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Tarik Saleh ha realizado una trilogía dedicada a la feroz y corrupta autocracia que rige los destinos de su país de origen, Egipto, primero bajo el mandato de Hosni Mubarak y luego con el actual Abdulfatah al Sisi.

Se trata de películas interesantes, una trilogía compuesta por el estreno que ahora comento, Águilas de El Cairo (2025); más: Conspiración en el Cairo (2023); y, El Cairo confidencial (2017).

Son, amén de películas de género, fuertes golpes de denuncia en la cara del poder egipcio.

Viendo la evolución de esta singular e impecable trilogía, y también siguiendo la prensa y las noticias, lo que vemos es que las cosas no han mejorado en este grande y milenario país de las Pirámides.

AGUILAS DEL CAIRO (2025). En la historia, George Fahmy (Fares Fares) es un actor reconocido, más querido de Egipto. Se ve presionado a protagonizar una película encargada por las más altas autoridades egipcias.

Aceptando a regañadientes, este papel le hace entrar en el selecto grupo de las personas más poderosas del país. Como una polilla atraída por la luz, comienza un romance con la misteriosa esposa del general que supervisa el proyecto.

Al principio, el protagonista George Fahmy, una superestrella (ficticia) de la industria del cine egipcio (el "Faraón de la Pantalla"), escucha a un actor al que desprecia por protagonizar una reciente película de propaganda política respaldada por el gobierno, decirle: "No veo ninguna contradicción entre ser artista y ser patriota". Justo una línea espinosa que todo actor con cierto nivel de éxito debe cuestionar.

Pero sí hay un valor moral que Fahmy —un tramposo y tipo de dudosa moral— aprecia: su integridad como actor y la convicción de que su trabajo tiene una verdadera valía artística, una genuina importancia que como actor no debe corromper y sí poner en valor.

Sumido en estas cavilaciones y exigencias internas, decide rechazar con desdén la oferta para protagonizar la tal película encargada por el gobierno que glorifica el ascenso al poder del actual dictador Abdel Fattah el-Sisi.

Pero una noche, agentes del gobierno lo abordan en su coche y le amenazan con hacer desaparecer a su hijo adolescente. A partir de ahí, la película se convierte en una especie de thriller político que alcanza su punto álgido cuando entra el actor se pregunta si el arte puede crearse bajo el yugo de medidas totalitarias.

Esta película, como otras de Saleh, hace una aguda crítica a la sociedad y al gobierno egipcio, pero la cinta la contrarresta con una clara nostalgia por el país y un cariño por su tradición cinematográfica, con una secuencia de títulos iniciales que rinde homenaje a los carteles de cine egipcios de los años 50 y 60, dibujados a mano, ricos en color y emotivos.

Ambientada en 2015, la película tiene un ritmo calmo, como para sumergir al público en el mundo de Fahmy y poblarlo con personajes secundarios memorables, desde su novia, mucho más joven y atormentada, hasta su representante gay.

Pero la tensión entre la devoción de Fahmy por su oficio y la situación de vida o muerte que le obliga a participar en la producción cinematográfica le da fuerza al ritmo a veces lento, y la cinta resulta explosiva cuando se adentra en el set para explorar la realización del proyecto, que un productor compara con "Los Diez Mandamientos" de Cecil B. DeMille, para dar una idea de la magnitud, la grandiosidad y la veneración casi religiosa hacia El-Sisi, en lo que se basa la enorme empresa.

Finalmente, el actor protagonista, conmocionado y abatido por la amenaza contra su hijo (un adolescente indiferente y avergonzado al que, sin embargo, su padre adora), Fahmy acepta participar en la película, con la intención de encontrar la manera de contar una historia convincente en torno a los mandatos de Estado.

La película examina el conflicto desde múltiples ángulos, mientras Fahmy lidia con ser convertido en un símbolo del presidente contra su voluntad. Le dicen que no use una calva postiza para parecerse más al presidente. Incluso azuza a sus compañeros para que interpreten sus papeles con más fuerza y empujen; hay que dotar de verismo las escenas), pero con menos deferencia hacia el personaje.

En una disputa con Mansour (Amr Waked), un turbio burócrata gubernamental que supervisa la producción, la cosa empieza a complicarse. Waked está excelente e imponente en el tremendo papel, y Fares resulta especialmente convincente cuando Fahmy se enfrenta a Mansour en el set.

Hacia el último tercio, la historia empieza a flaquear, sobre todo al introducir a un personaje crucial: Suzanne, interpretada por Zineb Triki, la esposa de un ministro que supervisa la película y de quien Fahmy se enamora. Las motivaciones de Suzanne son ambiguas y desconocidas para Fahmy, y su romance empaña de forma poco convincente y forzada el desenlace.

En general, los personajes femeninos de la cinta son superficiales, con Lyna Khoudri relegada al papel bastante insustancial de la sufrida novia joven de Fahmy, con problemas paternos. Puede que sea una decisión deliberada, dado que vemos a esta mujer a través del prisma del sexismo imperante en el país árabe.

Hacia el final, Saleh logra darle un perfecto remate a la película, con un giro inesperado en el tercer acto que aumenta la tensión y permite a Fares plasmar la desesperación de Fahmy con gran realismo.

Lo fascinante del filme es cómo, incluso cuando se aleja del mundo de la industria del cine y adopta los elementos del thriller político, sigue vinculando la acción con las dificultades que Fahmy afronta como actor y portavoz político.

El punto final resume la difícil situación de la profesión con concisión: "Decimos palabras que no son nuestras y experimentamos sentimientos que no nos pertenecen".

Más extenso en revista de cine ENCADENADOS

 

CONSPIRACIÓN EN EL CAIRO (2023). Fascinante thriller político de Tarik Saleh, ganador del premio al mejor guion en Cannes. Comienza con una impactante toma de una balsa destartalada zarandeada por las tumultuosas olas del océano, que sirve como una metáfora perfecta del viaje personal de nuestro protagonista, Adam (Tawfeek Barhom).

Adam, hijo de un pescador viudo en cuya infancia ha forjado sus convicciones islámicas, es un muchacho con una sólida brújula religiosa, pero sin carácter. No es hasta que Adam recibe una beca para asistir a la prestigiosa Universidad Al-Azhar de El Cairo, que logra trascender los límites de su humilde entorno.

Aunque ha estado rodeado de musulmanes devotos en la institución educativa islámica más antigua del mundo, la inocencia del joven pueblerino es tan evidente que su nuevo amigo Zizo (Mehdi Dehbi) le lanza una advertencia: «Tienes un alma pura, pero cada segundo que pases aquí la corromperá», le dice, antes de que Adam se exponga a las fiestas clandestinas de El Cairo.

El estruendo de las bocinas y el bullicio de los mercados callejeros representan momentos vibrantes de la película. Sin embargo, la emocionante aventura del joven que descubre el mundo da un giro dramático tras la repentina muerte del Gran Imán y el brutal asesinato de su amigo. Adam se encontrará en medio de una lucha de poder implacable entre las élites religiosas y políticas del país.

Antes de que los cuerpos se enfríen, surge un enjambre de figuras políticas turbias con intenciones nefastas para elegir a dedo a un Gran Imán que cumpla las órdenes del Estado. La tarea de amañar las elecciones recae en el Coronel Ibrahim (Fares Fares), quien no pierde el tiempo en reclutar al joven Adam para espiar el funcionamiento interno de Al-Azhar.

Además de sus estudios coránicos, Adam trabaja como agente encubierto, infiltrándose en grupos extremistas y derrocando a líderes religiosos hipócritas.

Saleh tiene en su filmografía experiencia en cuestionar la autoridad egipcia, como ha demostrado en su obra, y tiene prohibido entrar al país.

De forma refrescante e interesante, el director sueco opta por no recurrir a la acusación fácil contra el Islam y, en cambio, se centra en la falibilidad de la naturaleza humana y nuestra debilidad por los deseos terrenales. Esta cinta no ofrece un espectáculo deslumbrante, pero invita a la reflexión.

 

EL CAIRO CONFIDENCIAL (2017). Resulta llamativo que una película neo noir, tipo thriller, con temática policial y que adopta un formato realista, pueda ser desarrollada por un director sueco con orígenes egipcios: una llamativa manera de factura exótica.

Noredin es un detective de la policía egipcia, corrupto, que a pesar de tener un gran futuro en el cuerpo, por una de esas cosas que tienen que ver con el corazón (y no con la razón), modifica su rumbo por otros derroteros más éticos.

El director Tarik Saleh sabe en este film sacar a la luz la sordidez de un universo corrupto de policías, forenses o siniestros personajes de la alta sociedad egipcia. El guion está escrito igualmente por Saleh de manera precisa y el filme trae a la memoria el cine clásico negro, pero dentro del caldero hirviente de los movimientos sociales y políticos de la Primavera Árabe cairota.

La película de Saleh no pierde oportunidad en sus planos para servir con gran eficiencia y funcionalidad y aportando valiosa información adicional sobre un contexto de corrupción generalizada.

Excelente la fotografía en tono marrón de Pierre Aïm que utiliza lentes de cámara sin recubrimiento.

En el reparto un Fares Fares de perfilado rostro y nariz prominente se mete con total solvencia en el rol de un comisario de la policía egipcia que asciende a coronel; individuo en el cual conviven ángeles y demonios a partes iguales. Le acompaña un un gran elenco.

Hay en esta obra de denuncia un virtuosismo realista que desmigaja la condensada confabulación de podredumbre y ausencia de integridad en la sociedad cairota de hace años. La sensación palmaria es la de asistir mientras dura la proyección, a una obra que no para de destapar una red de corruptelas en serie.

O sea, el retrato de un país devastado por la oscuridad siniestra de un régimen que Saleh aprovecha para evidenciar la podredumbre que encierra.

Ambientada en 2011, tiene sabor a thriller político setentero y Fares Fares está estupendo de policía corrupto corroído por las dudas. Es una propuesta que a la vez que sorprende resulta interesante y entretenida. Esta es la razón de que este título haya gozado de múltiples alabanzas de parte de festivales y críticos.