
“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.
El descubrimiento de América fue obra de un puñado de navegantes que en 1492 se embarcó en un infinito viaje sin sentido, donde todo hacía pensar que estaban abocados a morir en una inmensidad desconocida. Contra toda lógica y el riesgo de un mar incógnito, se impuso en ellos su admirable insensatez de hombres libres.
Tres cascarones se aprestaron a salir de Palos de Moguer desafiándolo todo. Aquellos hombres no sabían si existían puertos o vituallas en ese alucinado viaje que el almirante Colón fijó sobre mapas imaginados.
«En ese impensable delirio metafísico de las tres naves, va a nacer la verdad de España. En el instante mismo en el que lo que era caos se transmuta en mundo. (…) El imperio que de ese imposible nace, es la matriz profética de la melancolía. Esto es, de España» (Albiac).

El Imperio español, denominado más tarde Reino de España y de Indias fue una estructura política que integró, por vez primera en la historia, un conjunto de sociedades y territorios en todos los continentes, gobernados por las dinastías y gobiernos españoles desde el siglo XV al XX. Todos, reconocidos ciudadanos de la corona española sin distinción de raza.
Para poner luz a tanta «leyenda negra» y manipulación política como se divulga, me dispongo a abordar dos interesantísimas películas–documento de J.L. López-Linares: Hispanoamérica, canto de vida y esperanza (2024), que emociona, sensibiliza y alecciona; y España, la primera globalización (2021), muy instructiva.
HISPANOAMÉRICA, CANTO DE VIDA Y ESPERANZA (2024). Desde el principio, este documento emociona y abre los ojos, a través de testimonios de expertos en Historia, antropólogos y humanistas de todas partes de España e Hispanoamérica. Personas que han estudiado y pensado sobre el tema, vidas dedicadas a la investigación.
Nos transmiten una lúcida visión (parece una sesión de psicoanálisis) para que recobremos la idea de un mundo que fue grande durante más de tres siglos. «Es la historia que muchas veces no nos han contado o nos la han contado mal. La verdad une y por ello es tan necesario este proyecto audiovisual» (C. García Carbayo, alcalde de Salamanca).
Este documental es un testimonio vivo que nos advierte de las falsedades que el mundo anglosajón sobre todo y países del norte europeo, han ido de sembrando para destruir el mérito, la hazaña y la honra de los hispanoamericanos por haber construido una historia y una perspectiva del mundo que fue el resultado del trenzamiento de razas, culturas, lenguas, costumbres y religión de hispano-sentientes.
Una visión renovada y veraz de cómo nació y se desarrolló la América Española. Bajo la dirección de José Luís López-Linares, con guion de Víctor Escribano y el propio López-Linares, y un largo elenco de académicos e historiadores.
Se entrevistan a más de un centenar de expertos. Se filma en Méjico, Perú, Bolivia, Venezuela, Chile, en la ciudad y en la selva. Muestra huellas españolas sustanciales en América. Todas revelan una historia única. Una trayectoria rica y dinámica y nos presenta una historia de la que sentirnos muy orgullosos.

Un documento tan bello como intenso
Al principio hay una declaración del profesor Carlos Leáñez Aristimuño (Universidad Simón Bolívar), en la cual se explica que Hispanoamérica es víctima de un relato simple que pone en duda la identidad americana, su potencial y sus raíces. Porque la presencia española condujo al mestizaje, los hispanoamericanos son mezcla de lo español, lo indígena y el cristianismo (independiente de que se practique o no).
Una tradición plasmada en ritos y en artes como la arquitectura, la escultura, la pintura, y de manera subrayada la música, de lo cual es prueba la primera partitura polifónica compuesta para un texto en quechua, el influjo del zapateado, las cajas americanas en el flamenco español, la guitarra española y sus múltiples variantes (charango, huayno, ayacuchano, ancashino, etc.)… y el barroco presidiendo.
Un documental claro que coincide con la idea de Augusto Zamora, de que la pobreza y el subdesarrollo sudamericano no fue español sino que comenzó con la llegada de libertadores tipo Bolívar, que comenzaron el saqueo y el robo a los indígenas.
También, López-Linares nos recuerda que el imperio español no fue un imperio colonial. España no tuvo colonias, tuvo virreinatos, que eran territorios de pleno derecho de la corona. Pues ya Isabel la Católica, como se subraya, hizo a los indios súbditos de la corona, con iguales derechos que los nacidos en España.
Prueba, además, de que América nunca fue colonia es la inmensa cantidad de Universidades, Catedrales, iglesias, hospitales y cientos de edificios públicos, ciudades y empresas de todo tipo que los españoles fueron creando y consolidando. Porque no estábamos en América para expoliar, como Inglaterra u otros, estábamos en nuestro lugar, en ese Imperio donde no se ponía el sol.

La benevolencia de las Leyes de Indias y la defensa de los nativos
Fue Isabel la Católica la primera autoridad que se preocupó por los indios. La reina prohibió la esclavitud, y ordena que se les devuelvan las tierras y propiedades que les hubieran pertenecido. Las tropelías fueron anomalías que se enmendaron, incluso con la espada castellana.
Ese corpus iuridicus reglamentaba las fiestas y otras actividades culturales, los intercambios comerciales y las actividades económicas, la tributación, el ejercicio de los cargos públicos y las normas de convivencia para las personas de las Indias.
Por eso este documental emociona, pues ante tanta mala hiel venida de fuera, los expertos hispanos hablan de las Leyes de Indias venidas de los monarcas españoles que preservaban los derechos y obligaciones de todos los moradores bajo la corona.
Un personaje único y universal fue Francisco de Vitoria (1492/93- 1546), quien al frente de un grupo de sacerdotes, teólogos y juristas españoles de la Universidad de Salamanca (jesuitas y dominicos), se destacó por sus ideas y contribuciones al derecho internacional y la economía moral, basados en el pensamiento humanista y cristiano.
Defendieron la evangelización «voluntaria» de los nativos. Esta posición, limitaba el poder de la Corona y fue impuesta. Carlos I, quien aceptó la argumentación moral de Francisco de Vitoria y promulgó las Leyes Nuevas, que concedían más derechos a los amerindios.
Como expone el historiador Antonio Rumeu: «Los monarcas españoles fueron celosos defensores de la libertad de los indios, con disposiciones legales para que fueran considerados como personas libres, vasallos de la Corona de Castilla».
Con respecto a las tierras confiscadas, se ordenó que los indios pudieran conservar las propiedades necesarias que les permitieran vivir libremente, no pudiéndoseles trasladar a lugares ajenos de las regiones de donde provenían (tendrían que haber aprendido los anglosajones de América del norte).

Indígenas e indigenismo
Las etnias americanas, que eran muchas, ni tenían contacto, ni se conocían. Quechuas, aztecas, guaranís, mayas, aimaras, charrúas, patagones, mapuches, macehuales, zapotecos, etc., sólo adquieren un sentido de unidad cuando son reconocidos como miembros de la corona, el momento en que cualquier indígena es considerado hispanoamericano.
Cada cual, con sus costumbres, su idiosincrasia y sus rasgos únicos, pero todos con una misma lengua común, el castellano (respetando siempre sus lenguas originarias); se extendió, sin forzar, el cristianismo, que fue bien acogido; y todos formaron parte de una misma unidad.
Por resumir
Estamos ante un sentido y documentado filme que tiene belleza, que es ameno y canta la gran verdad de que la auténtica conquista no se hizo con la fuerza y las armas, sino con la cruz, con la guitarra, la música y la figura materna aceptada por toda la hispanidad de la Virgen de Guadalupe.
LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN (2021). Documental que comienza cuando Boabdil, sultán nazarí de Granada fue expulsado por las tropas de Isabel la Católica. Era el último reducto musulmán en la península y así se cortó la expansión del Islam por Europa, apuntillado posteriormente en 1571 en la batalla naval de Lepanto contra el Imperio otomano.
Fue el tiempo en que Colón, auspiciado por los Católicos, descubrió las tierras de América y la humanidad pudo tener una concepción global y cartográfica del mundo como lo conocemos hoy.
Luego se contacta con Filipinas (que queda en poder español) y luego con China, punto en que se inicia el comercio global (la dinastía Ming con España con escala en Manila y la plata española como el patrón monetario internacional).

A esto se suman las victorias de los ejércitos hispanos en el norte europeo, los avances científicos y de conocimiento provenientes de la Universidad de Salamanca, llevados posteriormente a las docenas de universidades fundadas en América.
Está el Siglo de Oro de nuestras letras, la pintura excelsa de los Velázquez o Murillo, y tantos avances del saber. Lo que incluía una manera de gobernar y legislar (Escuela de Salamanca). Por eso decimos que España no colonizó, sino que incluyó los territorios descubiertos y a sus habitantes bajo la autoridad y la protección de los monarcas españoles.
Este es un documental contra las leyendas que el norte de Europa creó a base de farsas, escritos, ilustraciones y otras maneras de divulgar una concepción oscura y falaz de España.
Por eso recomiendo este documental que pone en valor el enorme legado que España dejó al mundo. Pues como dice la historiadora Carmen Iglesias: «La historia del mundo no se puede explicar sin la historia de España».

El buen nombre del Imperio español
López-Linares arremete de manera directa y con sólidos argumentos de solventes especialistas, aportando lo mucho que puede y sabe hacer, para ir destejiendo el rosario de dobleces sobre la realidad del imperio hispano, que habría de durar más de tres siglos.
España tiene un público ávido de conocer la verdad, que rechaza interpretaciones dudosas basadas en manejos espurios, tópicos y clichés de la Historia.
La ingente proeza que llevaron a cabo aquellos marineros, tropa y demás acompañantes que llegaron al nuevo mundo, fue cosa de hombres que no lo tenían fácil. Tuvieron que abrirse paso por un mundo desconocido y en situación a veces calamitosa de salud, hambre y carencias.

Esta película es un antídoto de verdad, conocimiento y afirmación de mestizaje (racial, social y cultural), versus la farsa orquestada por otros países. Como escribe Cano: «El propósito de este documental es enfrentarse a un supuesto sentido común impuesto sobre la Historia de España que se dedica a enfangarla».
Concluyendo
Maravilloso documental que pone en evidencia que: «España ha tenido un papel capital en la puesta en marcha del proceso de globalización a través de su exitoso modelo de imperio total» (Martínez Gorriarán).
Es importante que empecemos a valorar la tal globalización de nuestro pasado imperial como lo que fue: una nueva manera de economía y una nueva manera de relación entre los países en contexto diverso y de profundo cambio cultural.

Desde el testamento maravilloso de Isabel I, que es una maravilla, a Cortés aliándose con las tribus mesoamericanas contra los aztecas, o Carlos I en favor de los derechos de los pobladores; pasando por Magallanes y Elcano, el mestizaje, la Universidad de Salamanca, hasta las hazañas de Blas de Lezo y de Isabel Barreto, son muchos quienes hicieron de la historia de España y de su imperio algo apasionante.
Más extenso en ENCADENADOS











