El Centro de Internamiento de Menores Infractores Bahía de Cádiz ha acogido el taller de educación vial «Ha habido un accidente, tu ayuda es vital», una iniciativa destinada a concienciar a los jóvenes sobre la prevención de los siniestros, la responsabilidad al volante y la actuación correcta ante una emergencia.
La actividad ofreció una visión práctica de las consecuencias humanas, jurídicas y sanitarias que pueden derivarse de un accidente de tráfico. En ella participaron el agente de la Policía Local Antonio Marín, el voluntario de Protección Civil Pablo Calafat y Miguel Ángel Alba Pérez, víctima de un grave siniestro vial.
Durante la sesión se analizaron las principales causas de los accidentes de tráfico, las estadísticas de siniestralidad publicadas por la Dirección General de Tráfico y los tres grandes factores que intervienen en un siniestro: la vía, el vehículo y la conducta humana.
Los participantes conocieron además la evolución experimentada por la seguridad vial gracias a las mejoras introducidas en las infraestructuras y a la incorporación de nuevos sistemas de protección y asistencia a la conducción en los vehículos.
El taller abordó igualmente las consecuencias jurídicas de determinadas actuaciones al volante, como abandonar el lugar de un accidente, incumplir el deber de socorro o cometer una imprudencia grave durante la circulación.
Uno de los bloques principales estuvo dedicado al protocolo PAS: Proteger, Alertar y Socorrer, que establece los pasos básicos que debe seguir cualquier persona que presencie un accidente antes de la llegada de los servicios de emergencia.
Protección Civil impartió también nociones de primeros auxilios y soporte vital básico, haciendo hincapié en la necesidad de actuar con rapidez, evitar nuevos riesgos y facilitar una información precisa a los servicios sanitarios.
El momento de mayor impacto llegó con el testimonio de Miguel Ángel Alba Pérez, quien relató su experiencia tras sufrir un grave accidente de motocicleta en el que perdió un brazo.
Su historia permitió a los jóvenes conocer de primera mano cómo una decisión imprudente en la carretera puede cambiar completamente la vida de una persona, así como el proceso de adaptación y superación necesario para afrontar las secuelas de un siniestro.
El teniente de alcalde de Seguridad, Jesús Garay, destacó que la educación vial constituye una herramienta fundamental para prevenir accidentes y generar una mayor conciencia entre los jóvenes.
«Escuchar experiencias reales y conocer cómo actuar ante una emergencia ayuda a generar conciencia y responsabilidad entre los más jóvenes», señaló Garay, quien agradeció la colaboración de la Policía Local, Protección Civil y las personas participantes.
La jornada, organizada por las áreas municipales de Seguridad y Protección Civil, concluyó con la proyección de varios vídeos de sensibilización sobre los riesgos asociados a determinadas conductas al volante.
El mensaje final incidió en que la prudencia, el respeto a las normas y la responsabilidad personal resultan esenciales para evitar tragedias en la carretera. Los ponentes recordaron que «es mucho más valiente quien decide no conducir después de haber bebido que quien piensa que no va a pasar nada».











