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¿De dónde ha salido este presidente? ¿Dónde han buscado a este asesor taurino? Son preguntas que me hago porque estoy desconcertado. De la banda no voy a hablar. Ayer le brindaron un novillo. Ya dije que queda menos para sacar a hombros a su director. Como salió el mayoral, por su cuenta, porque aunque la novillada ha dado buen juego no era para tirar cohetes. Y es que el triunfalismo adulterado de esta plaza no tiene límites. Triunfalismo porque, aunque los novilleros han tenido una actuación más que digna, tampoco hay que engañarlos. Ya sabemos que cortar dos orejas en El Puerto es como comprar boletería de la tómbola de feria. ¡Que siempre toca! ¡Qué manera de devaluar un triunfo!

Hemos llegado al ecuador del abono y el señor presidente se sigue superando. Dicen por ahí que al terminar el festejo del pasado domingo reunió a su equipo, y en un arrebato de testiculina espetó: ¿que no soy yo capaz de premiar a otro toro con la vuelta al ruedo? ¡Hombre por favor! Señor presidente, no le vendría nada mal asistir a un curso de reciclaje similar al que tienen que pasar los conductores a los que retiran el carnet. Discúlpeme, pero en dos festejos que lleva presidiendo ha conseguido hacer descender hasta los sótanos la poca credibilidad que le quedaba a esta plaza. Sí, hasta esas profundidades donde caen muchas estocadas con las que se conceden orejas y se abren puertas grandes. ¿Por qué engañar a los chavales? ¿Quién ha ordenado la salida a hombros del mayoral? ¿Qué tuvo de excepcional el sexto novillo para sacar el pañuelo azul? [Novillada con picadores o festejos claves]



La novillada de ayer salió buena, pero sin alharacas. Tres novilleros de corte clásico, con un Álvaro Alarcón al que se le ha notado mayor oficio y con buen poso para ser matador de toros. Muy asentado en el ruedo, inteligente en la elección de los terrenos, y algo torpe en el quinto novillo, que salía del muletazo dando un tornillazo arriba, y le faltó templarlo. Tarea difícil para un novillero y por eso le disculpo. Pero en líneas generales, buena tarjeta de presentación la que ha dejado el toledano. Habrá que estar atentos a este torero, porque puede dar que hablar, aunque con la estructura actual de la fiesta mucho me temo que quedará en una promesa.

El murciano Jorge Martínez fue el menos agraciado en la tómbola de trofeos. Y todo por haber errado con el acero en el cuarto de la suelta. Al igual que sus compañeros de cartel derrochó buenas maneras, intentando hacer las cosas bien, y sin tirar de repertorio tremendista, muy propio de los aspirantes a matadores de toros. Tampoco había un ambiente delirante en los tendidos, donde el escaso público que aforó menos de un cuarto de entrada le premió con la oreja del primero en una faena de muleta limpia y técnica. Propinó series cortas de muletazos, con la virtud de coger el estaquillador por el centro, algo muy excepcional y en desuso. En el segundo pudo cortar las orejas pero como he dicho, la espada no se decantó a su favor.

Víctor Barroso en un lance. / Bellido

El portuense Víctor Barroso salió triunfador del festejo. Fundamentalmente porque le tocó el mejor novillo del encierro, el que cerraba plaza, y al que sometió en una faena de arrimón, aunque en las primeras series procuró ejecutar el toreo en redondo. Es de agradecer el toreo de capa variado algo casi inédito en la tauromaquia actual. Sorprendió al llevar al caballo al sexto novillo, galleando por chicuelinas como vimos tantas tardes al maestro Galloso en este ruedo. Estocada de efecto rápido que fue premiada con las dos orejas, que sumada a la del primer novillo le abrió la puerta grande, ahora llamada por los cursis como puerta real. Y a mí, con todos los respetos me recuerda a Puerto Real y la plaza portátil donde Galloso debutó como becerrista.

Solo había que echar un vistazo al palco presidencial y observar el semblante relajado del equipo de presidencia. ¡Qué fácil es aprobar una novillada sin presiones del taurinismo! ¡Qué cómodo es sortear las reses cuando los actuantes son novilleros! Qué bien se duerme la siesta cuando sabes que en los corrales no ha habido problemas y que el reconocimiento es un mero trámite y se aprueba por decreto y cuanta tranquilidad debe reinar en un presidente cuando es conocedor de que el camión de los toros solo viene con billete de ida, ahorrando portes al empresario. ¡Qué sencillo es presidir una novillada con más trapío que muchas corridas de toros…! Pero si creen que lo han visto todo aún quedan por celebrarse tres espectáculos. Dicen las malas lenguas que al terminar el festejo, en el habitual cambio de impresiones del equipo de presidencia y en un arrebato de arrogancia, el presidente alzó la voz y con tono desafiante dijo: ¿que no voy a ser capaz de indultar a un toro? Sujétame el cubata…

 

FICHA DE LA CORRIDA

Novillos de La Cercada. Bien presentados excepto el primero. Menos de un cuarto de entrada.

JORGE MARTÍNEZ: Estocada (oreja); dos pinchazos, pinchazo hondo y cuatro descabellos (ovación y saludos).

ÁLVARO ALARCÓN: Pinchazo y estocada caída (oreja); estocada trasera y caída (oreja).

VÍCTOR BARROSO: Estocada atravesada (oreja); estocada (dos orejas).