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Es largo el listado de películas que tratan sobre la Ilíada y la Odisea de Homero. Títulos como El regreso de Ulises (2024), de U. Pasolini; La guerra de Troya (1961), de G. Ferroni; Helena de Troya (1956), de R. Wise; La Ilíada o El sitio de Troya (1924), de M. Noa, etc.

La Odisea es la definición misma de epopeya. La palabra proviene del griego antiguo epikos, un adjetivo que se usaba para describir una narración extensa, una profecía, un proverbio o un verso heroico. Todas estas interpretaciones podrían describir el vasto poema de Homero del siglo VIII a. C., una obra maestra de la mitología griega, sobre un hombre que simplemente intenta regresar a casa.

En su ausencia, su esposa Penélope y su hijo Telémaco luchan por mantener a raya a los pretendientes que buscan usurpar el trono de Odiseo.

Es una obra literaria de 12 000 versos, 24 libros y 3000 años de antigüedad, nos encontramos con un viaje de dioses y monstruos que abarca muchos años, a través de mares e islas, por tierras en guerra y hasta el mismísimo inframundo.

LA ODISEA (2026). Epopeya mitológica que sigue la historia de Odiseo y su largo viaje a casa, de 10 años de duración, tras la guerra de Troya. Película de un Christopher Nolan, tal vez la más ambiciosa de cuantas ha acometido. En ella hacemos inmersión en un mundo de fantasía divina y realismo terrenal. Una historia por demás conocida, con el protagonista Odiseo (Damon).

Es una adaptación económica de la extensa obra homónima, que ha tenido críticas por omisiones o sesgos significativos. Hay algo de cierto, pues el principal problema es que Nolan se ha creído mejor autor que el propio Homero, y ese ego inflado se traslada a un guion que es por momentos insustancial, mal trabado y con algunos incoherentes saltos temporales, destacando los aspectos homéricos que más le convienen a Nolan.

A cambio de perder en fidelidad poética, gana en poesía visual. Bellamente editada, Nolan toma la estructura de flashbacks de Homero y la desarrolla, contando una historia a través de narrativas con una visualidad potente e imágenes llamativas para la gran pantalla.

Lo que más se disfruta del filme son las sucesivas aventuras de Odiseo para volver a Ítaca, su casa. Como el encuentro con el cíclope Polifemo y la escena de la bruja Circe, con una inspirada Samantha Morton que castiga la gula de los hombres de Odiseo.

Hay poco aliento trágico en esas secuencias (por ejemplo, en el episodio de las sirenas), también se percibe la deriva del personaje, convirtiendo el tortuoso, largo y epopéyico regreso al hogar de Odiseo en un aquelarre de criaturas y conjuros. Pero, mucho barco y temporal, mucho movimiento exterior y poco estremecimiento interior.

Presente siempre la angustia del héroe, el estrés postraumático y la mala conciencia por la orgía de muerte y destrucción de la destrucción de Troya, de la cual él se siente el máximo responsable y que trata de olvidar.

En este punto, la ninfa Calipso (una enorme Charlize Teron) actuará como psicóloga particular que lo acoge en su isla durante siete años, con mucha flor de loto (el opiáceo del olvido), hasta que Odiseo supere sus miedos interiores y afronte el dolor que lo lastra.

Película que cuenta la historia muy al completo, vemos a Odiseo y su desafortunado grupo de compañeros enfrentarse a un cíclope, sirenas y más, toda la historia. Lo que ocurre es que la Odisea, como toda obra mitológica, no es una obra de ficción, pues, aunque los hechos narrados por Homero no ocurrieran realmente, el pueblo de la Grecia Antigua no lo consideraba así, y hay que ser respetuosos con este extremo.

Tiene un reparto irregular con actores muy hollywoodienses como Matt Damom (que a ver si le dan ya el Oscar), John Leguizano o Samantha Morton; otros como Anne Hathaway (sobreactúa) o Robert Pattinson (sensacional); y bien Tom Holland, Himesh Pattel, John Bernthal, Lupita Nyong’o Zendaya y Charleze Theron con su enorme belleza.

Lo más impresionante durante las extraordinarias secuencias —todas con la omnipresente y atronadora banda sonora de Ludwig Göranson— es la integración de técnicas, combinando marionetas, especialistas, efectos especiales y CGI (Imágenes Generadas por Computadora) de forma fluida. Ese mundo mítico se siente real.

El alcance de la película es francamente asombroso. Un cine de una magnitud que pocos directores modernos podrían ejecutar. Sin embargo, lo más impactante son sus momentos más tranquilos. Los dioses entonces son de tamaño humano: la furia de Zeus y Poseidón, Calipso (Theron) que retiene a Odiseo, y Palas Atenea (Zendaya, que logra mucho con poco).

Circe, interpretada por Samantha Morton, ofrece lo más cerca que Nolan ha estado del horror puro, una secuencia asombrosa llena de furia y tristeza ante la bajeza humana.

La película, además de un exceso de metraje, tiene un final que llama la atención. Se me ocurre decir por asociación, que es como si Nolan hubiera querido hacerle el gusto a Damon de hacer de nuevo de Burne por un rato. Pues la pelea final con los pretendientes es apoteósica, demasiado tiempo de golpes, sangre y flechas.

En fin, Nolan parece empeñado en resucitar de su estado agónico el arte cinematográfico con su método: la grandilocuencia y la magnificencia desatadas, embridadas por su propio talento. Un engolado lenguaje y ciclópeas panorámicas y planos generales atrevidos, filmados en parajes reales de gran belleza que el ojo de Nolan anhela plasmar para disfrute del espectador.

 

TROYA (2004). Según Homero, la guerra de Troya se inicia con una expedición de castigo por parte de los aqueos contra la ciudad de Troya y sus aliados, cuyo “casus belli” habría sido el rapto de la bella Helena de Esparta por el príncipe Paris de Troya.

Esta guerra es uno de los ejes centrales de la épica griega y latina que fue contada en poemas de los que dos han llegado intactos a la actualidad, La Ilíada y la Odisea, atribuidas a Homero. En tanto la Ilíada describe un episodio de esta guerra, la Odisea narra el viaje de vuelta a casa de Odiseo.

Cuando se hizo esta película, justo un filme que habla de héroes, conquistas, la lucha por el perdido honor, guerra y más guerra en aras a ideales sublimes dictados por los dioses, en esos entonces, digo, EE. UU. estaba en guerra.

El espectáculo estaba asegurado con la cosa bélica, el músculo, etc. Obviamente, lo más destacable de Troya es su historia épica, lo cual que el guionista David Benioff, tomando los bellos poemas de Homero, consigue que los ampulosos y épicos diálogos resulten creíbles, sin resultar en exceso grandilocuentes.

El irregular pero profesional director Wolgang Petersen consigue una realización brillante donde imágenes, narración y protagonistas concluyen en una buena obra de puro entretenimiento.

La excelente música de James Horner y la fantástica la fotografía de Roger Pratt, se une con la gran puesta en escena, vestuario, efectos especiales y exteriores. Muy cuidada esta producción, made in hollywood.

El reparto, salvo un Brad Pitt que se queda cortito y que parece no le puso muchas ganas o saber hacer a su importante rol en el film (el talón de Aquiles del reparto, es el propio Aquiles-Pitt); el resto muy bien, Eric Bana como Hector; Orlando Bloom estupendo como Paris; Brian Cox el mejor.

Y Peter O´Toole grande; Sean Bean genial como Odiseo; Diane Kruger es la bella Helena; Brendan Gleeson es Menelao; Garrett Hedlund igualmente bien como Pratoclo y Saffron Burrows es Andrómaca; hasta la oscareada Julie Christie tiene su magnífica cabida como Tetis.

Este es un filme que aconsejo ver en pantalla grande, aunque las batallas se parecen entre sí. O sea, una obra con fuerza, que en ocasiones atina a mezclar la extensión de la soldadesca y el campo de batalla con las emociones más íntimas como la dignidad, el amor, y también para mostrar los encantos morbosos y la dimensión demencial de la guerra.

Troya es un filme que, sin dejar de estar pensado para el público actual y además hacer taquilla, sabe hacer un guiño a los magnos clásicos. Película aconsejable, tanto plan divertimento, como obra de cultura general, mayormente para los más jóvenes que no hayan leído a Homero.

 

ULISES (1954). Ulises (Douglas) es una magnífica película de aventuras, con muchos elementos de fantasía. Adapta la Odisea de Homero. Fue una película coproducida entre Italia, Francia y Estados Unidos, y contó con un reparto de lujo encabezado por Kirk Douglas, la Mangano, la Podestà o A. Quinn. La dirección corrió a cargo de un artesano con oficio como Mario Camerini, y Mario Bava, aunque éste último sin acreditar.

Lo que cuenta el filme son las peripecias de Ulises (Odiseo), el rey de Ítaca que, tras participar en la guerra de Troya, tarda diez años en regresar a su hogar, donde le espera su fiel esposa Penélope, urgida por docenas de pretendientes que la quieren desposar y enviudar sin pruebas.

Durante su viaje, Ulises se enfrenta a los peligros a que he aludido antes: el cíclope Polifemo, la hechicera Circe, las sirenas o la ninfa Calipso. También recibe la ayuda de algunos dioses, como Atenea o Hermes.

Destaca una cuidada ambientación, fidelidad al texto original (se considera una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la Odisea) y sus efectos especiales, realizados por Eugen Schüfftan, estupendos para la época.

Ulises fue la película más taquillera de la temporada 1954-1955 en Italia, y recibió una buena acogida por parte público y crítica en general. Es una película muy bien hecha y muy didáctica. En mi infancia aprendí mucho de esta obra de Camerini, sobre la Odisea, que aún no había leído.

La música, de Alessandro Cicognini ofrece notas de enorme belleza ("Ulises", "Penélope") y fragmentos de gran fuerza descriptiva ("Isla de los Cíclopes", "Canto de las sirenas"). La fotografía, de Harold Rosson hace un magnífico uso de la luz y las sombras, un brillante cromatismo y un acertado despliegue visual.

Merece la pena visionar esta obra de la cual K. Douglas es ya garantía, pues fue un actor que apenas rodaba más que películas buenas. Además, aparecen como actores y actrices de reparto el gran Anthony Quinn (aunque con poco tiempo en el metraje), la bellísima actriz/modelo italiana de moda por entonces Rossana Podestá, y la sin par Silvana Mangano, hermosa y gran actriz.

A veces puede parecer falta de ritmo, de unidad y de imaginación en algunas escenas. Pero en general es un ejemplo destacado del género péplum, o sea, peli ambientada en la antigüedad clásica.