
“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.
En ocasiones pensamos que los hijos tienen capacidades intelectuales sublimes y los queremos inscribir en centros para niños/as superdotados, para que salgan más preparados y formados cara al futuro.
Pero ocurre igualmente que los centros de élite albergan a las criaturas ricas y de buenas familias con las cuales es más fácil entrar en relaciones sociales de alto standing.
De igual manera, están los niños/as superdotados que tienen sus propias características. Más aún, cuando se sienten atraídos por una ciencia o una disciplina en forma absorbente.
A propósito, traigo hoy dos películas muy recientes e interesantes: Altas capacidades (2026), de V. García y B. Cobeaga; y El Teorema de Marguerite (2023), de A. Novion.
ALTAS CAPACIDADES (2026). El tema de le educación está presente en todas las familias. Los padres de izquierdas defienden la educación pública, pero surgen dudas a la hora de elegir colegio para sus hijos, y a veces se cae en incoherencias, como elegir un privado después de defender a capa y espada la enseñanza pública.
Pero puede que les interese una escuela bilingüe donde van familias más modernas y que usan métodos educativos más avanzados y atractivos.
En esa fricción tan actual, los guionistas Víctor García León y Borja Cobeaga han sacado los colores a muchas personas en esta cinta que compitió en la Sección Oficial del Festival de Málaga.
La comedia que dirige el mismo García León es una película con mala baba, pero que afina en su mala hiel sobre una pareja (Israel Elejalde y Marián Álvarez) que se engaña a sí misma y piensa que su hijo es un superdotado.

Es la forma de racionalizar y justificar la cosa de sacarlo del colegio público al que va y meterlo en uno privado donde acude el hijo del jefe (Juan Diego Botto encantador). Un colegio modernísimo, con mucho progre (escritores, artistas… y narcos), que además cuesta un potosí.
La película nació de una noticia de 2018, la de un señor que murió acribillado en la puerta de un colegio bien. A Marisa Fernández Armenteros, la productora, le llamó la atención y se la mandó a García León para que hiciera una comedia.
“Le hacía mucha gracia que estos señores tan progres tuvieran esa reunión del AMPA para echar a la familia del narco colombiano, yo le decía que eso no era una comedia, pero ella me decía que sí, porque lo del ascensor social era muy divertido”, declaró García.
Estas contradicciones público/privado afectan igual al director: “Yo llevo a mis hijos a un colegio privado que no podía pagar y le decía a Marisa, es que estas contradicciones que te matan de risa son las mías”.
Los guionistas afirman que esta incoherencia es palmaria en la izquierda actual. Puede que todo se resuma en la frase que del cartel de la peli: “Lo que sea por cambiar de clase”. Porque en esa decisión de llevar a los hijos a un colegio de pago progre hay mucho de complejo, de vergüenza de clase y de escapar de la propia insatisfacción.

Porque cuando se habla de la educación de tus hijos, se entra en un terreno resbaladizo ideológicamente. Pues, aunque piensas en tus hijos, a la vez piensas que mejor que sean amigos del hijo del ministro, que no de alguien que tiene un Bar o que es camionero. Y eso cuestiona a los propios padres.
Esta interrogante los enfrenta a sus “miedos, inseguridades y contradicciones”, no es que vaya de una formación buena en idiomas o etc., sino de elegir novios o novias, o amistades. Y entonces aflora el clasismo y otros…
Película, pues, que mete el dedo en el ojo y que hace reír, pero incomodando. Porque todo el mundo es muy guay hasta que le tocan al hijo/a, para los nenes hay que saltarse a piola ideologías y zarandajas y ponerse al tajo.

Todo lo cual aparece en pantalla y nos hace reír con una inteligencia transparente y buenos intérpretes como Israel Elejalde, Marián Álvarez, Juan Diego Botto, Natalia Reyes, Pilar Castro o Javier Godino.
O sea, a tragar con ruedas de molino con tal de que el niño venga a casa parlando anglosajón, que tenga un amigo de padres potentes o que la hija se ennovie con un partidito. ¡Uf! Ideas que son de lo peor, pero que están hasta en los de Podemos. O mejor, en estos más agudizadas, si cabe.
En fin, película que hace buena la frase de Friedrich Nietzsche: "A lomos de todas las paradojas (contradicciones) se cabalga hacia todas las verdades". Lo cual sugiere que la verdad de las cosas, lejos de ser un camino recto ni sencillo, se encuentra navegando a través de las contradicciones, los absurdos y la ironía de la vida.
Este filme consigue en su espíritu de humor a lo Rafel Azcona o “azconiano”, justo en este año del centenario del gran guionista logroñés, clavando justamente su estilete a ese ciudadano medio, para que pueda verse reflejado en el espejo de su incoherencia.
EL TEOREMA DE MARGUERITE (2023). Las personas superdotadas e incluso centradas y obsesionadas por el conocimiento y la ciencia, ese síndrome del niño superdotado e incluso repelente puede convertirse en una dolencia que se trasluce en una persona irritante, empeñada en culpar a padres y profesores de sus insoportables altas expectativas.
Ese cuadro de sabelotodo insoportable está en esta cinta. Tal vez por esto Marguerite resulta inicialmente antipática: una estudiante de matemáticas brillante e inteligente en la prestigiosa École Normale Supérieur, cuya búsqueda de tres años para lograr un avance revolucionario e insólito, acaba en humillación, apareciendo cierto instinto infantil de aislarse.
La directora franco-sueca Anna Novion, crea una película situada en un terreno familiar: el del genio decidido con obstinación a demostrar su valía. Pero Novion consigue que el público se interese por aquello que le importa a su personaje. Proyecto totalmente versado y centrado en el tremendo carácter irresoluble de la conjetura de Goldbach, en el ámbito de la teoría de números.

La conjetura de Goldbach establece que todo número entero par mayor que 2 se puede expresar como la suma de dos números primos y fue formulada en 1742, siendo uno de los problemas sin resolver más antiguos de las matemáticas.
Comienza la historia con Margueritte siendo entrevistada por una periodista, quien no se muestra impresionada por la “genia” inexpresiva y de pelo grasiento que tiene delante, pero sí ligeramente divertida por su peculiar decisión de presentarse a la cita en zapatillas y alguna otra pequeña extravagancia de la muchacha.
Marguerite ha venido de los suburbios, de vivir con su sobreprotectora madre, a París, gracias a una beca. Ha dedicado su vida al estudio de las matemáticas, pero cuando se le pide que revele otros pasatiempos, solo puede mencionar "caminar" y "jugar al yahtzee", juego de mesa de dados para uno o más jugadores.
Margueritte es una auténtica empollona siempre metida en los libros. Con gafas de montura metálica, apenas se socializa con nadie, aparte de su frío supervisor, y es objeto de burla por parte de sus compañeros.
Su vida está meticulosamente planificada. Es la única mujer de su promoción y todo parece ir sobre ruedas mientras prepara la exposición de su tesis. El día clave, un error la pone al borde del abismo. Este fracaso académico hace que se tambalee. Ante un grupo de compañeros varones, uno de estos desmiente públicamente la premisa de su tesis doctoral, quedando públicamente en evidencia. Entonces, se mete de cabeza en una crisis profunda. Decide hacer borrón y cuenta nueva, y empezar de cero.

Se vuelve insolente, engreída, abandona la universidad y se muda al apartamento de Noa, una atractiva joven de color y bailarina, que vive a costa de los demás. Ahora, Margueritte tiene por fin la oportunidad de vivir la adolescencia que nunca tuvo: encuentros sexuales torpes, alojamientos deplorables y un trabajo insípido en una zapatería.
Pasando Noa y ella por un momento de dificultad económica, Margueritte manifiesta una habilidad prodigiosa el dominio del mahjong , un juego de fichas chino que le proporciona un nuevo propósito y, además, el sustento económico, pues gana mucho dinero en salas clandestinas.
Entonces decide retomar el mundo de las matemáticas con el chico de ensueño que le arrebató su puesto de supervisora ??en la universidad, enamorándose de él en el proceso de producción científica en común. Comienzan las ecuaciones garabateadas en las paredes y las noches terminan durmiendo sobre hojas a medio escribir. Es feliz con su nuevo y flamante novio, que además toca la tuba.

Ella Rumpf hace el papel protagonista, una actriz de presencia contenida, para un personaje con escasa erótica, más bien mujer antierótica, de deseabilidad angulosa cual triángulo isósceles.
Sin embargo, hay unos momentos en que el desagrado por el personaje deviene risa con los torpes errores que comete, sus inusuales métodos de seducción, su interpretación sincera e inexpresiva y algunas escenas referidas al sexo.
Y es que, cuando conoce a Noa, su compañera de piso "moderna" y liberada, esta le ayuda conocer sus errores y aprende a librarse de ellos y a ser algo más natural.
Novion consigue hacer una película atractiva, aunque emocionalmente debilitada por la difícil andadura sentimental de la protagonista.
Jacques Girault realiza un excelente trabajo de fotografía, a pesar de tanta imagen de pizarra con ecuaciones matemáticas que rodean a Marguerite; inspirada música de Pascal Bideau.

La cosa es que nuestra protagonista evoluciona hasta convertirse en una muchacha valiente y, en última instancia, adorable, que logra usar su pasión para poner "orden al infinito", e incluso está la sugerencia, algo freudiana, de que necesita un interés amoroso masculino para encontrarse a sí misma.
Desde luego, la fórmula de este filme no es original y además es predecible en su desarrollo, casi en cada escena y los conflictos que acaecen. Compensa Ella Rumpf que hace un trabajo sólido y la historia no decae.
Dado que elige un enfoque íntimo y personal que se centra en un rito de iniciación, y al optar por un tono que coquetea con la comedia, la Novion hace una película entretenida y a menudo divertida, dando como resultado un producto refrescante.












