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Amal Esperanza, como el resto de entidades de El Puerto, denuncia que está sufriendo de forma asfixiante “la situación creada por la deficiente gestión del gobierno municipal en cuanto a subvenciones acordadas, ejecutadas, y no abonadas. En Amal Esperanza no somos partidarios de lanzar simples proclamas o diatribas, al contrario, preferimos argumentar lo que decimos y documentar lo que denunciamos. 27 años de existencia, eficacia y seriedad nos avalan”, explican.

Exige que el gobierno local indique, de forma urgente, la fecha de abono de las subvenciones debidas

Amal Esperanza, como cada año, ejecutó todos sus programas de 2019 y justificó al Ayuntamiento aquellos cuya ejecución estaba subvencionada, según los presupuestos de 2019, “sin que hasta la fecha se nos haya indicado nada en contra de dichas justificaciones (y, esperemos, que nada se nos diga ahora, a partir de la publicación de este escrito, porque ello significaría que la Administración se mueve con criterio revanchista ante la crítica justificada y documentada)”, señalan.



En el presente año 2020, Amal Esperanza ha participado en gestiones colectivas e individuales ante el Ayuntamiento de cara a solucionar el problema de la falta de cumplimiento de la administración local. Esas gestiones derivaron en dos reuniones, una con el alcalde, Germán Beardo, el 20 de julio, en la que se comprometió al abono de las subvenciones pendientes “porque están contempladas y todo sigue su curso”, según dijo, emplazando a Amal Esperanza a concertar una cita con el teniente de alcalde del área económica para resolver los detalles.

La segunda cita fue con el entonces teniente de alcalde del área económica, Javier Bello, el 29 de julio, en la que se analizó el impago de 2019 y la rémora que ello suponía para la ejecución de los programas de 2020, puesto que Amal no cuenta con capacidad de financiación de dos años.

Ante dicha situación, se comprometió a abonar las dos subvenciones de Amal de 2020 con carácter urgente y previo a su ejecución, emplazando para ello al mes de septiembre de 2020. “Ante la pregunta por nuestra parte sobre qué ocurriría si el presupuesto no estaba aprobado en dicho mes de septiembre, nos dijo, con datos en la mano, que se abonarían en base al prorrogado, porque había mecanismos para ello, y pidió que Amal Esperanza presentase, de forma urgente, el proyecto de cooperación de 2020, cosa que Amal hizo el 7 de agosto”.

En la imagen, un camión de Amal Esperanza, que también colabora de forma conjunta con la Fundación La Vicuña en la ayuda a los campamentos refugiados saharauis. / EA

Continúan explicando que “a pesar de que esta demora nos dejaba sólo tres meses para la ejecución de los programas del año 2020, en Amal Esperanza respetamos las instituciones y a sus administradores y esperamos hasta el 15 de septiembre. A partir de dicho día empezamos a intentar concertar un encuentro o, simplemente, hablar con el concejal Bello. Pues bien, no hubo forma, siquiera, de que atendiera las llamadas ni los mensajes”, lamentan.

“¿Cuál es el papel del socio de gobierno, Ciudadanos, en todo este desatino”, cuestionan

Ante esta tesitura se dirigieron a la nueva teniente de alcalde del área económica, Blanca Merino, “quién después de varios mensajes cruzados nos remitió al concejal Bello, por ser el titular de las áreas que acogían las subvenciones. De nada sirvió que le dijéramos que recurríamos a ella, precisamente, ante la actitud esquiva de dicho concejal. A todo esto, se produce la conocida intervención de la concejala Merino en pleno, mediante la cual reconoció, nada menos y con total impunidad, que no habría presupuesto de la anualidad 2020… no es que hubiese problemas en su trámite, no, es que no lo han hecho siquiera, vaya; que tampoco lo habría en tiempo y forma para 2021 y que por todo ello las subvenciones aún tardarían en pagarse. Y para concluir tan gloriosa intervención, dejó sentado que los atrasos en los pagos se deben a la existencia de defectos en las justificaciones que han presentado las asociaciones”, recuerdan.



El presidente de la entidad solicitó cita con el alcalde, quién nos terminó transmitiendo, a través de personal de confianza, “que nada tenía que añadir a lo dicho por la concejala Merino en el Pleno, y que para cualquier asunto relacionado nos dirigiéramos al concejal Bello”, relatan.

El último episodio de esta pesadilla ha sido una comunicación oficial del Ayuntamiento, por la que se les indica que, ante la falta de presupuesto de 2020, el Ayuntamiento no podrá abonar el compromiso de cooperación, “a pesar de lo dicho por el concejal Bello, específicamente de este proyecto, y hasta de haber pedido que se le presentase urgentemente. El colmo del asunto viene cuando se lee quién firma la comunicación: el teniente de alcalde del área de Participación Ciudadana, el señor Bello”, denuncian.

“Cúmulo de despropósitos”

La entidad expone que “ante tal cúmulo de despropósitos, falta de responsabilidad, de atención y otros asuntos todos de difícil calificación, Amal Esperanza no tiene otra salida que posicionarse públicamente. Cuando la ciudadanía intenta resolver por cauces normales ante la administración, y de ésta sólo recibe muestras de incapacidad y desatención, no tiene otra salida. Estamos ante lo que no puede ser considerado más que una autodeclaración de incapacidad del gobierno municipal, incapacidad para poner encima de la mesa un presupuesto en casi año y medio de ejercicio, la declaración de que el del año 2021 llegará tarde, y todo ello con resultado de que la ciudadanía tendrá que ser la que sufra las consecuencias. En democracias sanas un gobierno incapaz de aprobar un presupuesto dimite en bloque, cuanto más si el problema es que, siquiera, se ha sido capaz de elaborarlo. Eso se llama asumir responsabilidades”, dicen.

También se preguntan si es justo que los programas comprometidos con los refugiados saharauis, “nuestros refugiados, víctimas de nuestro abandono como país en 1975, paguen las consecuencias de la incapacidad, declarada y reconocida. ¿Cuál es el papel del socio de gobierno, Ciudadanos, en todo este desatino, teniendo en cuenta que su representante estuvo en la reunión con el alcalde?”.

Amal insiste en que “el concejal Bello no cumplió su compromiso: hizo que Amal presentase un proyecto que ahora dice no poder abonar, dijo que había mecanismos para abonar la subvención de 2020 aún en el caso de que no se aprobase presupuesto, y ahora arguye que al no haberse aprobado no se puede abonar. La concejala Merino no ha movido un sólo dedo para solucionar el embrollo del que es responsable su área, y ahora se descuelga con el reparto de culpabilidades en los defectos de justificación de las asociaciones en las subvenciones atrasadas. Mire, señora Merino, Amal Esperanza entregó las justificaciones de 2019 hace un año, y nadie le ha hecho saber que haya defecto en las mismas. Pero ojo, reiteramos que ahora no cabe que nos endilguen defectos en respuesta a esta denuncia, porque sería el colmo de la desfachatez, torticero y muy grave”, afirman.

“Todo estaba marchando”

En cuanto al alcalde, que en julio dijo a Amal Esperanza que todo estaba marchando, “ahora nos envía la confirmación de que nada marcha, que no tiene nada que añadir a lo confesado por la concejala Merino, y que no puede recibir a Amal Esperanza a dar la cara y expresar soluciones”, lamentan.

Amal Esperanza, como tantas otras entidades, “lleva dos años cumpliendo sin recibir la contraprestación comprometida. Cumpliendo y sufriendo las consecuencias de quienes incumplen. 27 años de buen hacer y de garantías no parecen ser meritorios más que de frases hechas como ‘transmitirle nuestro más sincero reconocimiento a la labor que realiza la asociación en los Campamentos de refugiados’, o ‘la disposición al encuentro y al diálogo’. Los encuentros y el diálogo que se nos han negado desde que el gobierno sabe que no ha cumplido lo prometido”, denuncian.

Por tanto, desde Amal Esperanza exige que el gobierno local indique, de forma urgente, la fecha de abono de las subvenciones debidas por la actividad de 2019, que realice las operaciones presupuestarias que crea convenientes para cumplir los compromisos de 2020, de forma igualmente urgente. “No tengamos que pensar que lo que vale para aumentar en 50.000 euros el alumbrado de Navidad en tiempos de crisis no vale para solucionar el problema de débito a refugiados, a través de una entidad que ha cumplido con lo que debía hacer”, concluyen.

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