Valentín Rial, con el ramo de flores recibido durante la emotiva despedida organizada por sus compañeros y pacientes en el Centro de Salud Puerto Sur. / P.P.M.

No era una mañana más en el Centro de Salud Puerto Sur. Valentín Rial García sabía que llegaba el momento de cerrar una etapa profesional de casi cuatro décadas, pero no esperaba que compañeros y pacientes hubieran preparado una despedida capaz de desbordarle.

Cuando apareció en una de las zonas comunes del centro, comenzaron los aplausos. Después llegaron los abrazos, las felicitaciones y un ramo de flores. El médico, visiblemente emocionado, apenas podía contener las lágrimas mientras recibía el cariño de quienes le han acompañado durante buena parte de su vida profesional.

La escena resumía mejor que cualquier balance lo que ha significado su paso por la sanidad portuense. Rial considera que puede ser uno de los médicos de familia que más tiempo ha permanecido con el mismo cupo, durante “prácticamente 40 años”. Ese largo recorrido le ha permitido atender incluso a tres generaciones de una misma familia.


“Profesionalmente ha sido una satisfacción impresionante”, explicaba poco después de la sorpresa. Recordaba especialmente esa sensación de haber conocido a algunos pacientes cuando eran niños y volver a verlos muchos años después ya convertidos en padres, acompañados esta vez por sus propios hijos.

Ese vínculo prolongado en el tiempo ha sido una de las marcas de su trayectoria. “Afortunadamente tengo la suerte de que mis pacientes me han querido muchísimo”, señalaba Rial, satisfecho de haber podido atenderlos y acompañarlos durante tantos años.

Su historia profesional en El Puerto de Santa María comenzó en 1989, cuando llegó procedente de Cádiz. Antes de incorporarse a Puerto Sur trabajó en el ambulatorio Virgen del Carmen. Con el paso del tiempo, aquella relación estrictamente profesional terminó convirtiéndose también en una relación personal con la ciudad. “Ya soy un portuense de adopción”, resumía.

La despedida de este jueves terminó convirtiéndose en uno de los momentos más especiales de todo ese recorrido. “Creo que es uno de los días más importantes de mi vida”, aseguró después de recibir el homenaje. Aunque sabía que era querido en el centro, reconocía que no esperaba una reacción así: “Esta muestra de cariño me ha superado y ha sido algo impresionante”.

También tuvo palabras para sus compañeros, algunos de los cuales llevan junto a él más de tres décadas, así como para las nuevas generaciones de profesionales que se han ido incorporando al centro. Rial destacó especialmente el valor del equipo humano con el que ha compartido tantos años de trabajo.

Al final quedaron los aplausos, los abrazos y la emoción de una despedida que iba mucho más allá de una jubilación. Valentín Rial cierra una etapa después de décadas de consulta, seguimiento y cercanía con sus pacientes, dejando tras de sí una trayectoria marcada por la continuidad y por el vínculo construido con varias generaciones de portuenses.