La depuradora de El Puerto de Santa María afronta una compleja operación de mantenimiento en su tanque de regulación, una infraestructura esencial para el tratamiento de las aguas residuales del municipio. Los trabajos, que requieren la intervención de buzos especialistas en condiciones de muy escasa visibilidad, permiten retirar los residuos acumulados y garantizar el correcto funcionamiento de las instalaciones durante los próximos meses.
El depósito, construido en 2014, cuenta con una capacidad de 2.000 metros cúbicos y recibe la totalidad de las aguas residuales del municipio, aproximadamente 20.000 metros cúbicos diarios. El agua llega por gravedad a través del colector de la avenida de la Libertad y mediante las estaciones de bombeo de La Puntilla, antigua Aurora, y La Noria.
Esta infraestructura desempeña una función fundamental en el sistema de saneamiento, ya que permite mantener un caudal estable de entrada a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), evitando las variaciones que se producen a lo largo del día como consecuencia del consumo de agua de la población. De esta manera, se facilita el desarrollo de los diferentes procesos de depuración.
Para elevar el agua desde el tanque hasta la planta, la instalación dispone de tres bombas sumergidas, con una capacidad de elevación de 300 litros por segundo.
Una limpieza especializada para retirar toneladas de residuos
Al encontrarse antes del sistema de pretratamiento de la depuradora, el tanque recibe grandes cantidades de residuos sólidos procedentes del alcantarillado, principalmente toallitas, que quedan retenidos en su interior. Su acumulación obliga a realizar operaciones periódicas de limpieza para evitar problemas en las bombas que impulsan el agua hacia la EDAR.
La intervención presenta una especial dificultad técnica, puesto que no es posible interrumpir ni desviar la llegada de aguas residuales a la instalación. Tampoco se puede introducir maquinaria convencional en el interior del depósito, lo que obliga a desarrollar buena parte de los trabajos de forma prácticamente manual.
Para ello, los buzos especialistas trabajan en condiciones de visibilidad muy reducida, movilizando los residuos flotantes hacia las zonas habilitadas para su extracción. Posteriormente, los materiales se retiran mediante una cuchara bivalva y con el apoyo de los camiones succionadores del servicio de alcantarillado.
La actuación se completa con la extracción al exterior de los equipos de elevación de agua a la depuradora, que son sometidos a labores de inspección y limpieza. Este mantenimiento permite preservar las condiciones de funcionamiento de una infraestructura esencial para el saneamiento de El Puerto.
Infraestructuras preparadas para los episodios de lluvia
Junto al tanque de regulación se encuentra otro depósito de 7.000 metros cúbicos de capacidad, que desempeña una función anticontaminación y está diseñado para recibir el exceso de agua que llega a las instalaciones durante los episodios de lluvia.
Este sistema cumple una función similar a la del nuevo tanque anticontaminación de La Puntilla, con capacidad para 9.000 metros cúbicos, reforzando las infraestructuras de saneamiento de la ciudad y su capacidad de respuesta ante las precipitaciones.
El depósito anexo a la EDAR dispone, además, de sistemas para la retirada de sólidos en caso de que se produzca un desbordamiento de emergencia hacia el aliviadero de la depuradora, situado en la zona de Aculadero.
Las labores de mantenimiento realizadas en estas instalaciones resultan fundamentales para preservar la operatividad del sistema de depuración de El Puerto, especialmente ante la acumulación de residuos que llegan a través de la red de alcantarillado.










