La memoria del agente de la Policía Local Sergio Alejo Gallardo ha quedado desde este Viernes de Dolores unida para siempre a la calle Jesús Cautivo, donde se ha descubierto una placa conmemorativa en su recuerdo. El acto, celebrado en El Puerto de Santa María, ha reunido a familiares, compañeros de la Policía Local y de Protección Civil, así como a numerosos representantes del mundo cofrade portuense, en un ambiente marcado por la emoción, el respeto y el recuerdo.
Sergio Alejo Gallardo falleció el 26 de septiembre de 2024, a los 43 años, como consecuencia de las heridas sufridas en un accidente ocurrido en julio de ese mismo año mientras patrullaba en quad en la zona de Puerto Sherry. Su pérdida causó una profunda conmoción en la ciudad, donde era una figura muy conocida y apreciada, tanto por su labor profesional como por su intensa implicación en la Semana Santa.
Durante el homenaje, el Ayuntamiento ha querido perpetuar la memoria de quien fue considerado un servidor público ejemplar, muy vinculado además a las tradiciones religiosas de la ciudad. La placa queda instalada en un enclave especialmente simbólico, la calle Jesús Cautivo, uno de los lugares más reconocibles del recorrido cofrade portuense y muy ligado a la Hermandad de la Veracruz, de la que Sergio Alejo era capataz.
En el acto estuvieron presentes sus familiares, entre ellos sus hijos, Sergio y Rocío, además de compañeros de la Policía Local y de Protección Civil, junto a responsables municipales y representantes de distintas hermandades. El homenaje concluyó con el descubrimiento de la placa y una fotografía de familia como símbolo de unidad, recuerdo y gratitud.
Más allá de su uniforme, Sergio Alejo Gallardo dejó una huella profunda en la ciudad por su calidad humana y por su compromiso con el mundo cofrade. Fue una figura muy querida en numerosas cuadrillas y hermandades, donde destacó por valores como el compañerismo, el esfuerzo y la humildad. Hermano de Humildad y Paciencia, Veracruz y Resucitado —de la que además fue miembro fundador—, también perteneció en Sevilla a las corporaciones de Redención y Soledad de San Lorenzo.
Su vinculación con el mundo del costal y la Semana Santa formó parte esencial de su vida y de su entorno familiar. Ese legado, muy presente durante el homenaje, sigue vivo entre sus hijos y entre todos aquellos que compartieron con él la devoción, la amistad y el servicio a la ciudad.
Uno de los elementos más emotivos del acto fue la frase grabada en la placa, convertida en uno de sus lemas más recordados: “Mañana lo fuimos, hoy lo somos”. Una expresión que resume, para quienes lo conocieron, su forma de vivir y entender tanto el servicio público como su compromiso personal con El Puerto.
En nombre de la familia intervino su hermano, Jesús Alejo Gallardo, que agradeció el homenaje y el cariño que la ciudad ha mantenido hacia Sergio desde el momento del accidente. Un respaldo que, según trasladó, ha acompañado a sus seres queridos durante todo este tiempo y mantiene vivo el recuerdo de una persona cuya ausencia sigue muy presente en El Puerto.












