Las marismas portuenses han desempeñado un papel clave como zona de amortiguación natural durante el episodio de lluvias intensas asociado a la borrasca Leonardo, absorbiendo una gran cantidad de agua procedente del entorno del río Guadalete.
Las imágenes captadas desde el aire muestran cómo este espacio natural ha quedado ampliamente inundado, funcionando como un almacén temporal de agua dulce que ha contribuido a reducir la presión directa sobre la desembocadura del río y a suavizar el efecto combinado de lluvias y mareas.
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Este tipo de ecosistemas presta un servicio ambiental esencial, ya que es capaz de retener miles de metros cúbicos de agua, actuando como un freno natural ante situaciones hidrológicas extremas.
Este comportamiento del sistema marismeño se ha producido en un contexto de máxima vigilancia del Guadalete, que llevó al desalojo preventivo del Poblado de Doña Blanca ante la posibilidad de una crecida significativa tanto del río como de arroyos cercanos.
Hasta el momento al que se refiere la información, no se ha registrado la entrada de agua en las viviendas desalojadas, mientras se mantiene el seguimiento de la evolución del caudal y de las condiciones meteorológicas, encontrándose el Guadalete en nivel 2 de alerta.
El episodio vuelve a poner de relieve el valor estratégico de las marismas como infraestructura natural de protección frente a inundaciones, especialmente en un escenario de fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.











