Recientemente se han hecho públicos los nombres de las personas designadas para recibir el título de Hijo Predilecto, de aquellas especialmente merecedoras de ser distinguidas por su aportación a la ciudad y de las entidades que, por su vinculación, engrandecen El Puerto. Sinceramente, todas y cada una de las distinciones me parecen acertadas. Sin embargo, algo que no merece reproche alguno levanta comentarios odiosos y ridículos, teñidos quizás de envidia y de ese malsano ambiente, dogmático y moralista.

Aun así, digan lo que digan, todos merecen el reconocimiento, porque, aunque a Juan Lebrón Chinco no lo conozco de nada y jamás he cruzado una palabra con él, sé que juega al pádel mejor que yo y que lleva a gala el nombre de nuestra ciudad, por lo que no solo merece la distinción, sino también mi agradecimiento.

Reconocimientos que llevan el nombre de El Puerto más allá de sus fronteras

Le sigue, ya con la Medalla de Oro, Daniel Marín Gálvez, «Danielón», con quien estoy seguro de que me he visto, pero jamás he cruzado palabra. Sin embargo, y esto es gracias a Facebook —algo bueno tenía que tener—, me parece una persona sensata, coherente, desprendida y necesaria para una ciudad con una lengua podrida de mierda para algunas cosas.



Por otro lado, tenemos al Grupo Rives. ¿Y qué decir de lo orgullosos que nos hace sentir, a algunos, cuando llegas a Madrid o San Sebastián y pides un gin-tonic con ginebra de la negra y le dices al camarero: «Es que es de mi tierra»? Por eso solo, se lo merecen.

Y comienzan a llegar aquellos a los que podré abrazar, porque José Mesa Ramírez, «Pepe Mesa», no solo es conocido para mí. Compartimos Rocío, confesiones, vivencias… y encuentros con mi padre. Así que me alegro por algo tan merecido. Aparte, claro está, de que comerte una tarta imperial de Pepe Mesa en Logroño, con un gin-tonic de Rives Negra, es como estar en la Puntilla.

Entidades que representan los valores y la historia de la ciudad

Con respecto al Movimiento Scout Portuense, bueno, nunca fui boy scout. Supongo que primero por vago y luego, de mayor, porque, en interés de los niños, consideraban que llevaba demasiada ropa militar a las acampadas. Un gesto que denota la buena labor educativa que hacen con quienes tanto necesitan de buenos valores. Aparte de eso, entre ellos tengo amigos que son más que hermanos.

Y, aunque no soy marinero, la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen es Guadalete, es Puerto, somos todos. Así que, merecidísima Medalla de Oro, como la que obtendrán Bodegas Gutiérrez Colosía, para mí, uno de los últimos recuerdos de ese Puerto que olía a fino.

Por otro lado, tanto la Asociación para la Atención de Personas con Diversidad Intelectual (APADENI) como la Patrulla Fiscal y de Fronteras (PAFIF) de la Guardia Civil de El Puerto son instituciones que no solo merecen la Medalla de Oro, sino también nuestro apoyo. Y es que la labor que hacen no se paga con ninguna medalla, pero merece un reconocimiento cuando se hacen bien las cosas.

Las distinciones que llegan directamente al corazón

Y para el final dejo las dos que más me llegan al corazón: Juanjo Macías y la Muy Antigua y Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de El Puerto de Santa María, porque con ambos comparto vida desde la infancia.

A uno lo vi crecer, luchar por ser él mismo y alcanzar sus sueños. Y sé que, junto a él y con las lágrimas saltadas, estará alguien que no olvidará aquellos, no tan lejanos, 14 años. Echarán la vista atrás y, entre lágrimas, se reirán sanamente de todos los que no se imaginaban que El Puerto sería más grande gracias a ellos.

Del Rocío solo puedo decir que es como dársela a mi padre, a Rafael Sevilla, a Manolito Iglesias, a Rafael Vital, a Sánchez, al Lian Cham Poo y a tantos y tantos seres queridos que solo puedo decir: gracias.