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La gente de mi quinta era feliz en una taberna. Salvo excepciones pocas quedan en el marco de Jerez con la esencia y solera de esos antros de antaño, con serrín en el suelo y el olor a fino o manzanilla en el ambiente, desprendido por las añejas botas de roble americano. Había una emblemática en Sanlúcar de Barrameda, en la calle Santo Domingo, justo en frente de la iglesia del mismo nombre. Allí me tomaba la manzanilla Viruta de Argüeso en “gorriones”, y por sus paredes se respiraba la esencia taurina con grandes carteles de toros. Hasta había una celosía que impedía fisgonear a quién estaba en la tasca, aunque no llegaba a la privacidad de los reservados de La Burra. Y uno de los clientes asiduos era el párroco de Santo Domingo. Un cura sin sotana que entre homilías y confesiones se cruzaba de acera para dar buena cuenta de la Viruta o la E, que se servían directamente del barril a través de la canilla. Aquella costumbre provocó que la sabiduría popular sanluqueña lo bautizara como el cura del Caribe, porque iba de Santo Domingo a La Habana en un santiamén.

Y como el cura del Caribe estuve ayer en la plaza real. Dando bandazos al ambigú porque la mansada que trajo ayer el ganadero invitaba a tomarse un gorrión, pero esas buenas costumbres de tener fino en la plaza de toros pasaron a mejor vida. Ahora abundan los combinados y yo, por mis achaques solo bebo refrescos y alguna que otra copa de Quinta o de Pavón. Y es que ya no se ven ni las botas de vino de odre que tiraban a los toreros al dar la vuelta al ruedo triunfantes. Todo ha cambiado a peor hasta el punto que el vendedor de almendras venido desde Córdoba fue el que tuvo que sacar a hombros a Daniel Luque, el triunfador de la tarde con la colaboración del bisoño presidente del festejo, cuyos asesores veterinarios se tragaron algún que otro toro anovillado no apto para una plaza como la de El Puerto. Ya no quedan ni capitalistas.

Nuevamente Morante se quedó sin triunfar en esta plaza, y van… No consigue el de La Puebla consumar un triunfo que se le resiste, aunque le queda otra oportunidad el próximo sábado. No obstante, se le vio mayor predisposición que en otras ocasiones pero cuando te topas con toros mansos y descastados, poco puedes hacer.



El Juli sigue siendo el torero poderoso que encuentra toro casi siempre, pero tal era el despropósito ganadero de ayer que también se fue de vacío aunque en su primero, con varias tandas de derechazos despegados, el caritativo público de El Puerto pidió con timidez la oreja, premio no concedido por la presidencia. Tampoco dio la vuelta al ruedo, porque ese galardón también ha caído en desuso. [Tarde de apertura, estrenos y ensoñaciones ante un Luque en gran momento]

José Tomás no se lo quiso perder. / Bellido.

El que sí está en buen momento es Daniel Luque. Sin aspavientos, con mucho valor y poderío enarboló una buena faena a su primero, un toro con peligro pero al que el sevillano sometió. Mucho mérito tuvo el torero de Gerena, al que se le ve con ambición y asentado para ser uno de los toreros de esta década. La estocada fulminante le sirvió para cortar las dos orejas. En el que cerraba plaza tuvo poco material, y apenas ligó varias tandas a través de porfiar con su enemigo. Otra estoca le sirvió para cortar una “orejita de El Puerto”.

¿Qué pasa en la fiesta? Ayer, con uno de los carteles más rematados del ciclo solo hubo algo más de un tercio de entrada. No vinieron ni los “Morantistas” del puro y el romero en la solapa. No sé si la fecha es complicada por el trasiego de veraneantes ante el cambio de mes. O porque la crisis que tanto ha negado el gobierno ya se nota en los bolsillos. O quizás porque a la juventud no le interesa la fiesta. Muchas cuestiones para reflexionar, porque no hace falta que cuatro activistas se manifiesten ante la puerta principal para vaticinar que el toreo está en crisis y que quieren acabar con él. Parece que a nadie de los que viven el toro le preocupa la falta de público en los tendidos entre los cuales se encontraba el torero más taquillero José Tomás. ¡Vaya paradoja! Algún día nos lamentaremos por no haber atendido a las alarmas, al igual que nos pasó a los asiduos de La Habana cuando cerró sus puertas hace una década. Ni avisaron al cura para oficiar el funeral. ¡Vaya gente más siesa! Y no me extiendo más porque poco hay que contar, que ya se sabe que “en tiempo de melones, cortos los sermones”.

FICHA DE LA CORRIDA

Toros de Garcigrande. Mansos y justos de presentación. Más de un tercio de entrada.

MORANTE DE LA PUEBLA: Pinchazo bajo y descabello (ovación y saludos); estocada caída (aplausos).

EL JULI: Estocada trasera (ovación y saludos); estocada y descabello (aplausos).

DANIEL LUQUE: Estocada trasera (dos orejas); estocada (oreja).