Las costumbres cambian, los homenajes y celebraciones van alterando y ajustándose a la sociedad, y jamás, nunca, nada dura cientos de años, gracias a Dios. Ello me hace recordar aquellas celebraciones de la Hispanidad, algo que nada tiene que ver con la política, la concepción del mundo o lo que cada cual piense.

El concepto de por sí es algo que, lejos poder provocar vergüenza o rechazo, permite la integración, el hermanamiento o el reconocimiento de la igualdad más amplia de todos aquellos a los que algo une, por suerte, por desgracia o por una realidad histórica, y por encima de colores o gustos, la hispanidad nos une a muchos, tanto de aquí como de otros muchos lugares.

No querer formar parte de ese concepto no es que sea respetable o no, es una simple realidad, algo que se viene celebrando desde 1892, cuando se declaró que el 12 de octubre sería el día Nacional de España, pero teniendo en cuenta lo que supone el 12 de octubre, el termino transciende más allá de lo que hoy es España, que claro está, en nada se parece a la de 1492,  1592 o los siglos siguientes.



Como es natural no todos sentirán este día como algo propio, olvidando que, de siempre, y no solo de ahora, España no es simplemente un espacio físico delimitado, con claras fronteras, pues jamás, desde que el mundo es mundo, España ha tenido el mismo espacio, ni a todos sus puntos se ha podido llegar a través de simples caminos.

La fiesta de la Hispanidad quizás, con los ojos de hoy, sea un término anacrónico para muchos, siendo todo lo contrario, la mayor prueba de que va siendo hora de que estemos por encima de espacios, de distancias, incluso de formas de hablar, y si me apuran, incluso por encima de formas de sentir.

Creo que va siendo hora de abandonar el egoísmo individualista, que, comenzando por el yo, y siguiendo por la familia, el barrio, la ciudad, la provincia, la comunidad, el estado  y el continente, nos hace ciudadanos de un mundo, que siendo cada día más injusto, se olvida del bien común de todos.

De momento, y mientras seguimos peleándonos, me conformaré con la Hispanidad y el orgullo de sentirme español.