La docente portuense Ana María González Herrera ha sido galardonada este 2025 (correspondiente al año 2024) con el premio Educa Abanca en la categoría de educación no formal, durante la VIII gala celebrada el pasado 15 de marzo en A Coruña.
González, que durante años impartió clases en el colegio roteño Maestro Eduardo Lobillo, cambió hace menos de dos años su rumbo profesional, dejando la enseñanza reglada para dedicarse a la preparación de oposiciones en Opospills, un centro ubicado en su ciudad natal, El Puerto de Santa María. Su cercanía y entrega la hicieron ganarse el cariño y respeto de su alumnado y sus familias, quienes la habían nominado en varias ocasiones a estos prestigiosos premios.
Este año, la noticia de su nominación le llegó de nuevo, aunque esta vez de manos de sus alumnos opositores. Sin embargo, como ella misma confiesa a El Puerto Actualidad, no esperaba ganar: “Llevo solo año y medio en este nuevo puesto, así que pensé que no tenía posibilidades de alzarme con el premio”. Pero se equivocaba. Finalmente, González obtuvo la puntuación más alta en su categoría, que se incluyó hace tres años para reconocer la labor de los docentes en el ámbito de las oposiciones, una etapa crucial en la vida de muchos aspirantes a la enseñanza pública.
Este reconocimiento no es el primero para la docente portuense. En 2022 ya se hizo con un Educa Abanca, y ahora suma su segundo galardón, convirtiéndose en la primera profesora en ganar en dos categorías distintas. “Este premio me llena de alegría y me da aún más energía para seguir ayudando a los opositores en su camino hacia el aprobado”, afirma emocionada.

Entrega de premios. / EA
Ana González ha querido agradecer a su alumnado la nominación, pues considera que es una muestra de confianza en su trabajo. Desde Opospills, prepara a futuros maestros de toda España a través de su modalidad online, aunque tiene el placer de hacerlo desde su tierra natal.
Sobre la competencia en su categoría, González recuerda que llegó a la gala sin expectativas: “Estaba convencida de que no superaría el último puesto, ya que había gente muy potente, como Rafael Dávila, Ana Mombriedo o Lorenzo Carrión, referentes importantes en este ámbito”. Pero el resultado la sorprendió: “Fui tranquila y relajada, sin ninguna expectativa… y terminé siendo la ganadora con 113 puntos”.
Este reconocimiento, más allá del orgullo personal, refuerza su convicción de que la educación no formal merece mayor visibilidad y prestigio: “Es un placer y un honor, porque esta categoría debe abrirse paso en el ámbito educativo. Es el soporte fundamental que complementa la educación reglada y es fundamental que se dignifique y se ponga en valor”.