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La guerra de Vietnam o segunda guerra de Indochina enfrentó a las dos partes en que se dividía el Estado de Vietnam (norte y sur) entre 1959 y 1975. Debido a la participación en la confrontación de cerca de 40 países, el conflicto devino conflicto internacional, uno de los más tristemente recordados del período de la Guerra Fría. Vietnam había sido colonia francesa hasta el final de la II Guerra Mundial, momento en el cual, aprovechando el reordenamiento mundial, declaró su independencia junto a otros países como Laos y Camboya. Pero desde el principio era evidente que en la nueva república convivían dos modelos opuestos de sociedad: uno de orientación comunista y otro capitalista. Hubo acuerdos como la división del país entre el norte y el sur, frontera marcada por el paralelo 17. Pero estos acuerdos, una vez se produjo la retirada de las tropas francesas, no pudieron conseguir la estabilidad en la zona.

En 1964, el presidente de los EE.UU. Lyndon B. Johnson, ordenó el bombardeo de Vietnam del Norte, lo cual significó el comienzo de una larga guerra que ya había tenido sus secuelas violentas con antelación. Los pactos firmados en Ginebra se habían incumplido progresivamente por ambas partes y tanto los EE.UU. como la URSS, principales potencias en liza, apoyaron cada una al bando afín ideológicamente.

Esta guerra fue repudiada hasta por los propios norteamericanos. Además, la guerra acabaría salpicando a Camboya y finalmente sería Richard Nixon quien en 1973 retiró a sus tropas de la zona. En 1975 el ejército comunista del Frente de Liberación Nacional (FLN) toma Saigón y en 1976 nace la República Socialista de Vietnam.

La guerra de Vietnam

La derrota de los EE.UU. significó un duro golpe para el orgullo y la fuerza militar USA, que hasta entonces era una potencia sin igual; su fuerza le había hecho gozar incluso de cierta inmunidad. El final triunfal de la guerra en favor del modesto y sufrido pueblo vietnamita y el FLN, favoreció a potencias como China y la URSS.

Resumiendo, se puede decir que las consecuencias de la contienda fueron dos. La primera la reconstrucción del propio Vietnam que acogió a 10 millones de ciudadanos de distintos grupos sociales y políticos. Y en los EE.UU. los efectos fueron de índole moral y sociológica. Salieron en aquellos entonces diversas películas norteamericanas de autocrítica muy buenas, sobre la guerra de Vietnam. Yo he elegido tres muy importantes: de Hal Ashby, El regreso (1978); la celebérrima obra de Michael Cimino, El cazador (1978); y el gran filme de Coppola, Apocalipse Now (1979).

EL REGRESO (1978). Filme de Hal Ashby que fue uno de los tres pilares cinematográficos de severa crítica a la intervención bélica de EE.UU. en Vietnam, junto a las dos películas que comento a continuación. Por primera vez Hollywood se decantaba en contra del desastre bélico vietnamita que afectó dramáticamente al país.

Hal Ashby hace una realización meritoria en esta cinta que es todo un exponente del cine setentero norteamericano, que por primera vez a miró la guerra de Vietnam como una terrible y traumática experiencia humana y social. Ashby consigue transmitir el mensaje de que aquella guerra no tuvo vencedores ni vencidos, sino de víctimas que a la vuelta de la contienda eran despojos humanos heridos física y espiritualmente. Lo cual también afecta a los que se quedan, pues aquella engañosa guerra en indochina fue una farsa, un sinsentido que bajo ningún concepto se justificaba. En este sentido, el director no esconde ninguna carta y canta la justa sin arredrar.

Muy bueno el guion original de Waldo Salt, Robert C. Jones, Rudy Wurlitzer y Nancy Dowd trazado magistralmente en un relato sin tregua donde lo ideológico destila sin cesar, como film antibelicista que es, con una fuerte carga dramática que pone en la guerra el origen de muchos de los males de USA.

Muy bien George Brand, con una inolvidable selección de temas musicales de los años sesenta que componen la Banda Sonora; suenan The Rolling Stones, Bob Dylan, Jimi Hendrix, The Beatles, Aretha Franklyn, Jefferson Airplane, Steppenwolf, Simon & Garfunkel, Buffalo Springfield, Janes Joplin, etc. Maravilloso. Excelente la fotografía de Haskell Wexler con un tono acorde al film y acertados encuadres.

El reparto es ante todo un Jon Voight de excelencia y una valiente y extraordinaria Jane Fonda a la que se tildó de antipatriota por hacer este filme contra la guerra de Vietnam. Fascinante la química entre Fonda y Voight, ambos espectaculares en sus respectivos papeles. Bruce Dern está sensacional como militar hambriento de victoria que a cambio recibirá el fracaso y la caida; Dern está absolutamente magnífico, convincente y con algunas escenas de las que quedan grabadas en la mente del buen espectador.

Tiene la cinta algunos pasajes meritorios, como las secuencias de amor entre Fonda y Voight, unas imágenes llenas de sensualidad y puro romance que evidencia el amor que sienten ambos. En un lado muy diferente está el episodio tremendo en que Dern comprende que la guerra no sólo le ha hecho perder sus convicciones hacia su país y hacia su forma de vida, sino también perder el ritmo de su vida y a su propia esposa.

La película, a pesar de su fama y de los muchos premios en su haber, ha envejecido mal, debido a que es la típica cinta pacifista de los años setenta, sobrada de clichés. En cualquier caso es un film meritorio que debe visionarse si no se ha hecho antes, o revisionarlo si ya la vimos con anterioridad, pues tiene el gran interés de documentar una época que ojalá no se repita.

 

EL CAZADOR (1978). En la película, tres amigos aficionados a la caza y trabajadores metalúrgicos en Pennsylvania, celebran sus últimas horas antes de despedirse para ir a la guerra de Vietnam. El conflicto les cambiará la vida de forma definitiva.

Un prodigio de película, gran dirección de Michael Cimino e inconmensurables interpretaciones de Robert de Niro, Christopher Walken o Meryl Streep, entre los más destacados. Por otra parte es también un prodigio de análisis y crítica sobre el horror de la guerra, sobre cómo destruye la vida de las personas y siembra la desesperación en tantos jóvenes. Película que impresiona por su intenso trasfondo de angustia. No hay más que recordar las escalofriantes escenas de los personajes jugando a la “ruleta rusa” en un burdel de mala muerte. Habla sobre la pérdida de la inocencia, de cómo a la vuelta de una guerra las cosas ya no vuelven a ser iguales.

Junto con otros críticos, yo también pienso que además de una película de guerra, es también una película sobre la amistad y sobre cómo la vida puede fastidiar las cosas más hermosas que hemos tenido, sobre la imposibilidad de ‘recobrar el esplendor en la hierba’. También es un canto a la supervivencia.

Frenética, apabullante, aguda, feroz, enternecedora y también sensitiva y entrañable al máximo. De cómo, a pesar de tanta crueldad y tanta tragedia vivida, hay que seguir tirando para adelante, transitando la existencia. Es por ello un canto a la supervivencia y a cierto modo de esperanza. Ojalá este tipo de obras sirvan para convertir la guerra en un tabú social cuya línea roja nadie ose traspasar nunca más. Difícil, pero quién sabe.

 

APOCALIPSE NOW (1979). Gran película de Francis Ford Coppola con un guion genial del propio Coppola junto a John Milius, basado en la libre adaptación de la novela de Conrad, que finalmente se convierte en un importante mensaje antibelicista, con inolvidables secuencias, como esa en que los helicópteros vuelan al son de la música de Wagner: “La cabalgata de las valquirias”.

El Capitán Willard (Martin Sheen), individuo que arrastra sus propios problemas, inicia un peligroso camino al interior de la selva de Camboya. Willard es un oficial de los servicios de inteligencia del ejército de EE.UU. cuyo objetivo es matar a Kurtz (Marlon Brando), un coronel renegado que ya no obedece las órdenes del alto mando y que ha perdido la razón. Como se verá al final, en un tétrico campamento sembrado de cadáveres mutilados y putrefactos, Kurtz es una figura enigmática que reina con total despotismo sobre los miembros de la tribu Montagnard, que le adoran como si fuera un dios.

Es una película para tener pesadillas durante una temporada. No es un film para cualquiera. “Apocalypse Now” es una lección dura y magistral sobre los espantos y sinsentidos de la guerra, para lo cual Coppola puso todo su dinero, ambición y su capacidad, para bajar a los infiernos de Vietnam-Camboya, una de las guerras más sanguinarias de la reciente historia de la humanidad. No creo errar mucho afirmando que es una las obras más dramáticas, peliagudas, complejas, atrevidas y cardinales en la historia del cine. Como en su momento escribiera Ángel Fernández Santos: “La versión definitiva de Apocalypse Now enriquece y lleva a los límites de lo insuperable a una de las obras medulares del cine moderno”.

 

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