Print Friendly, PDF & Email

Quien ya no es príncipe volverá a recalar con sus huesos en esta tierra. Como es natural, el evento será, para algunos, algo positivo, para otros una afrenta, para la mayoría algo que ‘ni fu ni fua’.

Su visita, al amparo de la efemérides de una empresa que para algunos, modelos es de puestos de trabajo, y para otros, vivo ejemplo de una Andalucía anacrónica, tiene su mérito y visión de futuro.

Esos dos eventos, personalidades, actos, o lo que sea, no solo merecen respeto y admiración. Para esta ciudad, la visita del jefe del estado Español siempre será motivo de orgullo, aunque alguno salte con su vena progre republicana absurda y viejuna falsamente sustentada por vagas lagunas mentales, desmontadas si se cruza con el monarca y puede hacerse una foto, porque, hombre, es que es el Rey.

Por otro lado, aquellos tópicos de señoritos a caballo por la campiña ya son causa de risa, cuando hablamos de una empresa consolidada, y en donde la inversión y los puestos de trabajo ya no son en exclusiva de esta ciudad, aunque, como es normal, la vinculación de los naturales si supone casi media carta de presentación.

El evento, sin desperdicio, supone un suma y sigue, algo que al fin y al cabo situará a la ciudad en la cabecera de algunas portadas, centro de noticias, aunque sea por unos minutos, pero que será como un granito mas de arena, sobre todo de cara a una promoción turística que, nos guste o no, es una realidad que ofrece puestos de trabajo en el sector inmobiliario y de servicios.

No dudo que habrá quien, con rechinar de dientes y dudoso orgullo herido, se remonte a los tiempos de los Trastámara acusando de mil felonías al monarca, salvando así una falsa conciencia de modernidad caduca. Yo, por mi parte, seguiré viéndolo como una opción de futuro, como parte de una inversión y una apuesta por una ciudad que día a día, como perro casi sin pulgas, comienza a sacudirse con fuerza de esa miseria y húmedo tufillo de podredumbre en la que muchos se empecinaron en meternos.

En fin, con el respeto que se merecen, uno por su situación en nuestro organigrama político, y la otra por su apuesta por su ciudad, brindo por ellos y espero que la ciudad termine por sacudirse la sarna y por fin comience a tener un pelo brillante.