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El Centro Cívico acoge ya la exposición “Toros en El Puerto durante la Guerra de la Independencia (1808-1814)”, una muestra que se mantendrá hasta el mes de julio inclusive y que recoge ocho paneles circulares que reflejan la evolución de las corridas de toros en un periodo tan significativo de El Puerto como el que alberga la invasión napoleónica (que en la ciudad se extendió 31 meses, del 5 de febrero de 1810 a la madrugada del 25 de agosto de 1812), así como los dos años inmediatamente posteriores.

La iniciativa, que forma parte de un grupo de muestras itinerante del Centro de Patrimonio Histórico, a disposición de entidades o asociaciones que lo soliciten, permite conocer curiosidades como que Carlos IV prohibió la fiesta en 1805 a instancias de su valido Godoyy una parte de los ilustrados, pese a lo cual en 1808 y 1809 la prohibición tuvo excepciones por razones de orden público, pues se distraía a los sectores populares, y cómo El Puerto era una ciudad que ya mostraba su afición taurina, ya que en 1768 el Hospital de la Divina Providencia gozó de la concesión de organizar 10 corridas de toros de muerte al año, y el empresario Esteban Rice construyó una nueva plaza de toros de madera en el ejido de San Francisco, que se incendió el 13 de septiembre de 1813, haciendo preciso la construcción de un nuevo coso, terminado de construir al año siguiente.



La exposición recoge cómo en 1809 se celebraron dos corridas de novillos en junio y una, en honor de lord Wellington, jefe del Ejército Británico Peninsular, en noviembre, y cómo durante la ocupación napoleónica la ciudad solo registró dos corridas de toros, una en febrero de 1810, en honor a José I, y otra en mayo de dicho año. La iniciativa muestra asimismo que la tarde del 30 de agosto de 1812, con la ciudad ya liberada, hubo toros por las calles ante el mal estado de la plaza y registra que en 1813 la Regencia accedió a la solicitud del empresario Rice de que se organizaran 80 corridas que le quedaban por celebrar de su contrato con el Hospital de la Providencia, siendo de novillos sin matar.

Por su parte, el concejal de Patrimonio, David Calleja, refiere que este tipo de propuestas “permiten acercar a los ciudadanosla riqueza patrimonial con que cuenta la ciudad y aumentar las posibilidades de los equipamientos públicos, que a sus funciones habituales unen la expositiva”. Mientras que el concejal de Participación Ciudadana, Javier Bello, asevera que, con “Toros en El Puerto durante la Guerra de la Independencia (1808-1814)”, se continúa una línea iniciada con la precedente “El Paseo de la Victoria en los siglos XVIII y XIX”, línea mediante la cual el área de Participación y la de Patrimonio colaboran en el desarrollo de exposiciones itinerantes sobre la historia de la ciudad.

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