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La guerra ha comenzado, o en realidad nunca acabó, porque desde que tengo uso de razón, no hay un solo día que no exista un conflicto armado en alguna parte del mundo. Algunos conflictos son étnicos, otros políticos, otros obedecen a intereses patrióticos, pero todos ellos tienen dos denominadores comunes, los mismos que han dominado al ser humano desde que se escribía con punzón sobre las piedras.

El primero y más importante es que toda guerra tiene un trasfondo, más o menos visible, económico. En ocasiones se desea lo que el otro tiene, o el otro no nos deja explotar lo que tenemos, o simplemente anhelamos que no tenga algo que nosotros tenemos. En otras ocasiones, para crecer necesitamos la tierra del otro, o su mano de obra.



Hoy los mercados, las energías, antes las rutas, pero siempre, por muchas vueltas que le demos, el dinero está detrás de todo enfrentamiento bélico, y curiosamente, como en el fútbol, se gana, se pierde o se empata, y por supuesto, el que pierde, alega que perdió porque hizo trampa el contrario, o se considera moralmente vencedor, aunque la verdad es que el punto se lo lleva el otro.

En la guerra, está claro que el que gana, gana, y aquí entra en juego el segundo factor que no se ausenta de toda guerra, y ese es Mr. Wonderful que lleva en activo desde los Babilonios… o más. Y es que aquellos que ni hicieron, ni sufrieron ni entienden lo que es la guerra, apelan siempre al dialogo, a la paz, que solo la firman los que pelean, porque si alguien se arrodilla y pide la paz, no se le concede, se le subyuga. Estos hechos no son una percepción, ni una opinión, sino una realidad, porque alguien conoce alguna facción en la historia que se haya detenido, ahora, sus tanques al grito de paz, y al eslogan de eso no se hace… malo malote.

En las guerras, y no solo en las modernas, entra en juego la opinión pública, los deseos de entrar o no en guerra, el terreno, las opciones, los medios económicos, los aliados, y como en el ajedrez, los peones. Y ante el imparable avance de los tanques, la libreta de Mr. Wonderful con I LOVE YOU, solo sirve la diplomacia, respaldada por la verdadera amenaza de quien quiere la paz, te puede dar “tras tras”, porque si no, si la diplomacia que carece de fuerza militar o económica, solo servirá para alimentar las hogueras del caos.