Print Friendly, PDF & Email

Honoré de Balzac (1799-1850) es uno de los más grandes escritores franceses de todos los tiempos. Fue novelista, dramaturgo o crítico literario, estudió en la Sorbona y publicó su primera novela importante a los treinta años, Les chounans.

Autor prolífico y trabajador infatigable (cerca de cien novelas o relatos). Su obra maestra fue La comedia humana, donde describe la historia social de Francia en todos sus estratos, desde la Revolución hasta 1848, en 90 novelas (costumbristas, filosóficas y analíticas), mayormente la época de la restauración monárquica.

Esta magna obra describe exhaustivamente la sociedad francesa de su tiempo para, según su famosa frase, hacerle «la competencia al registro civil». Tuvo una gran influencia en la literatura realista y naturalista europea. Muchos han calificado a H. de B. como el "padre de la escuela realista", el gran baluarte del realismo en la novela francesa del XIX. Es autor también de cuentos droláticos (chistosos o grotescos) y obras de teatro.

Las obras de Balzac se siguen reimprimiendo en diversos idiomas. Sus novelas continúan siendo una inagotable fuente de inspiración para el cine. Hay más de un centenar de películas basadas en su obra, pues su novelística analiza a las personas y sus avatares.

En estas páginas hablaré sobre un flamante estreno: Las ilusiones perdidas (2021); y referiré, si bien más sucintamente, otras películas adaptaciones de obras de Balzac: La bella mentirosa (1991); El coronel Chabert (1994); La prima Bette (1998); La duquesa de Langeais (2007); y, La mansión Nucingen (2008).

LAS ILUSIONES PERDIDAS (2021). Sorprendente película de Xavier Giannoli ambientada en la primera mitad del siglo XIX. Un joven escritor francés de nombre Luciene, sueña con forjar su destino como poeta. Con la anuencia de su familia y el apoyo de una mujer aristócrata y mecenas, consigue viajar a París. Al llegar, contacta con cierta prensa liberal que le abrirá un incierto camino.

El filme describe el modo en que el joven poeta ilusionado por el éxito, se va acomodando a las circunstancias y también perdiendo su pureza inicial. Lucien es un ser ingenuo y ambicioso. El filme habla del exceso, la brillantez y del fracaso del personaje. Ilusiones de juventud perdidas, un joven que abandona su ser genuino, para vivir falazmente.

"Este tema de la inocencia perdida, del desperdicio de sí mismo, de lo que había de bello y precioso en uno mismo, me toca especialmente", reflexiona Giannoli. "Esa manera insidiosa que tiene una época o un entorno de llevarte a negar tus ideales (…) Así, el joven poeta idealista acabará en París escribiendo anuncios cuando lo que quiere es hacer una obra”. Y cayó en la trampa de quererlo “todo inmediatamente”; jóvenes talentos que se desperdiciaban.

Película clasicista con una lujosa ambientación, grandilocuente y barroca, y buena adaptación de la novela de Balzac “Les illusions perdues”, publicada en entre 1836 y 1843.

Un estudio de costumbres, normas sociales e individuales, y cómo era la sociedad en la Francia del XIX, que tiene su conexión con muchos de los modos, vicios y costumbres de la vida actual en cuanto a privilegios artísticos y literarios, también profesionales. Estupendo retrato de los medios de comunicación, los centros del poder y los artículos comprados para manipular la opinión pública. Y una sociedad dividida entre monárquicos y liberales.

Se oyen frases como: «para escribir la crítica de un libro es mejor no leerlo, para no contaminarse»; o, «la línea editorial será clara: todo lo posible será dado por cierto». Lo asocio con algunos críticos de cine actuales de los que podría decirse, por sus comentarios, que no han visto la película que comentan.

La entronización del dinero como clave principal y su farisea legitimación por parte de una aristocracia decadente y de una burguesía pujante, con un apetito voraz por ocupar el poder y ser reconocida y prestigiada.

El protagonista, Lucien de Rubempré, cambia su aspecto exterior y también sus afanes según se lo exige París. Pero paralelamente, también afina su pluma y su corazón al servicio de la moda y de un periodismo recién nacido que describe lo cultural, en un campo enfangado de intereses y de excesos; el dinero fácil, los fastos del “cuarto poder”, el garbo para la ofensa y la ausencia de principios.

La parte más cínica y maliciosa de la obra es la que Giannoli dedica a los editores, los periodistas y los artistas que hacen del aplauso un mercado en el peor sentido. El filme subraya la basura de la prensa de la época y la obsesión, tanto por el “clickbait” (ingresos publicitarios), como por el pago de los contenidos editoriales.

En el apartado romántico, los amores de Luciene con Louise y otros miembros de la nobleza, y sus ardientes amores con Coraline (el único personaje noble), tiñen la historia de un color melodramático que entretiene: maquinaciones, planes furtivos y un mosaico de indecencias varias.

La más ambiciosa obra de Giannoli ofrece una semblanza de la Francia parisina de la Restauración, cuando la monarquía del rey Carlos X y su aristocracia pretendieron clausurar las publicaciones liberales que traían a malvivir a la corona borbónica.

El reparto está compuesto por el actor-director canadiense Xavier Dolan como Nathan; incorpora actores y actrices de gran calidad como Benjamin Voisin como Julien; Cécile De France como la aristócrata Louise de Bargeton; Salomé Dewaels, como la actriz Coraline; el incombustible Gérard Depardieu como editor que proclama: “Una buena crítica es mejor que un mal libro”; el siempre irreverente Vincent Lacoste, como cínico y experimentado Etienne Lousteau; y la perfecta Cécile de France; todo lo cual abunda en la idea del director de hacer una obra de las buenas, que lejos de disimular su carácter académico, exhibe esta cualidad con orgullo, pero sin ampulosidad.

Música de acompañamiento que subraya el vértigo de los tiempos, el frenesí del personaje, con los sones barrocos y vigorosos de Bach y de Vivaldi, atemperados en los momentos de intimidad y remanso con los acordes de Schubert, Lizst o Chopin.

Esta obra habría podido ser un suntuoso artefacto academicista, pero Giannoli se aleja de ello. A cambio, el filme tiene una gran puesta en escena y una ágil planificación.

Tal vez se habría podido llevar de otra manera la voz en voz en off narrativa y conjugarla mejor con la representación de los hechos, que son un preludio de los medios de comunicación actuales: las fake news, la manipulación política de la prensa, la proclamación de rumores, etc.

El filme dialoga con el “el torrente de imágenes que impone la vitalidad del realismo balzaquiano” (Sánchez), y la cinta concentra el extenso tríptico del escritor francés en 149 minutos que son pura energía. Y si se sustituye la prensa del filme por las redes sociales, resultará que hemos entendido este Balzac de Giannioli.

 

LA BELLA MENTIROSA (1991). Dirigida por Jacques Rivette y protagonizada por Michel Piccoli, Jane Birkin y Emmanuelle Béart, el filme sigue a Nicholas, un joven artista parisino que viaja con Marianne, su novia, a un pequeño pueblo para visitar a Edouard Frenhofer, un pintor afamado.

Nicholas intenta persuadirlo para que pinte su último gran cuadro con su novia como modelo. El pintor se siente inspirado y comienza una pintura que abandonó hace mucho tiempo: “La Belle Noiseuse”, con Marianne de modelo.

Gran trabajo de Béart - desnuda gran parte del filme- y un sobrio Piccoli. Película elogiada por crítica y público, ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes.

Estudio fascinante de una relación singular, afrontando el tema de la creatividad con honestidad y profundidad. Obra maestra sobre la intimidad y la compleja relación entre un artista y su modelo.

 

EL CORONEL CHABERT (1994), de Yves Angelo, cuenta las peripecias de un militar francés que fuera dado por muerto en las guerras napoleónicas, que retornará su vida en un contexto muy diferente.

Lograda adaptación de Balzac por parte de Angelo, que cuenta con el protagonismo de Gerard Depardieu, Fanny Ardante y Fabrice Luchini.

Historia de ambiciones, que relata las peripecias de un hombre tratando de recuperar su fortuna y su posición social.

 

 

 

 

LA PRIMA BETTE (1998). Dirigida por Des McAnuff y protagonizada por Jessica Lange en el personaje principal, está basada en la novela homónima de Balzac.

Comedia dramática, cuenta la historia en 1848 de una costurera pobre y solitaria quien, después de la muerte de su adinerada hermana, trata de involucrarse en las vidas de su cuñado y su prima Adeline. Pero al no lograrlo, en su lugar, encuentra consuelo y compañía en un apuesto escultor que la salva de una pobreza extrema, casándose con ella.

Bien rodada, destaca una impresionante Jessica Lange en su papel de mujer mala y resentida. Excelente ambientación, vestuario y una vigorosa música de Simon Boswel.

Destaca la falta de escrúpulos de algunos personajes, todo ello contado en clave irónica, humorística y elegante, que hace que el espectador disfrute del filme.

 

LA DUQUESA DE LANGEAIS (2007). Dirigida por Jacques Rivette, es un drama basado en la novela de Balzac, “Ne touchez pas la hache”. Con un reparto encabezado por Jeanne Balibar y Guillaume Depardieu.

La cinta cuenta los amoríos entre un general napoleónico y una dama célebre por sus apariciones en los salones más lujosos del París de 1820.

Historia tormentosa y frustrante en la época de la restauración, dominada por la hipocresía, el peso de las apariencias y el dinero.

Convence, fascina y es quizá la película que el propio Balzac hubiera rodado antes de existir el cine: una cultura del erotismo, rigor expresivo, película elegante y un trabajo artístico impecable, sencillo y profundo.

 

LA MANSIÓN NUCINGEN (2008). El escritor Guillermo James hereda una mansión y cuando llega para instalarse con su mujer, observa que los habitantes se rigen por extrañas normas sociales y lingüísticas, lo que hace que el matrimonio se sienta aislado y ajeno respecto de sus vecinos; además, la mansión tiene su particular secreto.

Raoul Ruiz firma con acierto esta adaptación de Balzac, haciéndolo con oficio, buen pulso y una confianza ilimitada en las imágenes. Pero Ruiz se escabulle y escapa a la comprensión.

Más allá de una obra ruiziniana, es un compendio de recuerdos, de imágenes y sensaciones que vienen desde la lejana infancia en un sur remoto y evocador.