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Javier Bello (Tribuna libre).- Resulta cuanto menos paradójico este cierre de filas de la Izquierda en bloque como otro intento por desgastar la imagen al actual gobierno municipal de PP-Cs, cuya capacidad de gestión es evidente y demostrada con hechos plausibles y siempre con la humildad de reconocer que todavía quedan asuntos complejos por resolver, pero que están en vías de solución.

Quienes en cuatro años no fueron capaces de articular soluciones, las piden ahora en la mitad de tiempo y el mismo día que finaliza un Estado de Alarma que ha paralizado el país durante más de un año.

Una estrategia orquestada y cocinada a fuego lento, y sin mucho esfuerzo porque incluso se calcan las notas de prensa, por un tripartito que los portuenses no quisieron que continuara dirigiendo la ciudad, que tras no ganar en 2015 y arrebatar la victoria al PP, paralizaron absolutamente El Puerto, con cuatros años de nefasta trayectoria. Ahora se aúnan nuevamente mientras el Gobierno los pone en evidencia y cada día que pasa saca músculo de su gestión, sus logros y sus soluciones a problemas endémicos, estructurales y enquistados durante años.

Pero es todavía incluso más hiriente, porque lo hacen a sabiendas de que muchos de los asuntos que ahora utilizan para crispar a la ciudadanía, y entorpecer el trabajo de la propia Corporación Municipal, son consecuencia de su falta de decisiones, resultado de su inoperatividad y dejadez manifiesta, de promesas incumplidas y de un Pacto Tripartito Social y Progresista fallido y malogrado que no duró ni un año, dando en muchas ocasiones patadas hacia adelante a situaciones que podían haberse resuelto gestionando de forma acertada, lo que impidió el social-populismo, que miró  para otro lado como si no pasara nada consiguiendo que se convirtieran en problemas de muy difícil solución.



Comprendemos perfectamente que escuece comprobar que es el equipo contrario el que sí consigue progresivamente avanzar, solucionar problemas históricos y dar respuesta a las reivindicaciones de la mayoría de portuenses que la oposición de izquierda populista y desleal no logró, pero las derrotas hay que saberlas encajar con madurez y dignidad.

En cualquier contienda el que pierde debe pararse a reflexionar la causa de su derrota para no volver a cometer los mismos errores en la siguiente batalla, preparándose para la siguiente oportunidad que en política son las elecciones cada cuatro años. Sin embargo, la Izquierda portuense ha optado por la pancarta y la paralización de su cometido en una Corporación Municipal donde los intereses de los portuenses tienen que estar por encima de las siglas y los partidos políticos. Un pacto de ciudad más necesario que nunca para el que siempre tienen una mano tendida y que se niegan a tomar repetidamente, anteponiendo sus intereses electorales y de partido al de los propios portuenses.

Es evidente que la Izquierda ha elegido sin tregua alguna el fomento de la crispación y confrontación, como en Madrid, en vez de trabajar en pro de El Puerto desde donde les ha colocado la decisión única y exclusiva de los ciudadanos en las urnas, ocultando su falta de gestión y dedicación a la ciudad, incluso habiendo aumentado y remunerado  económicamente el trabajo de sus portavoces como no se había hecho con anterioridad en ningún mandato, y tratando de confundir a la opinión pública que ya es plenamente consciente de su inoperatividad al comprobar como ahora hay un Gobierno que aporta soluciones y que trabaja sin tregua para continuar resolviendo los problemas de ciudad.

Por tanto, entendemos que es mucho más sencillo ponerse de perfil y esconderse detrás de las pancartas de los portuenses que con razón demandan soluciones a sus problemas que asumir ante la ciudadanía, en la que ahora buscan aliados, todo el trabajo que dejaron sin hacer, los contratos que dejaron de tramitar, sin previsión alguna, sabiendo que la fecha de finalización llegaba y que son la respuesta a la actual situación que ahora utilizan como arma arrojadiza: falta de pantalones en la Policía cuyo modelo de contrato cambiaron y no gestionaron; la falta de un contrato de mantenimiento urbano que ahora bloquean permitiendo que El Puerto siga deteriorándose; la pérdida de personal en el Ayuntamiento que dejaron sin contratación alguna; los retrasos en los equipamientos como la pista de atletismo; el parking de Pozos Dulces que los lleva a ganar unas elecciones negando su construcción y que dejan paralizado 4 años enteros, espantando a sus inversores privados para que otros vengamos a resolverlo;  las subvenciones municipales de los colectivos desde el año 2016 que no fueron capaces de poner en orden y que ahora reclaman; o la orden de cierre de la guardería desde el año 2017 que omiten como si no fuera cosa suya; y así, suma y sigue en una larga lista de actuaciones en las que resultaba mucho más sencillo dejar pasar que ya vendrán otros que trabajen. Y efectivamente ha llegado un equipo en el que todos sus delegados planifican, deciden y gobiernan esta ciudad. Por mucho que ahora se esconda la oposición de izquierdas tras las pancartas de quienes tienen problemas que no solucionaron, sin arrimar el hombro, sólo para poder salir en la foto, pero ya no engañan a casi nadie.



Si el único objetivo de esta maniobra última es desgastar al Gobierno actual deberían sopesar su actuación porque se les puede volver en contra, simplemente porque los portuenses conocen la gestión de este equipo de Gobierno en 24 meses con 14 de pandemia. Y es un Gobierno que se crece ante las dificultades y al que no le pesa explicar las soluciones logradas, las que están en marcha y las que están por llegar. Es un Gobierno que ya ha cambiado el rumbo de la ciudad y que no va a parar hasta solucionar los problemas uno tras otro, cumpliendo sus compromisos con los ciudadanos.

Porque aunque quedan cosas por hacer y a pesar de las dificultades, y palos en la rueda, en una situación tan difícil como la que estamos viviendo y a pesar de que la Administración Local no es una burbuja aislada ya que también padece los efectos del Covid 19, los resultados están ahí y siguen creciendo día a día a pesar de su actitud de bloqueo programado y constante. El Puerto ha cambiado de rumbo y todos los portuenses lo saben porque se les explica con transparencia.

Solamente hay que recordar la construcción de parques infantiles en Valdelagrana, Parque de La Paz, en El Tejar, en Paseo del Aculadero, Poblado de Doña Blanca, Parque Infantil de calle Aurora, en la Barriada de La Playa, Parque Guerrero, Plaza Pepe Jerez, aparatos biosaludables en Valdelagrana y Parque Manuel Rebollo en Las Redes.  La ya presupuestada Estación de Autobuses, las obras de adecuación del consultorio de Valdelagrana tras un largo proceso para poder ubicarlo en un lugar adecuado y espacioso, la urbanización y los accesos para que el Centro de Salud de la Zona Norte pueda abrirse cuanto antes, ahora en contratación su equipamiento.

Ha sido este equipo de Gobierno el que está ayudando a los vecinos de Los Milagros con un proyecto en el que también se mejorarán los accesos y entrada al barrio; el que está terminando las obras del Hospitalito para que acoja el mayor proyecto museístico de la ciudad. Esta semana comienzan las obras de rehabilitación del Palacio de Araníbar para acoger el museo de Cargadores a Indias, la construcción del Pasillo Amable que conectará a pie bajamar con el centro, la rehabilitación de la Ermita de Santa Clara, la construcción del campo de fútbol del Águila, la restitución de la pista de atletismo y el céspded del Campo de Fútbol del Juncal, las obras de Fernán Caballero, de la Barriada de Crevillet, la llegada de muchas empresas a El Puerto como Amazon, Bayport, Interjute y otras que están llegando y que apuestan por la ciudad como enclave logístico de primer orden, que se irán conociendo en las próximas semanas.

Es este Gobierno el que ha impulsado proyectos de recuperación como el Club Med que será un referente de excelencia turística a nivel mundial o el proyecto del Caballo Blanco que recuperará una zona en absoluta decadencia desde hace 15 años, entre otros muchos.

Ha sido este Gobierno el que ha conseguido finalmente la aprobación definitiva del Peprichye tras casi 30 años de espera y cuyos efectos ya son evidentes, porque su trabajo ofrece garantías y certidumbre a la inversión y desarrollo económico.



Es este Gobierno el que seguirá dando soluciones, una tras otra, al muro del Tejar y hará un aparcamiento para los vecinos, un nuevo parque canino en el Parque de La Victoria, un nuevo parque de calistenia en la playa, la reforma y recuperación de la Plaza de La Tradición, la construcción de un parque infantil en la Plaza del Zodiaco en La Florida, la reparación del cementerio y muchísimos otros proyectos en los que se continúa trabajando por El Puerto y por los portuenses, que son el centro de nuestra gestión, de norte a sur. Y será este Gobierno, y no la oposición de Izquierdas, el que logrará poner en marcha el contrato de mantenimiento urbano más grande de la historia de la ciudad, para remontar el abandono de una política populista falta de soluciones, ideas y gestión.

Cuando medio millón de votantes del PSOE se cambian al PP en toda España será precisamente porque ya la política de salón, frentista y de desgaste, que no se procupa de forma real por los problemas de los ciudadanos, no interesa. La oposición de izquierdas en El Puerto debería de saberlo. Lo primero es el Puerto.

Por último, respecto a la retirada de las mociones del Grupo Mixo conformado por Unión Portuense, cabría preguntarse por qué utiliza las mociones populistas como mera declaración de ideas, ocurrencias, sentimientos o plasmando contenido meramente político, respecto a problemas que consideran importantes para la ciudad, sin proponer verdaderamente soluciones viables acordes a los problemas de la ciudadanía portuense.

Solo cabe pedir a los portavoces de los demás partidos sensatez y que remen para sacar El Puerto adelante, contribuyendo a coger velocidad en un nuevo rumbo, que ya la ciudadanía reconoce en cada pequeño logro, avance o gestión que beneficia a El Puerto. Que abandonen la política de salón, populista, de cortina de humo, de pancarta prestada, porque la máxima preocupación es superar la crisis social y económica a marchas forzadas, con propuestas reales que aporten soluciones, no un espectáculo político que la ciudadanía portuense ni entiende ni comparte.

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