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La joven profesora de música y cantautora portuense Maribel Albeli, que imparte sus clases en Las Carmelitas y Las Esclavas, ha decidido este curso escolar llevar la innovación a sus aulas a través del proyecto Ukelele, haciendo de este instrumento el protagonista de sus clases.

La idea “surgió en el mes de septiembre, se me ocurrió la idea, la puse en conocimiento del equipo directivo de Las Carmelitas, y acogieron el proyecto muy bien, así que lo pusimos en marcha hace dos semanas”.  Ha descartado la idea de “hacerlo en los dos centros porque no podría abarcarlo”, pero anima a sus compañeros de música a aplicar este tipo de proyectos.

“Su tamaño, el precio económico, su peso y la facilidad de uso” hicieron que se decantara por este instrumento

Por tanto, y debido a que es un proyecto aún incipiente, no ha podido recoger muchos frutos, porque sus alumnos de tercero, cuarto, quinto o sexto de Las Carmelitas, no han tenido apenas tiempo más que de intentar afinarlo y tocar algunas notas, a su aire. Pero debido a la gran acogida que ha tenido este instrumento entre su alumnado, no duda en que los resultados se verán en breve.

A pesar de que esta joven está constantemente pensando ideas que llevar a sus aulas, el proyecto Ukelele nace a raíz de del covid-19, puesto que, debido a las restricciones y las limitaciones “para utilizar la flauta, por la preocupación al expulsar aire o la complicación de tocar con la mascarilla”, Maribel Albeli comenzó  a dar vueltas a la posibilidad de usar otro instrumento.

Y el por qué del ukelele lo tiene claro esta profesora. “Su tamaño, el precio económico, su peso y la facilidad de uso” hicieron que se decantara por este instrumento, que además “es el paso previo para la guitarra, con la que seguro que algunos de ellos se animará cuando comiencen a tocar el ukelele y ver los resultados”, afirma.  

Además, “da sentido a los contenidos teóricos de las clases de música”, ya que “tienen que aprender a trabajar en equipo;  tienen que respetar a los demás, porque necesitan saber  mantenerse en silencio para que no se escuchen todos los ukeleles juntos; les ayuda a fomentar su paciencia y disciplina, porque saben que tienen que esforzarse para conseguir resultados y que estos no se consiguen ya, sino que requiere tiempo y esfuerzo”.

Es más, “partimos de cero y lo interesante es que puedan ir aprendiendo poco a poco”.

Mucha disciplina

Por otro lado, “implica mucha disciplina por parte de los alumnos, porque se comprometen a practicar en casa y dedicarle horas para poder avanzar”. Y es que, a lo largo de una hora de música que tiene cada curso a la semana, es complicado que puedan aprender tanto como querrían.

De ahí que Albeli pida, en general en toda Andalucía, mayor número de horas dedicada a la asignatura que imparte, puesto que es complicado compaginar contenidos teóricos y prácticos que queden en la retina de los alumnos con una sola hora semanal.

Alumnos ensayando en pleno recreo.

A colación, esta profesora defiende que “no pretendemos restar importancia ni horas a otras asignaturas”, demostrando que no quiere incomodar a sus compañeros, pero sí defendiendo que “música complementa al resto de asignaturas, porque volcamos en los instrumentos los conocimientos de otras, al componer canciones, por ejemplo”.

Maribel Albeli ha conseguido un gran apoyo a la hora de poner en marcha este proyecto. Con respecto al equipo directivo de Las Carmelitas, “les encantó la idea, así que me puse a llamar a las tiendas de música, conseguí un buen precio, y lo propusimos”, y así los ukeleles llegaron a las aulas del centro.

Pero esta joven e inquieta profesora también quiso dar a conocer el proyecto a los padres, con los que, cuenta, mantuvo una reunión, que obtuvo una respuesta positiva porque “han visto que a sus hijos les ilusiona, y por eso me apoyan”.

Y por último, sus alumnos “están encantados. Les gusta la idea de manejar un instrumento distinto. Me han dado una respuesta muy positiva, se muestran con muchas ganas, aunque quieren correr más de la cuenta, porque quieren aprender ya” y necesitan tiempo para hacerse con el ukelele.

Además, asegura, “yo soy la primera que tiene ilusión por llevar a cabo este proyecto”. Su ánimo, su ímpetu y sus ganas de hacer cosas es un estado que contagia a sus alumnos, y se nota en la práctica de sus clases.



Maribel Albeli reconoce que “yo ya tenía contacto con el ukelele”, de hecho, nos muestra orgullosa el suyo, de color madera oscura, e incluso se anima a tocarlo cuando pide a sus alumnos que entonen una canción que compuso con ellos el año pasado.

Sus alumnos van a estar probando y mejorando sus conocimientos con este instrumento durante todo el año, y si este proyecto pionero en Las Carmelitas funciona como parece que lo hará, se podrá extrapolar a otros cursos. E incluso en Secundaria “la profesora me ha dicho que a lo mejor se continúe con el ukelele, aunque se vaya complementando con otros instrumentos”.

Por ello, “les animo a tocar y avanzar. Que no le tengan miedo a experimentar con el instrumento”, pero siempre tratándolo con respeto.

Sus alumnos le devuelven la entrega a Maribel en forma de agradecimiento. Porque se muestran entusiasmados con el nuevo proyecto y con el hecho de aprender a tocar el ukelele. Están encantados e ilusionados, y esperando con agrado las clases de música. Y a pesar de la impaciencia que muestran, no dejan de reconocer que poco a poco aprenderán mucho.

“Estoy encantada con la acogida de este proyecto. Animo a todos los centros educativos a que incluyan este tipo de proyectos, con el ukelele o con cualquier otro instrumento, en sus métodos educativos”.

Es más, esta docente portuense nos asegura que una profesora de Chiclana le ha escrito por redes sociales para conocer un poco más este proyecto Ukelele, que Maribel está  dispuesta a mostrar. “Le he dicho que me voy un día a Chiclana y le doy varias pautas para que lo puedan implantar, porque estoy segura que funcionaría, como ocurre en nuestro cole”.

Clases distintas

Las clases de Maribel Albeli intentan ser distintas. Ni mejores, ni peores. Pero entiende su profesión con dinamismo, y como anécdota final explica que “hace unos días nos fuimos al parque a tocar el ukelele. Había cerca un hombre leyendo el periódico que se levantó y se fue”, cuenta entre risas, “supongo que lo molestábamos, pero ellos estaban muy contentos de poder estar en un lugar en el que tocar sin tener que contenerse para no hacer ruido”.

Como bien dice uno de sus compañeros de claustro, se nota que es una músico que llega a las aulas a través de su profesión, la docencia, y que traslada en forma de emocionantes y divertidas ideas. Recordar que Maribel Albeli es cantautora, y no solo se atreve con las composiciones que hace con sus alumnos, sino que ha grabado varios temas con los que todos los amantes de la música se pueden deleitar.