siete. Ese es el número que empieza a explicar bastante bien qué está pasando alrededor del proyecto de Javier Botella. Siete miembros de la candidatura con la que Unión Portuense concurrió a las municipales de 2023 han dejado atrás el proyecto: Pepa Barrera, Ana Rizo, Ne Quirós, Silvia Belenguer, José Manuel Caballero, Ana Isabel Cala y Desiré Oviedo.

Y no hablamos precisamente de los últimos nombres de una lista puestos para rellenar casillas. Barrera era la número 3, Rizo la 4, Quirós el 5, Belenguer la 7 y Caballero el 8. Cinco de las seis personas situadas entre los puestos 3 y 8 ya están fuera.

Cuando se marcha casi todo el núcleo de una candidatura, cuesta creer que todos se hayan equivocado de puerta.

Las bajas llegan además mientras Unión Portuense ha dejado atrás buena parte del discurso con el que nació. Aquel proyecto exclusivamente portuense ha terminado desembocando en 100x100 Unidos Portuenses, dentro de una estructura con aspiraciones provinciales. Y el movimiento no ha sentado precisamente bien a todos.

En el caso de José Manuel Caballero ni siquiera hay que interpretar demasiado. Uno de los fundadores de Unión Portuense explicó públicamente que su marcha estaba relacionada con ese cambio de rumbo. La integración fue aprobada en asamblea, pero la decisión estratégica se ha producido bajo el liderazgo de Botella. Y también tendrá que asumir la factura política que deje.

Lucha de egos

Pero el salto hacia 100x100 no sería el único foco de malestar. Según una confidente conocedora de primera mano de la situación interna de Unión Portuense, otro estaría en el creciente protagonismo de Francisco Belaustegui, número 2 de la candidatura de 2023, y en las fricciones que ese aumento de peso habría generado entre algunos de los que ya se han apartado.

Y las bajas tienen además peso propio fuera de la política. Ana Isabel Cala mantiene una fuerte vinculación con el movimiento vecinal, el mundo cofrade y las personas mayores; Ne Quirós aportaba conexiones empresariales y presencia en el ámbito taurino; y Pepa Barrera acumulaba una larga trayectoria asociativa en Valdelagrana y en el entorno educativo.

También se ha marchado Silvia Belenguer, conocida bailaora, coreógrafa y profesora de flamenco. Número 7 en 2023, su incorporación fue presentada entonces de forma individual y con especial protagonismo, destacando sus más de veinte años de trayectoria profesional y su perfil ligado a la cultura. No era precisamente una candidata de relleno.

La misma lectura puede hacerse con Ana Rizo, número 4, historiadora especializada en museología y vinculada a la defensa del patrimonio local, o con Desiré Oviedo, abogada y otro de los perfiles con los que Unión Portuense quiso exhibir equipo en aquella candidatura.

Botella suma siglas y resta personas

Es decir, no desaparecen únicamente nombres de una lista. Se marchan perfiles con presencia en el tejido vecinal, empresarial, cultural, cofrade y asociativo de El Puerto. Gente que aportaba algo especialmente valioso en unas municipales: calle, contactos y recorrido propio fuera del partido.

Botella podrá vender la operación como crecimiento. Las matemáticas, de momento, dicen otra cosa: suma siglas y resta personas.

Siete ya no siguen. Y, según las fuentes consultadas por este periódico, al menos otra veterana del proyecto se estaría planteando seguir el mismo camino.

Para un proyecto que presume de estar creciendo, empieza a haber demasiado espacio vacío y demasiado ego ocupándolo.