El Mercado Medieval celebrado este fin de semana en la Plaza del Castillo y las calles del entorno de El Puerto de Santa María ha cerrado sus puertas con un balance muy positivo, consolidándose como la edición más multitudinaria de los últimos años y reafirmando su papel como uno de los grandes atractivos de la programación comercial, turística y cultural de la ciudad.
Durante tres jornadas, miles de vecinos y visitantes recorrieron la Plaza del Castillo y las calles Santo Domingo, Juan de la Cosa, Cañas y Jesús de los Milagros, donde pudieron disfrutar de cerca de 70 puestos de artesanía, alimentación y hostelería, además de una amplia programación de espectáculos, talleres, música, animación y actividades familiares.
La gran afluencia de público convirtió el centro histórico en un auténtico punto de encuentro durante todo el fin de semana, generando un importante movimiento en los establecimientos de la zona y reforzando la actividad económica en pleno inicio de la temporada estival.
El teniente de alcalde de Comercio y Hostelería, David Calleja, valoró muy positivamente el desarrollo del evento y destacó especialmente la coincidencia con la celebración del Corpus Christi, una circunstancia que, según señaló, contribuyó a multiplicar la presencia de público en las calles del centro.
Según explicó, la afluencia registrada benefició tanto al propio mercado como a la hostelería y al comercio local, que vivieron jornadas de intensa actividad. Calleja también agradeció la respuesta de vecinos y visitantes, así como el trabajo desarrollado por la empresa organizadora Tempus Aevus.
Por su parte, la gerente de la empresa, Maite Sellés, expresó su satisfacción por la acogida recibida y aseguró que la organización se marcha con una sensación “maravillosa” tras comprobar la elevada participación del público y la buena respuesta de los puestos instalados.
Entre las propuestas más concurridas destacaron los talleres infantiles, las atracciones familiares, el rincón de alfarería, las actividades de acuñación de moneda y los numerosos espectáculos itinerantes desarrollados durante todo el fin de semana.
La programación concluyó con un gran pasacalles final protagonizado por personajes fantásticos, música y efectos de fuego, poniendo el broche a una edición que ha vuelto a convertir el centro histórico de El Puerto en un escenario medieval lleno de ambiente y actividad.











