
“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.
Vi estas películas de las que hablo y las vi claramente asociadas por su temática: mujeres del norte de Europa que escapan y que son liberadas por agricultores a cuyas casas llegan huyendo de las mafias o del exmarido; especies, éstos, de “ángeles de la guarda”, protectores.
Las películas son: Bajo el sol (1998), de C. Nutley; y, La novia polaca (1998), del argelino formado en París Karim Traïdia.
BAJO EL SOL (1998): Vi esta película no hace mucho de nuevo y la asocié con otra de la cual hablo debajo de esta. Desde ya digo que me ha parecido un bonito filme que merece más atención de la que tuvo en nuestro país.
Película sueca en la que Olof, un granjero, grande en estatura y humanidad, vive solo tras el fallecimiento de su madre en 1956. No ha ido a la escuela y no sabe leer ni escribir, por lo que siempre ha tenido que depender de los demás.
En el trabajo de la granja le ayuda su amigo Erik, quien, a pesar de ser más joven, presume de saber más de la vida que él por su etapa de marinero. La relación entre Olof y Erik muestra una cierta tensión que lleva al espectador a desconfiar de la honestidad del segundo.
Olof decide poner un anuncio en un periódico: «granjero solitario, 39 años, coche propio, busca joven ama de casa». Buscando un ama de llaves se encuentra a Ellen, una mujer que será importante para él.

Es una hermosa mujer de clase media que proviene de la ciudad atraída por el anuncio. Con ella aprende el cariño y el sexo, y acaba enamorándose. Ella, además, se hace cargo de las labores domésticas y también de la granja.
Pero está Erik, primero atraído por la mujer y luego amenazado por el poder que alcanza Ellen en la vida de Olof, lo cual puede poner en peligro algunos «negocios» que ambos se traen entre manos y donde Olof no conoce bien todos los detalles. Por lo que Erik no dudará en utilizar todos los medios a su alcance para que Olof desconfíe de su «ama de llaves».
Hay un episodio de tensión entre Ellen y Erik en el cual la mujer presiona e Erik para que devuelva a Olof el dinero que este le ha prestado. Erik investiga en su pasado y descubre que es casada. Trata de chantajearla para no pagar su deuda. Ella decide marcharse, pero vuelve y retoma de nuevo la relación para quedarse con Olof para siempre.
Efectivamente, la hermosa Ellen es una mujer refinada y culta que revolucionará a Olof en muchos aspectos, lo sabrá llevar con delicadeza, casi como si intuyera sus necesidades o supiera lo que está pensando. Se convierte así en una valiosa aliada como compañera y también para el trabajo del campo. Olof queda hechizado y muy atraído por la mujer.

Respecto a Ellen, en la película no se sabe ni se explica nada de su pasado ni de los motivos que la empujaron a abandonar las zonas urbanas suecas para ir al campo, al medio rural. Hay cierto misterio en este aspecto. Parece que huye de algo.
Está dirigida de manera muy convincente por Colin Nutley, con un guion del propio Nutley junto a Johanna Hald y David Neal, adaptación de un relato corto del escritor inglés H. E. Bates, The litlte farm, donde se evidencia la diferencia entre un mundo rural y bucólico, y el más malicioso ambiente de la ciudad. Bonita música de Paddy Moloney y excelente fotografía de Jens Fischer.
Tiene un reparto muy bueno con actores y actrices desconocidos en gran medida para nosotros, pero de una gran calidad y profesionalidad, como Rolf Lassgard, Helena Bergström, Johan Wideberg, Gunilla Röör, Jonas Falk, Linda Ulvaeus, Bergljot Amadottir y Per Sandberg.
Para mi modo de ver, este es el paradigma de película sencilla y bella. Una historia rural de pobre campesino analfabeto a quien la vida pone casi por azar a la mujer que le habrá de enseñar los secretos del amor, un amor que él no había conocido; Olof solo había mantenido una relación afectiva como hijo con su madre; y también alguna relación «bestialista» con animales.

Las imágenes son tratadas con exquisita delicadeza, con bellos paisajes de cielos nubosos, lagos cubiertos de niebla o pájaros enjaulados cantando. El paisaje sirve también a Nutley para ir mostrando el estado de ánimo de los personajes.
Por ejemplo, hay una escena en la que a medida que avanza el autobús que trae a Ellen, las nubes corren y el sol inunda la pradera. Cuando la atracción entre ellos va en aumento, también crece la tensión en la forma de una gota de agua pendiendo de una fresa hasta que finalmente cae y se dispersa en miles de ondas concéntricas.
Un filme de tempo adecuadamente lento y un pulso narrativo maravilloso. Una historia que no es nueva, ni siquiera actual; una historia que transcurre en el pasado pero que es tan antigua como el mundo.
Y muy importante: está muy bien contada e interpretada, y complace los sentidos con las imágenes y la música. El filme empieza y termina con la misma frase, inspirada en el Eclesiastés: «Pasó lo que debía pasar (...) no hay nada nuevo bajo el sol».

Como dijo nuestro gran crítico Ángel Fernández Santos: «Se ve con gozo. Todo es transparente en esta historia de alto erotismo nórdico. Sereno, cadencioso, vivo, sensual, a ratos incluso caliente juego amoroso. La gradualidad del crescendo sentimental es perfecta, libre, creíble, elegante».
Un conmovedor drama romántico ambientado en la Suecia de los años 50 del pasado siglo que gira alrededor de la tristeza del amor y el aislamiento que provoca el analfabetismo y la primariedad de un hombre prácticamente silvestre. Película, sencilla, bella y conmovedora.
Revista Encadenados
LA NOVIA POLACA (1998). Desde el principio, la película nos toma de sorpresa, como estupefacto se queda el protagonista Henk, un solitario campesino, viudo de años, un hombre rudimentario y sufrido que ha permanecido aislado del mundo, cumpliendo ciegamente su rutina de labrador.
Un día encuentra a una mujer desnuda escondida tras un árbol de su granja. Ella es Anna, una mujer polaca que ha escapado de la explotación sexual de los proxenetas y está exhausta. Tras reponerse de la impresión, Henk toma la mujer en brazos y la lleva a su casa. Una vez allí la baña, le cura algunas heridas, y le ofrece amparo. Ambos hablan lenguas diferentes.
Aunque Henk le da la oportunidad de ayudarla a volver a su país, ella le pide quedarse en la granja y ambos asumen un pacto de asistencia mutua. El granjero es un hombre tosco, sin educación, pero una gran persona que se porta muy bien con ella.

La mujer es educada y de buenos modales; colabora en las tareas domésticas y de la granja: cuida de los animales, limpia la casa e incluso dedica un tiempo a educar al hombre en sus hábitos higiénicos, la forma cómo hay que comer, etc. Todo ello a pesar de las dificultades del idioma.
Cuando transcurren unos días, la presencia de la mujer se hace notar y la casa está cuidada, llena de sutiles y hermosos toques femeninos: un florero en la mesa, un mantel, una comida bien servida. Estos pequeños pero agradables detalles harán que la relación entre ellos evolucione positivamente.
La trama tiene una parte final violenta, pues el granjero debe actuar de salvador de la joven, nada menos que quitando de en medio a los proxenetas que la tenían esclavizada, habiendo aparecido por la granja para volver a llevársela. Henk, sin dudarlo, la salva de forma expeditiva.
No quiero olvidar aquí que este tipo de esclavitud es una realidad en Europa, a costa de las mujeres de países pobres, en su momento de los denominados países del llamado “telón de acero”, entre otros.

La película es escasa en diálogos y los personajes se comunican a través de gestos y miradas. Pero esta dificultad no es óbice para que Anna y Henk vayan complementándose y compartiendo su vida. Poco a poco, surge entre ellos una hermosa historia de amor.
Gran dirección Traïdia, con un tempo pausado, pero de excelente factura. Guion emuy bueno de Kees van der Hulst que muestra con habilidad narrativa, tanto el amor que nace, como la tragedia que ella ha vivido. Bella música de Fons Merkies y magistral fotografía de Jacques Laureys y Daniel Reeves.
En el reparto tenemos actores desconocidos para el gran público, pero que hacen trabajos muy meritorios. Jaap Spijkers está solvente como granjero solitario y Monic Hendrickx, maravillosa como la mujer polaca; junto a ellos Rudi Falkenhagen, Roef Ragas o Hakim Traidia, todos muy bien.
La dirección, las interpretaciones y la fotografía fantástica, da lugar a una obra muy bella, una historia de amor en toda regla, aunque los personajes no sean nada melindrosos ni particularmente bonitos.
Además, es un filme de denuncia que nos enternece el corazón, no de forma sensiblera, sino fruto de una historia verazmente romántica, pero a la vez cruda, de una mujer que ha sido prostituida contra su voluntad.
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