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Desde que hace años conociera, casi por azar al farsante Antonio Pastor, padre unas amigas que decía ser superviviente de mil penalidades tras la guerra civil española y posteriormente, como prisionero en Mauthausen, siempre me llamó poderosamente la atención la existencia de farsantes de este calibre.

Hoy me refiero a ello con películas como: Eleanor the Great (2025), de S. Johansson; Javier Cercas y el impostor (2025), de C. Bernstein; y Marco (2024), de J. Garano y A. Arregi.

ELEANOR THE GREAT (2025). Eleanor Morgenstein es una activa y vivaz mujer mayor que ha convivido en Florida durante décadas con su amiga Bessie. Tras la muerte de esta gran amiga, intenta reconstruir su vida yéndose a Nueva York a casa de su hija. Deseosa de relacionarse, se amigará con una joven estudiante y periodista de 19 años.

Película dirigida por la actriz y cineasta Scarlett Johansson, una dirección light, cuasi impersonal, de hecho, me ha parecido lo opuesto a lo que suele llamarse “cine de autor”. Habría querido algo más singular para Scarlett.

La estrella de Johansson

La Johansson canaliza su fama, su estrellato y su debut en un drama irregular, aunque conmovedor, sobre la transmisión histórica, que subraya la importancia de compartir las historias de otros.

Desde luego, para otro director/a debutante, esta misma película no habría sido motivo de lanzamiento mundial, suponiendo además un prometedor éxito superlativo. Pero claro, viniendo de la bonita y gran actriz Johansson, este cuento cuyo libreto escribe la norteamericana Tory Kamen, ha sido estrenada nada menos que en Cannes.

La historia

Eleanor (June Squibb), de 94 años, ha vivido muchos años con una amiga Bessie (Rita Zohar), ambas judías que cumplen todos los rituales. Bessie ha padecido los campos de exterminio nazis.

Tras la muerte de la amiga, Eleanor se va a vivir con su hija (Jessica Hecht), a Nueva York. Una vez allí se anota en una comunidad judía a la que asisten otras señoras del barrio, algunas de ellas supervivientes del Holocausto.

Es en ese punto que Eleanor empieza a hablar de este penoso capítulo de la Historia, mientras recuerda las experiencias de su amiga, pero como haciendo suyas las tales experiencias. Lo cual, según asegura, todas las noches hay algo que vuelve y que nunca se olvida.

La cuestión sustancial es que la superviviente no es Eleanor, y ese es precisamente el quid del asunto. Viuda por dos veces, la enérgica mujer no da señales de bajar el ritmo ni aún tras la muerte de Bessie, su gran amiga de siempre, pero su vida, casi de repente, sin Bessie, pierde el rumbo. Ahora, Eleanor se convierte en fiel altavoz reproductor de las pesadillas de Bessie con los nazis.

El asunto es que Eleanor y Bessie, al compartir la vida de más de veinte años juntas en Florida, entrelazaron viudedades en una intensa compañía. Tan unidas estaban, que los traumas de la infancia de Bessie, nacida en Polonia, pesaron igual sobre su compañera del alma y de piso, quien los hace suyos.

Cuando Eleanor va a vivir con su hija y su nieto, por falta de otro sitio adonde ir, es portadora y lleva consigo todas esas historias de campos de concentración que Bessie contaba, la pobre, estremecida con el dolor del recuerdo.

Quiere la cosa que estos relatos le resulten a Eleanor particularmente útiles en un grupo de apoyo para supervivientes que también funciona como un círculo social ya establecido. Ella aparece, así, como una superviviente más.

La hiperpresencia de Eleanor-Squibb

Estamos en estas cuando Eleanor conoce a Nina (Erin Kellyman), una estudiante de periodismo de la Universidad de Nueva York que también sufre un duelo reciente por la muerte de su madre, a la vez que busca un reportaje de interés humano para publicar. Las dos congenian enseguida, aunque solo fuera para invitar a Eleanor al shabat judío.

Squibb ha hecho papeles secundarios muy variados y TV y la Johansson cede el protagonismo a su estrella de 96 años, con escasas medidas o indicaciones formales distintivas, salvo mantener a la nonagenaria actriz lista para soltarse a todo trapo.

Y esta es la tarea de June toda la película, haciendo picadillo a cuantos se cruzan en su camino y desplegando su encanto en otros tantos. Pero este acto de generosidad de la Johansson priva a la película de matices con una Squibb más contenida y moderada.

La hiperpresencia de Eleanor no ayuda en favor de cambios de tono hacia la culpa o la incertidumbre, lo cual suele sintonizar en cualquier inmersión sobre la vida judeo-americana; tampoco el guion profundiza en la psicología de otros personajes pues la Squibb se lo lleva todo.

Impostura o necesidad de compartir

La curiosa necesidad de mostrar y contar encuentra su expresión literal cuando la película presenta a Roger (Chiwetel Ejiofor), el padre de Nina, un presentador de noticias neoyorquino de color cuyo único objetivo en la trama es una intervención televisiva culminante, que resume los diversos hilos del guion, a modo de sumario didáctico de cuanto hay latente en la historia.

O sea, lo que hay es una realidad tan evidente como tramposa, la de una mujer que recuerda al conocido Enric Marco, el hombre que utilizó la organización Amical de Mauthausen para inventarse el personaje de víctima y que Javier Cercas llevó al papel en su obra “El impostor” (2014). Pero más abajo hablo de esto.

Cuando parece que la Johansson nos quisiera hablar de la mentira que se ha instalado en el corazón de su protagonista, la película deriva hacia otros caminos. Scarlett acaba hablándonos del modo en que podemos llegar a somatizar el dolor de los otros y cómo la pérdida de la persona que ha sido el centro de una determinada relación (Bessie), provoca tristeza, dolor y la desorientación en su pareja.

Película discreta de Johansson bajo el peso de Squibb

La ópera prima de la actriz es una película discreta, que fuerza la emoción a partir de discursos edulcorados. La protagoniza, June Squibb, que llena con su presencia la pantalla, lo que quiere es conectarse con quienes le rodean y hacer traslación emocional del dolor de su amiga y, de paso, hacer catarsis o algo así.

June Squibb disfruta claramente la oportunidad que se le brinda de soltarse, especialmente mientras se prepara para su Bat Mitzvah judía o ceremonia que marca la mayoría de edad religiosa y convierte a la señora en "hija del mandamiento", para ser responsable de cumplir los preceptos (mitzvot) de la Torá.

Sesgo judaico y sentimientos

Hay historias judaicas en esta obra. Squibb se convirtió al judaísmo en 1950 para casarse de nuevo tras enviudar. Scarlett profesa también el judaísmo, es de ascendencia judía por parte de su madre.

Y el texto mismo da puntual cuenta de los recuerdos del Holocausto, a menudo narrado por sobrevivientes de la vida real.

Por cerrar

Me parece que esta cinta es una curiosidad, sobre todo por estar dirigida por Scarlett Johansson. Es una obra de medianía, con trasfondo dramático y la actriz Squibb que trabaja intensamente.

La Johansson ha calificado su experiencia como un sueño cumplido y un proyecto que la motivó por su conmovedor guion sobre el duelo y la identidad judía, algo cercano, según declaró, a su propia experiencia.

Revista Encadenados

 

JAVIER CERCAS Y EL IMPOSTOR (2025). Bajo la dirección de Catherine Bernstein y el guion de la propia Bernstein e Isabelle Pandazopoulos, tenemos este extraordinario documental donde Javier Cercas aborda cara a cara la vida de Enric Marco, un hombre corriente que perturbó a la sociedad española durante décadas, cuando afirmó que sobrevivió a los campos de exterminio nazis.

Marco vivió, trabajó, se exhibió como superviviente de los campos germanos. Fue un historiador serio, Benito Bermejo Sánchez quien descubre la impostura, la farsa, al encontrar detalles en la historia que no le cuadran. Mientras, Marco habíase ganado un lugar en la memoria colectiva como símbolo de resistencia y sufrimiento, pero todo era mentira.

Entre otras, Marcos había estado en Alemania durante la guerra, pero no como deportado, sino como trabajador voluntario, según Bermejo. Bermejo, por cierto, descubrió a otros farsantes como Antonio Pastor, que igualmente se hizo pasar por superviviente de Mauthausen.

El documento tiene imágenes inéditas que respaldan el relato. El escritor Cercas vuelve a incursionar en esta historia que como es sabido por muchos lectores, es la base del sugestivo libro sobre la mentira y la memoria de título "Marco".

El documento puede verse en:

 

MARCO (2024). El sindicalista español Enric Marco Batlle, ejerció como Secretario General de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y como Presidente de la Amical de Mauthausen de España.

Durante ese tiempo dio charlas en centros educativos sobre sus vivencias como superviviente de los campos nazis. Fue posteriormente, cuando fue descubierto como farsante. Falseó datos biográficos para pasar como superviviente del campo de Flossenburg, durante la IIGM.

El filme de los directores Jon Garano y Aitor Arregi es, en esencia, un drama basado en personajes, donde se acumula la tensión y el suspense de vivir con una mentira tan flagrante, y la pregunta obvia del por qué alguien hizo algo así.

Tiene la cinta un guion cronológico, que no proporciona las explicaciones típicas de una película clásica de estafadores. Es más bien historia sobre un hombre cuya mentira ya está clara cuando lo conocemos, un personaje tan arraigado en la leyenda que se inventa que, de tan bien elaborada, a menudo pudiera parecer incluso veraz.

La actuación impresionante del veterano actor Eduard Fernández en el rol de Marco, cuyo cabello y bigote teñidos son un correlato objetivo de su falsedad, se ve acompañada por la conmovedora interpretación de Nathalie Poza como su devota esposa de muchos años, la única que ve más allá del fabulador.

Exuberante fotografía que se arriesga a un toque de cámara en mano en momentos de crisis de Javier Aguirre Arauso, y una banda sonora acertada y que genera tensión a cargo de Aranzazu Calleja, son señas de identidad del filme.

A todo se une la fuerza y ??el impacto de una historia difícil de creer, que sin duda atrae a un público con ganas de una buena historia.

Los textos introductorios nos informan que en torno a 9.000 españoles fueron internados en campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de los cuales murieron allí. Una mayoría eran republicanos que habían huido a Francia tras la Guerra Civil Española y fueron capturados mientras luchaban con el ejército francés. Fue en parte gracias a farsante Marco, que la España democrática comenzó a conocer esta realidad.

En su libro sobre el caso, Javier Cercas sostuvo que Marco triunfó gracias a lo que denomina “la industria de la memoria”, la difusión de "kitsch histórico", historias de supervivientes con un toque de cómic de aventuras para niños. La mentira triunfa, la visión sentimental, heroica, completamente falsificada y ajena a la realidad, pero que para mucha gente fue preferible a la verdad, que es más dura y compleja.

Pues, así como los verdaderos supervivientes del holocausto a menudo, comprensiblemente, se mostraban reacios a sincerarse, Marco no. La principal preocupación de esta cinta es el enigma de Marco después de su desenmascaramiento.