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1ª parte: El Insomne

Hizo mucho calor, ese calor húmedo que en esta tierra hacen más insoportables aun las altas temperaturas del estío. El primer fin de semana del verano I después del Covid-19 transcurrió para algunos de ensueño, para otros una pesadilla… Son muchas las maravillas que llegan con la canícula las que nos hacen ser abiertamente más felices menos una, irnos a la cama y no poder pegar ojo. Horas que se alargan, calor incesante y la obligación de tener que madrugar son malos aliados de nuestro descanso, sobre todo cuando el clima no nos da un respiro y nos sobra cualquier prenda en la cama, y si a esto se le une una un exceso de decibelios que se te mete por la ventana pues adiós descanso. No obstante semejante despropósito  tiene solución: ponerse tapones. [Desde La Pasarela]

2ª parte: El Sofista

Los sofistas fueron pensadores de la antigua Grecia. Transmitían su sabiduría al pueblo y viajaban por todo el mundo adquiriendo muchos conocimientos. Al volver a su tierra, presentaban lo aprendido en el exterior y generaban nuevos dilemas y debates en la sociedad a causa de las novedades del exterior hasta entonces desconocidas. El término evolucionó / degeneró en ese sentido y se llegó identificar a los sofistas con charlatanes o embaucadores. Es conocido que en la ciudad abundan los aficionados a la poesía, sobran quizás, y en política ocurre lo mismo, pero en este caso se trata del político sofista, es decir, el que te la mete ‘doblá’ con su pico de oro acerca de sus grandes “logros” en pro del beneficio y desarrollo de la ciudad. Los sofismas son razonamientos o afirmaciones que parecen ciertos, parecen verdad, pero no lo son. Un sofisma es una mentira disfrazada de verdad, un engaño razonado que nos intenta convencer de algo que es falso. Ejemplos de sofismas hay muchos: “Los elefantes tienen trompa. Los elefantes son animales. Por lo tanto, los animales tienen trompa”. “Los franceses son europeos. Los italianos no son franceses. Por lo tanto, los italianos no son europeos”. Y el caso es que hay gente que se lo cree todo…

A diferencia de las falacias, que pueden ser voluntarias o no, los sofismas se utilizan de forma voluntaria con el objetivo de confundir, manipular o tergiversar. ¿Quién no conoce a alguien que se pone las medallas del trabajo de otros o que fardan de algo que no lo merece? Y el ciudadano que proteste luego, el que exprese algún razonamiento en contra, ése es un derrotista y no quiere a su ciudad, oiga. Pasa a convertirse automáticamente en un desecho humano, en el escarnio para las hordas salvajes del Facebook y todas esas redes que maneja el diablo.

Epílogo

Siendo cerca de las 6:00 a.m., y tras una dura noche, alguien en la ciudad se pone en pie para ir a trabajar, todavía con el martilleo en los oídos de la voz grabada del speaker que anunciaba una atracción denominada “Norias Sánchez” y los ecos de algo parecido a una ‘rave’ o concentración festiva de aficionados a la música house o techno, que generalmente se celebra en un edificio abandonado o al aire libre. El sueño de una noche de verano. De este verano 2020.

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Daniel Bastida. Nacido en Cádiz, además de estudios en Turismo e Imagen y Sonido se encuentra cursando el Grado en Cine y cultura por la Universidad de Córdoba. Ha trabajado en diversos medios audiovisuales y desde el año 2003 colabora en prensa en periódicos locales y en El Puerto Actualidad con su columna “Desde La Pasarela” sobre temas de actualidad portuense.

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