
“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.
Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) es uno de los puntales del cine español. Nieto del director Antonio del Amo, estudio Historia y se formó en la Escuela de Cinematografía de la Comunidad de Madrid, donde también estudiaba Isabel Peña, su coguionista habitual.
Con su compañero de la ECAM, Peris Romano, rodó 8 Citas (2008), una comedia romántica con buenas críticas en el Festival de Málaga.
Se empleo a fondo en la TV, escribiendo guiones para series como Impares, Rabia, Frágiles o La Pecera de Eva. Mientras, preparaba su debut con Stockholm (2013), cinta dramática e intimista, con dos personajes, que se financió con aportaciones de familiares, amigos y una campaña de micro financiación (la comento abajo).
Después desarrollaría un proyecto más ambicioso, Que Dios nos perdone (2016), un durísimo thriller situado en 2011, durante la visita del Papa. Premio al mejor guion en el Festival de San Sebastián y el Goya al mejor actor (Álamo).

Rodrigo Sorogoyen y Victoria Luengo.
La definitiva consagración de Sorogoyen fue con El Reino (2018), su cuarta obra. Inspirada en la trama de corrupción del caso Gurtel, recibió siete premios Goya (la comento).
A renglón seguido, su cortometraje Madre, con la actriz Marta Nieto, nominado a los Oscar y que luego fue largometraje.
En 2020, dirige la alabada miniserie Antidisturbios, que levantó revuelo por su visión del trabajo policial y las cloacas del estado. En 2021, dirige un episodio de las nuevas Historias para no dormir.
En 2022, llegaría As bestas: situado en la Galicia rural y la gran triunfadora de los Goya, 2023.
En 2024 estrenó la miniserie Los años nuevos con guion, entre otros, del dramaturgo Antonio Rojano: gran éxito. Y recientemente, El ser querido, estrenada en el Festival de Cannes, 2026 (la comento).
EL SER QUERIDO (2026). De vuelta en España, su país natal tras quince años de carrera en EE. UU., el director Esteban Martínez (Javier Bardem), ganador de dos premios Óscar y antiguo enfant terrible del cine español, le ofrece a su hija Emilia (Luengo), una actriz que lucha por abrirse camino, un papel protagonista en su nuevo proyecto: una película de época sobre el conflicto del Sáhara Occidental.
Rodrigo Sorogoyen cuenta la historia de Esteban Martínez, reconocido director de cine que regresa a su España natal para rodar una película en el desierto. Para ello contrata a su hija, Emilia (Victoria Luengo), para uno de los papeles principales; pero hace años que está distanciado de ella.
Él afirma que ella es la ideal para el papel, pero todo hace suponer que lo hace para reconciliarse y desculpabilizarse, lo cual descubrimos que es así. Esta película se parezca mucho a El valor sentimental (2025), en la que Stellan Skarsgård y Renate Reinsve interpretaron papeles similares.

En estas entregas, relacionado con esta cinta están: Cine dentro del cine; El cine visto por los directores; o, Cinefilia: amor al cine.
Pero ocurre, en fin, que el pasado pesa demasiado en la relación padre-hija, pues Esteban abandonó a su familia justo antes del nacimiento de Emilia y solo la vio ocasionalmente durante su infancia; episodios de los que ambos protagonistas tienen recuerdos muy distintos.
Incitados ??por la culpa, el ego, las heridas profundas, asfixiantes emociones contradictorias y dificultades de comunicación, el rencor y la tensión subyacente se intensificará y alcanzará su punto álgido durante el rodaje en la árida isla de Fuerteventura, elegido paisaje para el filme.
Paso a paso, la trama, meritoriamente elaborada a fuego lento (impregnada de subtexto, ecos y revelaciones graduales) y dirigida muy bien por Sorogoyen e Isabel Peña, la cinta disecciona las nebulosas facetas de la verdad y la memoria, centradas en el núcleo traumático de los dos personajes muy bien interpretados.
Ambos luchan por mirarse a los ojos, pero constantemente esquivan la mirada del otro e intentan torpemente desentrañar su pasado.

Torbellino de emociones descarnadas y reprimidas, al borde del sonambulismo, superpuesto al tema de la autoridad y las dinámicas de dominación y violencia jerárquica en los platós de cine, con carácter de perro de Esteban. Pero los tiempos han cambiado para los otrora todopoderosos directores.
La película es una obra sobre el cine y el propio acto de hacer cine. Se desarrolla con gran habilidad y sutileza hacia su clímax, sin perder jamás su hilo conductor: la sencillez de las emociones exacerbadas y reprimidas.
Un equilibrio sutil que convierte a esta película en una obra conmovedora, profundamente humana y fascinante, ambientada en un estilo visual audaz y sofisticado: con destellos en blanco y negro, juegos de formatos, primeros planos, etc.
Se une una dirección magistral, que alterna perspectivas para encontrar el mejor enfoque en la internalización y externalización de peligrosos torbellinos afectivos, mientras continúa el rodaje a la voz de: “¡se rueda!”
Ver: https://variety.com/2026/film/reviews/the-beloved-review-javier-bardem-1236750755/
EL REINO (2018). Radiografía arriesgada y límite de los políticos y los partidos políticos de la España contemporánea. La cuestión es de bulto, una película de casos que todos conocemos y de los que poco sabemos, como el caso de los ERE en la Junta de Andalucía, la Gúrtel del PP en Valencia, y tantos otros episodios de corrupción, para nuestra desgracia.
Varios de los acusados de la Gúrtel accedieron a colaborar con la producción, ofreciendo sus testimonios a Sorogoyen y a Peña.
Episodios de las últimas décadas sobre los que se comenta y se escribe mucho. Así es este meritorio filme de denuncia de toda esa ciénaga infame en la que las altas instancias del poder, levitando sobre el resto de los ciudadanos, robando dinero a espuertas, que gozan de lujosos y horteras yates, lucen relojes y joyas infumables o beben y comen en los mejores restaurantes sin pudor ni educación, pues pagamos los ciudadanos.

El protagonista es un personaje llamado Manuel (Antonio de la Torre) que tiene todas las bazas para llegar a lo más alto de la política nacional en su partido. Pero su vida se viene abajo por unas filtraciones que directamente le implican en un complejo caso de corrupción.
Todo el partido le inculpa. Manuel es sacado fuera, vilipendiado por la opinión pública y abandonado por sus propios correligionarios.
Pero el “digno Manuel” no se amilana y lucha contra la “nomenclatura” política, que funciona junto a un sistema de sociedades, medios de comunicación, empresarios y otras instituciones del estado que le hacen el caldo gordo a tanta perversidad y dolo. Los reyes caen, pero los reinos siguen adelante.
Sorogoyen, con un excelente guion junto a Peña, narra toda esta podredumbre en una obra trepidante, intensa, de gran poderío visual, con una cámara prodigiosa y necesariamente nerviosa y audaz, con gran fotografía de Álex de Pablo y el ritmo de una música electrónica intensa y enardecida de Olivier Anson.

Sorogoyen construye un relato con preciso pulso dramático y de thriller en el cual el personaje va de un lado a otro, sin orden, sin la lógica de un guion convencional. Lo que pretende es que el personaje y junto a él el espectador, acaben perdiéndose en un laberinto donde la única certeza es el vacío, la angustia, ir al centro del peor sueño.
O sea, situarnos en la línea invisible que separa realidad del mero delirio; finalmente todo deviene inmoralidad y podredumbre, tanto que incluso pudiera parecer algo grotesco, si no fuera porque es fiel reflejo de un escenario que todos conocemos.
En cuanto al reparto, el pilar sobre el que pivota el filme es el malagueño Antonio de la Torre que está superlativo, capaz de hacer que el espectador se ponga de su lado a pesar de ser un indigno, un manipulador, un hombre infecto y peligroso.
Hay otros actores notables como Ana Wagener y Luis Zahera, dos secundarios de enorme calidad; sin olvidar a un excepcional Josep María Pou que borda el rol de “capo” máximo de “la cosa”: da hasta miedo.

Radiografía de la España de los últimos tiempos donde la clase política va de mariscadas y puticlubes con tarjeta VISA oro, sencillamente porque se lo merecen, pues así lo creían/creen. Negocios turbio y trinconeo a manos llenas. Simulacro de documental que es más verosímil que si hubiera sido un documental de verdad.
A pesar de la fuerte carga de denuncia, la cinta servirá de poco, pues las cosas siguen igual o peor: latrocinio y abuso de poder en la derecha política, en la izquierda o en cualquiera revolución que podamos imaginar.
Al final el resultado será que los que más tienen (más cara, más listura o más poca vergüenza) se harán con las riendas para seguir exprimiendo a las mesnadas de a pie, saltándose las leyes, la ética y cualquier principio, en beneficio de familiares, amiguetes y de ellos mismos. Todo lo que presenciamos casi en directo en los telediarios y en sedes judiciales.
Una visión incisiva de la corrupción en España, construido con un compás de vértigo y turbulencia al límite, paralelo con la agitación de los protagonistas de la historia, un relato creíble y penoso rodado con trazas de buen cine.
STOKHOLM (2013). En una fiesta un chico le dice a una chica que se ha enamorado de ella a primera vista. Melancólica y reservada, ella se niega a creerle. Juguetonamente, él la sigue a casa y, mientras caminan por la noche madrileña, comparten sus deseos, secretos y pequeñas/grandes mentiras.
El primer contacto visual, la atracción, el reto, la apuesta, la seducción, la conquista.
En Stockholm no hay ganadores porque en el ritual del cortejo el cambio de testigo es constante en un duelo bipolar donde cada jugador es lobo, pero también cordero.
Una noche más. Chico conoce chica. Comienza el juego. Lo que parecía una conquista más en la abultada lista de un joven seductor se convierte en un juego de poder donde sorprendentemente nada resulta ser como en un principio parecía.
Hasta puedo contar.

Gran guion de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña, organizado en dos bloques definidos. Una primera parte ambientada en la noche de Madrid. Y el amanecer del día después, la luz de la mañana que toma el relevo a la noche.
Javier Pereira y Aura Garrido dan lo mejor de ellos. Sobre ambos recae todo el peso de la trama, y el resultado no puede ser más satisfactorio. Un Pereira capaz de mantener el tipo frente a un despliegue interpretativo de la Garrido que la confirma como actriz importante.
La película fue sorpresivamente un éxito que se llevó tres Biznagas de Plata en el Festival de Cine de Málaga y fue nominada a cuatro Goyas, ganando el de mejor actor revelación para Pereira.
Película que arriesga desde el principio, con escasos recursos de 60.000 €, llegó a nuestras pantallas con la ayuda de la financiación colectiva.

Se filmó en poco menos de dos semanas, con una altísima planificación previa y un planteamiento de rodaje perfecto, que resolvió limitaciones técnicas y económicas.
El resultado final es virtuoso, una cámara que no pierde a la pareja en ningún momento.
Película que es radiografía de situaciones en las que todos de alguna manera nos hemos visto envueltos alguna vez, o tenemos noticia de ellas.
Historia largamente sabida en la cual un “listo” de la vida seduce a chica incauta y luego le quiere dar cuartelillo, lo cual la mujer no suele encajar salvo mal o muy mal.
Al final: el cazador cazado.








