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“Nuestra harina El Vaporcito siempre apoya la cultura, el deporte y el arte”.

Cruella de Vil es un personaje de ficción y la principal villana en la novela de la británica Dodie Smith (1896-1990): “One Hundred and One Dalmatians” (1956), en castellano “101 dálmatas”, que ha tenido numerosas adaptaciones en cine y Televisión.

Cruella es una mujer inicua guiada por la obsesión de hacerse abrigos de pieles con animales, sobre todo de pieles de perros de la raza dálmata. El personaje ha sido el mismo a lo largo de las películas que se han ido haciendo sobre la novela de Smith, pero sus caracterizaciones varían.

Cruella tiene la mitad izquierda de su cabello blanco y la mitad derecha de color negro, y su empeño es siempre secuestrar cachorros dálmatas para hacerse con su piel. A su servicio tiene dos sirvientes que son dos ladrones llamados Horacio y Gaspar. En las versiones filmadas con personajes reales también está la dueña, empresaria y propietaria de una fábrica de abrigos de piel, donde Anita es diseñadora. Otro de los diseñadores es Roger, que está enamorado de Anita.

La obcecación de Cruella por la piel de animales jóvenes se debe a que, cuando envejecen los animales, su piel se vuelve gruesa y no se vende tan bien como las pieles suaves y delgadas.

Me dispongo a comentar la primera peli de los 101 dálmatas (1961) que vi en mi niñez, e iré repasando otras secuelas sobre esta historia perruna, para acabar con la precuela Cruella (2021) estrenada hace unos días.

101 DÁLMATAS (1961). Ya hablé de esta película en este periódico. La historia es una pareja de perros dálmata que vive junto a sus amos rodeada de sus quince cachorros. Pero la malvada Cruella de Vil quiere poseer los cachorros para hacerse un abrigo.

Tiene un guion muy efectivo, adaptación de la novela de la Sra. Smith. La historia es emocionante y suscita en los niños todo tipo de emociones.

En esta película Disney, Cruella de Vil destaca como una malvada, a medio camino entre la bruja y la mujer ambiciosa y criminal, con unos ayudantes muy torpes.

El mal acaba siendo vencido. Mensaje claro para los niños.

 

101 DÁLMATAS ¡MÁS VIVOS QUE NUNCA! (1996). De nuevo Cruella anda en esta cinta con su monotema de la piel dálmata para su nueva línea de moda. Cuando su gran diseñadora, Anita, le cuenta que su pareja de dálmatas va a tener cachorros, toda su atención se centra en hacerse con ellos.

Correcta realización de Stephen Hughes, un aceptable por los pelos guion de Stephen Herek. Música de Michael Kamen y una alegre fotografía de Adrian Biddle.

En el reparto Glen Close (excelente como Cruella) hace un buen trabajo, acompañada de Jeff Daniels, Joely Richardson o Joan Plowiright.

Problemas de esta versión: el principal es que los perros pasan a un segundo plano con relación a las personas. Tampoco hay mucha magia ni tiene momentos alocados o maravillosos. Y aunque puede gustar a los amantes de los animales, queda muy por debajo del clásico animado del ’61.

 

101 DÁLMATAS DE VACACIONES (1998). Cuando Roger lleva a Anita a pasar su segunda luna de miel, el viaje cambia por una estrafalaria complicación para todos: los Dearly descubren que no están casados legalmente.

Cruella hará lo imposible para que Roger y Anita no renueven sus promesas de matrimonio, pues de esa forma ella recibirá su nueva granja de manera automática, salvo que sean capaces de detenerla.

Aceptable cinta de medianía dirigida por Jim Jinkins con guion de David Campbell, que siempre tiene su pizca de emoción en la carrera para que Cruella no se salga con la suya.

 

 

102 DÁLMATAS (2000). Cruella consigue salir de la cárcel después de haber seguido un tratamiento tras el cual parece haberse curado de su ofuscación por las pieles y el abrigo hecho con cachorros dálmatas.

Pero cuando pasa un tiempo, de nuevo reaparece la genuina afición de Cruella, esta vez con más fuerza que nunca, lo cual se manifiesta sobre todo cuando aparece una linda perrita dálmata sin manchas, la número 102.

Es una continuación con personajes reales del clásico Disney, un tanto repetitiva, una secuela insípida y sin muchos alicientes. Hecha, eso sí, con brío y energía. Pero comete el error de sacar a los perros como protagonistas, lo cual nos deja con humanos que resultan extraños a la historia.

Dirigida por Kevin Lima está protagonizada con solvencia por intérpretes de primera como Glenn Close o Gérard Depardieu principalmente.

Justamente, Glenn Close consigue crear de nuevo una admirable Cruella carne y hueso, pero ni siquiera su carismático personaje puede salvar una película insustancial.

 

101 DÁLMATAS 2 (2003). Aquí va de perros y muy perros. El pequeño Patch quiere destacar sobre los demás cachorros dálmata y aspira convertirse en un perro “único en su especie”, como su estrella de televisión Relámpago.

Patch, separado de su familia, conoce por cosas de la suerte a su héroe. Milagrosamente se convierte en su socio en la vida real.

Mientras, Cruella se ha convertido en mecenas de un curioso artista que pinta juegos de manchas. A modo de inspiración, Cruella secuestra a los cachorros dálmatas. Patch y Relámpago planean un rescate, mientras Patch descubre que es un perro único.

Secuela equivalente a la original, pero menos sorpresiva. Es más bien para peques amantes de los perritos. Aceptable animación y personajes.

 

CRUELLA (2021). El público se ha contentado y ha asumido la maldad y la ambición siniestra de Cruella, habiendo quedado esa imagen en la memoria colectiva de cuantos por miles hemos visto la versión clásica de Disney y siguientes.

En ese sentido es de agradecer la idea del director Gillespien junto a los autores del guion Dana Fox y Tony McNamara, por hacer esta “precuela”, o sea, cinta que se desarrolla en el tiempo antes de la Cruella adulta, es decir cuando el personaje es una niña. Cuenta la infancia y juventud de Cruella y todas las circunstancias que la envolvieron, para ofrecer una explicación psicológica al personaje que acabará siendo de mayor.

Tenemos a una niña muy creativa e inteligente, con gran aptitud para la moda. Su nombre es Estella Miller, pero tiene una vena cruel, lo que lleva a su madre Catherine a apodarla “Cruella”. Como quiera que la niña es muy rebelde, su “madre” (luego se verá que no es su madre natural) saca a la niña del colegio para mudarse a Londres.

De camino entra en una fiesta organizada por la rica baronesa von Hellman para pedirle ayuda económica. Estella es testigo de que unos feroces dálmatas de la baronesa atacan a su madre empujándola por un acantilado, y morirá.

Estella, huérfana y con la mitad del pelo negro y la otra mitad blanco, se dirige sola a Londres y hace amistad con dos pequeños vagabundos, Jasper y Horace, muchachos que son ladronzuelos muy espabilados. La niña, para pasar desapercibida, se tiñe el pelo de rojo.

Diez años después Estella se gana la vida junto a Jasper y Horace como ladronzuela, aunque su vocación es la moda y diseña sus propios disfraces.

Para su cumpleaños, Jasper y Horace le consiguen un trabajo a Estella en los grandes almacenes Liberty como limpiadora. En una de esas Estella crea unos diseños que le granjean la admiración de la baronesa, una renombrada y tirana diseñadora de la alta costura, que le ofrece un trabajo. La chica se gana el favor de la señora, pero se da cuenta que su jefa lleva el collar que perteneció a Catherine. Estella se propondrá recuperar la joya de la que cree su madre.

Bajo el disfraz de Cruella y llevando su color de pelo natural, se cuela en una de las fiestas de la baronesa von Hellman para conseguir el collar. Cuando la baronesa utiliza un silbato para dar órdenes a sus dálmatas, la joven recuerda que utilizó el mismo silbato para ordenar a sus perros a asesinar a su madre años atrás. Buscando venganza, Estella se burla de la baronesa apareciendo en sus reuniones con extravagantes trajes, diseñados con la ayuda del dueño de una tienda de ropa vintage llamado Artie.

El comportamiento altivo y arrogante de la actual Cruella enfada cada vez más a Jasper y a Horace, así como a la baronesa. Estella acaba llevándose a dálmatas después que uno de ellos se trague accidentalmente el collar de su madre.

Estella acabará montando su propio espectáculo de moda. Pero la muchacha y sus amigos son apresados por la baronesa, con grave riesgo para sus vidas.

La joven es rescatada por el criado John, quien le hace revelaciones interesantes sobre el collar y a la vez descubre que la baronesa von Hellman es su madre biológica. No cuento más para que vayáis a verla, pues merece la pena.

Magnifica dirección de Craig Gillespie. Notas musicales sugerentes de Nicholas Britell donde cada secuencia empieza con un tema rock o pop sesentero hasta el punto de que las imágenes parecen estar al servicio de las canciones y no al revés. Tiene la obra una magnífica puesta en escena y un bellísimo vestuario.

El reparto es de lujo con Emma Stone inconmensurable como Estella-Cruella, bonita, expresiva y que sintoniza con el espectador. Maravillosa Emma Thompson como la baronesa, que pone en valor su talla de gran actriz, su elegancia y su belleza madura, interpretando el rol de villana, mujer distinguida y creativa.

Como decía, la película es una precuela, ya que cuenta cómo la selecta villana de la fantasía Disney, se convirtió en lo que siempre habíamos visto: una mujer malvada que tiene también en esta cinta su lado bueno y positivo. La Stone en la edad juvenil, aspirante a diseñadora de moda, se enfrenta a su némesis, la egocéntrica estrella de la alta costura que encarna una Thompson histriónica pero eficiente.

Aspecto de interés es la ambientación del Londres de los años 60 y 70, la cuna de la moda más revolucionaria del pasado siglo. El lugar idóneo para la colisión de egos y estéticas en el diseño de alta costura emprendido por las dos protagonistas; hasta que la cosa deviene punk.

La trama general, con su dosis de venganza, acaba siendo irrelevante pues la peli está hecha para un público maduro que sabe valorar la dirección, la puesta en escena, la genial fotografía de Nicolas Karakatsanis y la gran labor actoral.

 

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