Hay despedidas que cuestan especialmente cuando uno siente que no está dejando atrás un trabajo, sino una parte de su propia vida. Es lo que le ocurre a José Mata Suárez, Pepe Mata, uno de los rostros más queridos del restaurante Los Portales de El Puerto de Santa María, que acaba de cumplir 65 años y afronta su jubilación después de 42 años en el establecimiento y más de medio siglo dedicado a la hostelería.
Pepe habla de esta nueva etapa con una mezcla de emoción, gratitud y nostalgia. Su amor por el oficio permanece intacto, tanto que reconoce a El Puerto Actualidad que, si dependiera únicamente de él, continuaría trabajando. Sin embargo, las circunstancias de la vida lo llevan a cerrar una etapa que considera la más feliz de su trayectoria profesional.
Cuando recuerda Los Portales, su expresión cambia y aparece una sonrisa. Nunca lo ha sentido simplemente como su lugar de trabajo. Para él es su casa, y tanto sus compañeros como Paco Custodio, al frente del establecimiento, son mucho más que personas con las que ha compartido interminables jornadas: son sus amigos, su familia.
De la calle Lechería a Los Portales
Su historia con la hostelería comenzó mucho antes de llegar a la Ribera del Río. Pepe tenía apenas 11 años cuando empezó a trabajar en el bar Pepito, situado en la calle Lechería, junto a su casa. Conserva aquellos primeros recuerdos con una claridad que parece desafiar el paso del tiempo.
Después vendrían otros establecimientos que forman parte de la memoria hostelera portuense, como La Lonja, el Caballo Blanco o El Moro, entre muchos otros. Una trayectoria que acabaría llevándolo hasta Los Portales, donde encontró el lugar en el que echar raíces profesional y personalmente.
Han transcurrido 42 años desde entonces y, al mirar atrás, Pepe no duda en definirlos como los mejores años de su vida. Se marcha feliz por lo vivido y profundamente agradecido a quienes han compartido con él ese camino.

Pepe Mata, sonriente en el interior de Los Portales, donde ha vivido los mejores años de su trayectoria en la hostelería. / P.P.M
La cara más humana de un oficio exigente
Si algo destaca de tantos años de servicio es el contacto cotidiano con las personas. Para Pepe, lo más satisfactorio siempre ha sido el trato con los clientes, muchos de los cuales han terminado convirtiéndose en amigos después de décadas de encuentros alrededor de una mesa.
Pero una vida entregada a la hostelería también exige sacrificios. Cuando se le pregunta por la parte más difícil de su profesión, su respuesta no apunta al esfuerzo físico ni a las largas jornadas, sino al tiempo que no ha podido compartir con su mujer y sus tres hijos tanto como le habría gustado.
Ahora, con la jubilación, comienza una etapa diferente. Aunque reconoce que le habría encantado continuar trabajando, las circunstancias personales le obligan a despedirse de un oficio del que sigue enamorado. “Si por mí fuera, no me jubilaría”, confiesa.

Pepe Mata, a la izquierda, durante uno de sus encuentros en Los Portales, un establecimiento que considera parte de su familia. / P.P.M.
Los Portales, una vida y parte de la historia de El Puerto
Pepe tampoco concibe su trayectoria sin Los Portales. Habla del restaurante como una institución de El Puerto de Santa María, un establecimiento que ha acompañado durante décadas a generaciones de portuenses y visitantes.
Su forma de explicar lo que representa resulta tan sencilla como significativa: nadie debería marcharse de El Puerto sin haberse detenido, al menos, a tomar una cerveza en Los Portales. Para él, el establecimiento forma parte de la propia historia de la ciudad.
Y allí, entre mesas, compañeros y clientes, queda también una parte de la historia de Pepe Mata. 42 años de recuerdos, amistad y vocación que no terminan con su última jornada de trabajo. Porque hay camareros que sirven mesas y otros que, además, acaban formando parte de la memoria de quienes se sientan en ellas.










